Nadal encendió los motores

El español consiguió en Buenos Aires el primer título del año y empieza el rodaje pensando en el Roland Garros número 10 para su vitrina

Último punto, brazos en alto, un estadio de pie aplaudiendo a rabiar. La pelota del argentino Juan Mónaco había sido ancha y así llegó el primer título de la temporada para el español Rafael Nadal, que no cedió un solo set en el ATP 250 de Buenos Aires y anotó para su palmarés el torneo número 65, superando al estadounidense Pete Sampras y al sueco Bjorn Borg. Ahora, en solitario, es el quinto jugador más ganador en la historia del tenis.

El domingo, la alegría llegó luego de una jornada en la que la lluvia hizo temer a todos, pero que finalmente dio paso para que el público se diera el lujo de ver un partido en el que ambos jugadores dieron todo, pero que el español cerró con un claro 6-4, 6-1.

Más allá de que era casi cantado que este sería el epílogo de una semana de muy buen tenis en Buenos Aires, el revés sufrido en Río hace 10 días puso la cuota de expectativa, además de lo que generaba la presencia de varios buenos tenistas argentinos, que uno a uno fueron quedando en el camino del español.

Y el de ayer no será un título para encuadrar, por más que Nadal diga que cada triunfo cuenta, pero sí servirá para que el mejor de la historia sobre polvo de ladrillo recupere la confianza que dice no estar sintiendo 100% luego de un año complicado.

El valor de haber logrado el mejor resultado se desprende no solo del juego, ni de las palabras que una y otra vez Nadal pronunció en las conferencias de prensa, sino de que sabido es que el español empieza la temporada calentando motores para llegar en óptimas condiciones a Roland Garros, donde este año buscará llevarse a casa su décimo trofeo, que rompería su propio récord de máxima cantidad de títulos en un mismo Grand Slam.

Pero principio quieren las cosas y un camino de trabajo y superación, luego de un fin de temporada 2014 para el olvido.

Llegado a cuartos de final, el viernes, aseguró que estaba contento de tener la posibilidad de meterse en semifinales, algo que nunca había logrado en Buenos Aires y que significaría el mejor resultado en lo que va del año.

El sábado dio un paso más y ayer, coronó su actuación alzando el trofeo.

Y así es como fue calentando los motores, con actuaciones de menos a más y, fundamentalmente, con la humildad de saber que todo tiene que ir “poquito a poco”, como dice habitualmente cuando habla de los avances y de la paciencia con la que trabaja.

El año empezó en Doha para Nadal y un rápido traspié en primera ronda lo dejó sopresivamente afuera ante el alemán Michael Berrer (127 del mundo). Luego ganó cuatro partidos en el Abierto de Australia (primer Grand Slam del año) y se despidió tras la derrota en cuartos de final ante el checo Tomas Berdych (7).

Ya en Sudamérica fue el turno de jugar del ATP 500 de Río, donde después de vencer al uruguayo Pablo Cuevas en tres sets, fue eliminado por el italiano Fabio Fognini en semifinales.

Entonces, el triunfo de ayer significó un salto para el español, que en estos primeros movimientos sobre polvo de ladrillo empieza a probar para cuando –luego de dos Masters 1000 sobre cemento– en abril llegue lo que más le gusta: la gira europea en su superficie favorita.

Y ese será el camino de la verdad para llegar en óptimas condiciones a la fiesta más grande sobre polvo de ladrillo: Roland Garros.


Fuente: Diego Molinelli, enviado a Buenos Aires

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