Nacional utilizó un libreto conocido

El empate llegó desde el banco como en la mayoría de los partidos del torneo
Es lo que tiene el fútbol. Un equipo que se siente ganador, controla el juego, tiene un hombre de más en la cancha y su hinchada no para de alentar. De pronto, ¡zas! Una pelota aérea, un zurdazo infalible, el empate en los minutos de adición, una hinchada que revive y otra que sucumbe.

Es el fútbol mismo. Es lo que pasó anoche en el Estadio Centenario. Peñarol se sentía cómodo, estaba logrando tres puntos de oro y, de pronto, Rodrigo Aguirre la clavó en el ángulo.

Nacional consiguió un empate fantástico. Por la forma, por cómo se presentó el partido, porque estaba con 10 desde el minuto 73 por una ingenuidad de Brian Lozano, porque mantiene la distancia con los aurinegros y porque el punto que sumó lo depositó como líder exclusivo del Apertura.

El equipo de Martín Lasarte logró un resultado favorable con el libreto de siempre. No por el guión inicial, sino porque conquistó el gol en el segundo tiempo (como la mayoría de las veces en lo que va del torneo) y lo hizo uno de los jugadores que entró desde el banco.

El guion que presentó el técnico fue el mismo de siempre, si bien en los días previos se manejó la posibilidad de que ingresara Álvaro González por Tabaré Viudez, como lo hizo en el partido contra Lanús por la Copa: "Queríamos manejar una idea similar a la de Lanús, con dos volantes externos que trabajaran en el cierre, pero no me interesaba quienes jugaran; sentía que Tabaré nos podía dar mucho y lamentablemente se cargó", reconoció Lasarte.

Nacional empezó con el 4-2-3-1 que Lasarte patentó desde que regresó al club. Con matices, porque Santiago Romero volvía después de una fractura de nariz (ayer jugó con una máscara) y porque Viudez, Ramírez y Silveira habían tenido poca actividad en las últimas semanas debido a lesiones.
Se sintió en los jugadores que jugaron por las bandas. Viudez jugó un poco mejor (aunque estuvo errático en las pelotas quietas), pero Ramírez no tuvo casi participación. Cubrió el sector, pero no desbordó nunca.

Silveira fue absorbido por Yeferson Quintana en el primer tiempo. En el complemento salió del área, tuvo más contacto con la pelota, pero no pesó cerca de Guruceaga.

En defensa, el entrenador aplicó una técnica ya utilizada por otros colegas suyos: mandó a Arismendi a marcar al delantero más alto de Peñarol (Affonso). En clásicos anteriores supo hacerle guardia a Zalayeta.

Lasarte apostó a dos cambios juntos en el complemento. Adentro Aguirre y Lozano, afuera Ramírez y Viudez. Puesto por puesto en ambos casos. Lozano le cometió dos faltas a Nandez en 10 minutos y resultó expulsado justo cuando el técnico había resuelto incluir a Martín Ligüera para que generara fútbol a los delanteros.

Con uno menos Nacional apeló al carácter. Formó un 3-3-1-2, corriendo a Espino al medio. Ligüera agarró la pelota y Aguirre fue un azote. Primero con un cabezazo que atajó Guruceaga y en el minuto 92 con un zurdazo que cambió el estado de ánimo.

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