Nacional tocó su techo y luego se derrumbó

Tras alcanzar su pico más alto de rendimiento al golear a Defensor Sporting, el tricolor se vino a pique justo antes de enfrentar a Peñarol
Nacional llegará al clásico del próximo domingo en su peor momento en la temporada tras dejar por el camino cinco de los últimos seis puntos disputados.

Cuando parecía que el equipo retomaba su nivel y al mismo tiempo jugaba el mejor partido de la era Gustavo Munúa –4 a 0 a Defensor Sporting por la octava fecha del Torneo Apertura–, el tricolor se vino a pique.

Tras vapulear a los violetas en su mejor momento –venían entreverados arriba en el torneo local y acababan de consumar su clasificación a cuartos de final de la Copa Sudamericana–, Nacional le ganó a Fénix 2-0 sin jugar bien, perdió con Sud América 2-1 fallando un penal sobre la hora y empató 2-2 ante Racing el sábado tras estar 2-0 arriba en el marcador.

¿Qué le pasó al tricolor? Le pasó algo similar a lo que le había ocurrido tras arrancar a todo tren el ciclo Munúa: los rivales le calzaron los puntos y, además, los intérpretes tricolores bajaron su nivel.

El cambio de sistema de Munúa pasando del 4-2-3-1 al 4-3-1-2 (o 4-3-3) le dio al tricolor un mayor equilibrio defensivo con Santiago Romero y Mathías Abero en sus retrocesos defensivos y lo hizo más agresivo en ataque con la presencia de dos puntas –Iván Alonso y Sebastián Fernández– y otro con capacidad de tirarse unos metros atrás para armar juego, Rodrigo Amaral.

Pero, salvo ante Defensor, estas ideas pasaron a ser un esbozo con ejecuciones que tuvieron más malas que buenas.

En primer lugar porque a Nacional le duele que lo presionen arriba en su salida donde los zagueros se abren, Gonzalo Porras retrocede y los laterales ensanchan la cancha.

La presión alta lo hace saltear líneas jugando al pelotazo y la idea madre de Munúa –de empezar a atacar desde su propia defensa– se desdibuja.

Además, cuando el rival le pone una referencia de marca a Porras, el distribuidor y organizador del juego tricolor, el equipo se resiente.

A todo esto, se suma una defensa lenta y vulnerable que tiene un talón de Aquiles propio: el lateral derecho, un puesto donde sin Jorge Fucile (lesionado) ni el Colo Romero –cuya presencia en el medio es clave– Munúa sufre un dolor de cabeza.

Ahí jugó Sebastián Gorga ante Sud América y Damián Eroza contra Racing. La defensa fue insolvente.

Lo más probable es que Munúa repita el equipo que empató el sábado.

¿Le puede ganar a Peñarol? Sí. Por dos grandes razones. Primero, por el fútbol exhibido en algunos tramos de este ciclo. Segundo, por la reciente memoria clásica donde los albos vienen dulces (arrastran cuatro triunfos y un empate).

Si Nacional alcanza el nivel motivacional que mostró ante Defensor y que se plasmó con una arrolladora intensidad en un juego de alto vuelo, difícilmente pierda.

Y en esta clase de partidos lo previo, la estadística y el favoritismo queda de lado. En los clásicos pesan otras cosas. Y para eso están los Polenta, Porras, Fernández o Alonso.

Puntos positivos

Picos de rendimiento: Debe recuperar la memoria

La mejor versión del Nacional de Munúa se vio en la goleada 4-0 a Defensor Sporting, cuando sometió a un gran rival en su mejor momento, marcó en forma notable y lo desbordó en ataque.

Racha clásica: Lleva cinco sin perder

Desde la humillante derrota 5-0 del Clausura 2014, Nacional no volvió a perder en clásicos. Ganó cuatro (dos oficiales y dos de verano) y empató uno.

Jugadores claves: Tiene columna vertebral

Si Diego Polenta, Gonzalo Porras e Iván Alonso juegan al nivel de los últimos clásicos, Nacional tendrá una columna vertebral sólida con firmeza, personalidad y gol.

Sabe cómo remontar: En clásicos y en este torneo

Los tricolores lograron tres triunfos en este Apertura tras estar abajo en el marcador: River, Juventud y Cerro. En clásicos está fresco el recuerdo del Apertura 2014.

Iván Alonso: Agente de desequilibrio

El delantero de Nacional sigue siendo el jugador más desequilibrante en el fútbol uruguayo. A Peñarol ya le hizo cinco goles contando clásicos oficiales y amistosos.

Puntos negativos

La defensa: Es el punto débil

El talón de Aquiles del equipo de Munúa es la defensa. Recibió 14 goles y en solo seis de 15 encuentros pudo mantener el arco en cero. Racing le desnudó problemas en el centro de la zaga.

El lateral derecho: Problema sin solución

La ausencia por lesión de Jorge Fucile ha sido un dolor de cabeza para Munúa. Colocar a Romero en la zona le sacó potencial en el medio. Por eso apuesta por Eroza.

La contratáctica: Ya se sabe a qué juegan

Nacional se siente incómodo cuando lo presionan en la salida y le ponen una referencia de marca sobre Porras, el cerebro del equipo, cuyo nivel para asistir ha decrecido.

Alonso-dependencia: ¿Y si Iván no anda?

Si bien Sebastián Fernández lleva seis goles, la presencia de Alonso –ocho tantos– es fundamental en este equipo. Iván asiste, pivotea y anota. ¿Y si no le llega la pelota?

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