Nacional tiene "ángel" propio

El partido venía enredado para los tricolores, hasta que la expulsión de Cayetano y los cambios de Lasarte hicieron despertar el mejor fútbol albo

También tiene eso este Nacional. Esas tardes o noches de fútbol en las que el partido viene enredado, aparece una solución inesperada para encauzar un juego que inquietaba a la tribuna y preocupaba en la cancha por la forma en que se desarrollaba. La expulsión de un jugador rival y los cambios del entrenador fueron el impulso que necesitaba el equipo de Martín Lasarte para derrotar 3-2 a Racing y firmar su cuarto triunfo en los cuatro partidos que jugó en el Torneo Apertura.

No le resultó fácil a Nacional. Se le hizo cuesta arriba. Por los cambios que introdujo Lasarte en el equipo (Gonzalo Porras, Tabaré Viudez, Martín Ligüera y Rodrigo Aguirre fueron titulares por Diego Arismendi, "Tata" González, Seba Fernández y Hugo Silveira, respectivamente), porque el equipo que puso en cancha no le encontró la vuelta al fútbol, porque Aguirre no se sintió cómodo jugando de Silveira y, también, debido a que Racing se le plantó con la convicción del equipo que va dispuesto a todo. Tampoco aprovechó el viento del primer tiempo que sopló a su favor y que sí usufructó Racing, para marcar el segundo gol.

Fue por esa razón que Racing empezó a disfrutar el partido por un error defensivo de los albos, el primero y uno de los pocos del partido, que le dejaron servido un contragolpe que interrumpió Esteban Conde con falta, pero que Líber Quiñones transformó con la precisión que sabe ponerle a los tiros libres. A los 20', Racing ganaba 1-0 y Nacional sufría el impacto. Sin embargo, una pelota quieta alivió las penas de los locatarios que encontraron el empate en el gol de Santiago Romero a los 26'.

Nacional tuvo la pelota durante todo el primer tiempo, pero le faltó esa claridad que supo desarrollar bajo la batuta de Lasarte. No encendía el equipo albo, y Racing aprovechaba.

Ya en el segundo tiempo, primero las manos de Melián evitaron un gol de Viudez a los 47', y cuatro minutos después, con las ventajas del viento y el descuido de Conde, un remate de Trindade se transformó en el 2-1.

El partido no tenía vueltas para Nacional, al menos como estaba planteado. No aparecía solución con el equipo que los albos tenían en cancha. Hasta que con ese "ángel" propio que tiene este Nacional, fue Racing quien le destrabó el conflicto a los albos a partir de la expulsión de Ángel Cayetano, con una innecesaria y absurda agresión a Fucile en un córners para los de Sayago.

La tarjeta roja al volante y el ingreso de Silveira (que sacó a Aguirre del área y lo llevó a la banda), pusieron el partido en otra sintonía y otro nivel.

Empezó a fluir el fútbol de Nacional. Despertó el mejor juego de los tricolores, a pura velocidad por las bandas. Fue desde el minuto 57' cuando el partido se desarrolló en un solo sentido, hacia el arco de Melián. Los desbordes de Tabaré Viudez y de Aguirre, que como flechas hacían las diagonales hacia el área, empezaron a dañar a un Racing que esperaba el golpe final del rival. Martín Ligüera le puso su toque diferente y con los goles del propio Martín a los 75' y un cabezazo de Silveira, firmó otro triunfo e hizo fácil lo que se le había presentado muy difícil.



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