Nacional sigue en la mala

El albo cerró el torneo con una derrota ante Tacuarembó, que se despidió de Primera a lo grande
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Nacional volvió a dejar puntos por el camino y cerró un Torneo Clausura lejos de los equipos que definen su lugar en la final.

El tricolor cayó 3 a 2 ante al descendido Tacuarembó en un partido que tuvo dos capítulos bien marcados en un clima de calor y color, que corrió por cuenta y cargo de los hinchas que llegaron al Parque Central.

A la espera del final de un Torneo Clausura donde no pudo definir y con la premisa de rotar al equipo para probar la mejor fórmula para ganar el Campeonato Uruguayo, Álvaro Gutiérrez apeló a ocho titulares con la intención de cerrar con triunfo antes de la semifinal ante Peñarol o River Plate.

Pero no alcanzó. Nacional jugó ante los nervios propios de no anotar y dejar puntos en el camino. ¿Por qué? Porque el empate con Peñarol en el clásico, la derrota ante Cerro y la igualdad con Juventud de Las Piedras encendieron las alarmas.

Por eso el gol de Alonso que abrió el marcador fue un bálsamo en un Parque Central que no paró de cantar con un sueño claro: jugar la final ante Peñarol.

Nacional dominó las acciones desde el principio cuando, bien parado desde el fondo, hizo circular la pelota por la zona media del campo ante un rival que se abroqueló en zona defensiva buscando el error.
Gonzalo Porras volvió a ser el mejor jugador de su equipo.

El volante, de contención en el dibujo táctico de Gutiérrez, fue determinante en la elaboración del juego y es, junto a Diego Arismendi, la mejor sociedad que tiene hoy Nacional dentro del campo.

El doble cinco ocupó espacios, oxigenó los circuitos ofensivos del tricolor y se adueñó de la zona medular de la cancha.

En el primer tiempo Tacuarembó hizo lo que pudo, intentó tapar los desbordes de Leandro Barcia y Carlos De Pena por los extremos, pero perdió siempre la referencia zonal de Gonzalo Ramos.

Sin ideas en ofensiva, el equipo de Jorge Castelli aguantó 24 minutos hasta que una pelota limpia en el área terminó en los pies de Alonso que sentenció la suerte del arquero Deniz.

De ahí en más, Nacional se dedicó a cosechar situaciones ante un rival al que no le dio vergüenza reventar la pelota para no pasar sustos.

El complemento fue un capítulo aparte. Cuando todos los presentes en el Parque Central esperaban otro gol para calentar la garganta, Tacuarembó dio una clase de orgullo deportivo.

Castelli hizo cambios de nombres, mandó a la cancha a Matías Barboza, Fernando Lima y Aldo Díaz pero, ante todo, cambió la actitud de sus hombres.

4 Partidos hace que Nacional no gana. Empató con Peñarol en el clásico, perdió con Cerro, volvió a la igualdad ante Juventud de Las Piedras y cayó ante Tacuarembó.

El equipo del norte del país cerró sus laterales, obligó a Nacional a atacar por la calle central del campo y marginó a Ramos, que estuvo libre todo el primer tiempo. El tricolor regaló la pelota pero igual fue al frente.

Con Ramos controlado, los externos bloqueados y Alonso solo, el tricolor sumó hombres en ofensiva sin controlar las acciones y el equipo se partió.

Tacuarembó aprovechó el regalo para golpear en el momento justo sin perder su identidad de equipo y buscó explotar las tres calles de la cancha en contragolpes para desnudar las falencias del fondo.

Así Porcile decretó la igualdad con un bombazo inatajable para Munúa y 20 minutos más tarde Fernando Lima, uno de los revulsivos de Tacuarembó, estampó el 2 a 1.

Tras el gol, Nacional perdió la paciencia, sintió el golpe y bajo el canto de su gente se olvidó de las ideas en busca del empate.

Gutiérrez mandó a Sebastián Fernández y Gonzalo Bueno para abrir las bandas y fue justamente el Zorrito quien puso el 2 a 2.

Pero Tacuarembó tiene a un talismán que se ríe de la cédula, Aldo Díaz, quien pescó una pelota sucia en el área tricolor para cerrar el partido.

4 Situaciones claras tuvo Tacuarembó. Una pasó muy cerca. Las otras tres fueron goles.

Nacional apeló a la columna vertebral de su equipo, sufrió, sigue sin ganar y tiene la definición a la vuelta de la esquina sin Carlos Valdés y Jorge Fucile


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