¿Nacional se armó o se desarmó en el período de pases?

El tricolor sumó más volantes de marca, pero se desnudó en la zona defensiva y arriba se quedó con un solo centrodelantero
Antes, en el ambiente del fútbol se decía que los campeonatos se ganaban en los períodos de pases. Con el tiempo el axioma fue perdiendo fuerza porque el mercado uruguayo interno no da para grandes contrataciones y por tanto los clubes, especialmente los grandes, se las arreglan con lo que pueden.
Este año, sin embargo, Peñarol rompió la chanchita y logró incorporar, como en épocas pretéritas, a varios de los futbolistas que se destacaron en la última temporada del fútbol local. Algunos de ellos también estuvieron en el circuito de Nacional, como pasa siempre: los clásicos rivales no solo se disputan los puntos en la cancha, sino también los jugadores en los períodos de pases.

Los tricolores sumaron ocho futbolistas y se fueron 10. Visto el plantel que quedó armado, ¿ganaron o perdieron con los refuerzos?, ¿se reforzaron realmente respecto al plantel de la temporada pasada o al final el grupo disminuyó su poderío?

Los métodos utilizados para la contratación de refuerzos han cambiado. Antes había una comisión de fútbol integrada por dirigentes que se encargaban de las negociaciones. La llegada de Ricardo Alarcón a la presidencia de Nacional generó la creación de una comisión de contrataciones integrada por dirigentes o allegados con experiencia en "regatear" con clubes y contratistas y ahora, la nueva directiva encabezada por José Luis Rodríguez contrató a Hugo De León para las charlas preliminares con los empresarios.

Siempre, en la mayoría de los casos, se basan en las recomendaciones del técnico de turno. Las prioridades de Martín Lasarte (DT actual) al asumir eran de un lateral derecho, un enganche (después dijo que no buscaba un enganche cualqueir sino que quería a Martín Ligüera), un centrodelantero y otro atacante.

El devenir de las negociaciones, el paso del tiempo (el comienzo del torneo se demoró más de lo previsto) hicieron que esos puestos fueran colmados, pero no siempre con los primeros nombres que surgieron.

Así quedó armado el equipo actual, que ha tenido problemas de conformación en las primeras fechas del Uruguayo Especial. En el semestre anterior Nacional contaba con cuatro zagueros más José Aja que estaba a préstamo en Racing. Ahora tiene solo dos, porque Aja fue cedido al fútbol de la MLS, Cabaco a Francia y Gorga ya estaba vendido de antemano. Rafael García y Diego Arismendi, que pueden dar una mano en esa zona, en realidad son volantes.

El lateral derecho que quería el club era Agustín Sant'Anna, de Cerro, y llegó el colombiano Sergio Otálvaro, un jugador de experencia para un puesto donde estaba Fucile, uno de los más experimentados del plantel.

La llegada de Sebastián Rodríguez, más Arismendi y García, le hay quitado posibilidades de jugar a Felipe Carballo, un juvenil que mostró buenas condiciones cuando actuó en el pasado torneo.
Salieron los dos enganches que tenía Gustavo Munúa, Ignacio González y Matías Cabrera, y llegó Ligüera, que era el que quería Lasarte. En ataque la pérdida se nota más: de tener tres centrodelanteros, solo quedó uno, Hugo Silveira que llegó de Cerro y no es siempre titular.

Al cabo del Uruguayo Especial se sabrá si Nacional ganó o perdió el torneo en el período de pases.


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