Nacional juega con fuego

Munúa cambió a cinco jugadores y el 1 a 1 con Sud América le hizo perder pie en el torneo
Hay muchas formas de conseguir objetivos. La de Gustavo Munúa es arriesgar, jugar con fuego. Después del empate contra Rosario Central en Arroyito, el técnico cambió el equipo para enfrentar a Plaza y perdió el invicto que tenía en el Clausura. Con la clasificación a octavos de la Copa Libertadores en el bolsillo, reservó a varios jugadores para enfrentar al mismo rival argentino en la última fecha del grupo y también perdió el invicto en la Copa, además del primer lugar en la serie.

El sábado, después de empatar contra Corinthians y antes de la revancha, cambió a cinco jugadores (la salida de Polenta fue obligada) para enfrentar a Sud América y empató 1 a 1. Un resultado que significa mucho más que perder dos puntos, porque el triunfo lo hubiera dejado líder del Clausura junto a Peñarol y solo un punto abajo del aurinegro en la Anual; ahora quedó tercero en el Clausura y tres puntos abajo de Peñarol en el global.

Está claro que Munúa apuesta al torneo continental, pero si el miércoles no consigue traspasar la barrera del Corinthians, va a tener que enfocarse exclusivamente al Uruguayo nadando contra la corriente.

El equipo que armó para enfrentar a Sud América no tenía la identidad que el técnico trata de darle a Nacional desde que asumió la conducción. Sin marca en el mediocampo, sin dinámica, sin profundidad, sin velocidad ni sorpresa.

Porras se ubicó delante de la línea de cuatro y el flujo futbolístico de Sud América fue demasiado para él. No lo ayudaron los volantes que Munúa incluyó por delante. Cabrera, tras una larga inactividad, no encontró nunca la pelota; Tabó se pasó corriendo de atrás a los jugadores de naranja y Nacho González perdió repetidamente el balón.

De modo que López y Gamalho quedaron aislados arriba. Cuando el brasileño salió del área se notó claramente la carencia que tiene para jugar con los pies.

Nacional regaló el primer tiempo. Sud América jugó mejor y pudo (debió) haber terminado con una diferencia mayor que el 1-0, producto del gol que marcó Facundo Rodríguez. La jugada fue una postal de la desconcentración tricolor: entre Conde, Victorino y Espino le dejaron la pelota servida al delantero buzón.

Munúa reacomodó las piezas en el complemento. Puso a Javier Carballo junto a Porras, a Fernández y luego a Barcia para darle profundidad al ataque. Nacional se pareció entonces a sí mismo, cambiando el 4-1-3-2 por el 4-2-2-2.

Ya no sufrió tanto en el mediocampo y tuvo desnivel por las bandas con Espino y Tabó por izquierda, y Barcia por derecha. Así, consiguió rápidamente el empate a través de Barcia.

Tabó, que tuvo un primer tiempo para el olvido, participó en casi todas las jugadas de ataque en el complemento y si no marcó fue porque Irazún le tapó un mano a mano tremendo.
Nacional cambió la actitud y así como Sud América mereció algún otro gol en la primera parte, el tricolor también en la segunda.

El empate, tal como se dio la fecha, fue un paso atrás para Nacional. Jugó con las cartas vistas y no lo aprovechó. Los movimientos de Munúa demuestran que tiene sueños grandes y apuesta a la Libertadores, sobre todo después de haber jugado mejor que Corinthians en el Parque. Pero, también se puede quemar.

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