Nacional fue el mejor del año con un planteo sui géneris

El Nacional 2014/2015, elegido mejor equipo, fue más "obrero" que otros planteles tricolores, pero con esa receta arrasó en el Apertura y sacó una diferencia clave para ser campeón

Dos caras diferentes. Eso fue lo que mostró Nacional en esta temporada, en la que se consagró con luz como campeón uruguayo. El del Apertura tuvo el honor de ser el campeón más efectivo de la historia, con 93,3% de los puntos. En el Clausura bajó su rendimiento, aunque había sacado tanta diferencia en la Tabla Anual (17 puntos) que nunca llegó a poner en duda su dominio en la suma de ambos torneos, que a la postre le terminó dando el Uruguayo tras ganarle una semifinal a Peñarol.

Lo de Álvaro Gutiérrez fue valiente. Porque se animó a plantar una cara futbolística bien diferente a la que marca el "manual" del paladar del hincha tricolor, ese en el que el juego ofensivo y por bajo está primero en la lista.

Gutiérrez se destacó como un técnico pragmático, que no tuvo problema en plantear partidos esperando al rival bien abroquelado atrás, y usando como arma fundamental el contraataque de sus hombres abiertos, que en el apertura fueron Carlos de Pena y Henry Ginménez, y en el clausura De Pena y Leandro Barcia, acompañados por los laterales Sebastián Gorga y Alfonso Espino, que se afianzaron como opciones ofensivas además de defensivas.

A ellos, Gutiérrez los acompañó con circuitos futbolísticos diseñados para jugar vertical, en dos toques, y llegar rápidamente al arco rival. Porras, desde una función "mentirosa" de volante de marca, fue encargado de lanzar, y Gastón Pereiro lo acompañó con una función más de traslado, de 10 tradicional, creando espacios con pelota en movimiento.

Pero también fue fundamental otra herramienta que suele ser mal vista en un grande como Nacional: el pelotazo, que en el caso de este Nacional 2014/2015 se pareció mucho a la versión británica de ese juego: el pase largo como forma de saltear líneas y llegar rápido al arco rival: como herramienta, y no como sistema. Así, los pelotazos de Polenta desde la zaga, y de Rafa García en el Apertura o del colombiano Carlos Valdez en el Clausura, fueron permanente fuente generadora de llegadas de peligro.

Iván Alonso fue el encargado de recibir ese juego por aire, y administrarlo con su experiencia de delantero del mundo: fue clave para recibir, pivotear y dar juego a sus compañeros de ofensiva, pero también para definir por arriba, donde se cansó de meter goles hasta destacarse en esta misma encuesta como el mejor delantero.

Además, Nacional fue un equipo sólido en defensa, sobre todo en el Apertura, donde encontró una zaga sólida, lo que le permitió anotar 34 goles y recibir apenas 7.

Lo de Gutiérrez fue una ráfaga renovadora que pasó y se fue en el fútbol uruguayo. Ahora dependerá del nuevo DT, Gustavo Munúa, decidir si mantiene un estilo que ya demostró que puede hacer historia.

El equipo

Gustavo Munúa

Álvarez y Gorga

Diego Polenta

Valdez y R. García

Alfonso Espino

Gonzalo Porras

Diego Arismendi

Gastón Pereiro

Carlos De Pena

Iván Alonso

Leandro Barcia

También jugaron en la temporada Jorge Bava, Santiago Romero, Guillermo de los Santos, José Aja, Jorge Fucile, Maximiliano Calzada, Ignacio González, Álvaro Recoba, Henry Giménez, Sebastián Fernández y Sebastián Taborda

Datos y apuntes

58 Goles anotó en el año; recibió 28

7 Perdidos

30 partidos jugados

20 Ganados

3 Empatados

Efectividad récord

En el Apertura el tricolor sumó el 93,3% de puntos (42 puntos de 45), con lo que se convirtió en el mejor campeón de la historia de los torneos cortos.

Racha sin empatar

Nacional cortó en el Clausura una curiosa racha de 20 meses y 47 encuentros sin cosechar empates. En la primera fecha del Clausura, con el 1-1 con Defensor, se terminó.

El Uruguayo de Recoba

El ídolo tricolor anotó un gol histórico para la victoria 2-1 ante Peñarol en el clásico del Apertura. En el Clausura jugó poco.


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