Nacional busca un líder

Álvaro Gutiérrez pidió a Sebastián Taborda porque necesita un referente dentro y fuera del campo

Además del motivo futbolístico planteado por Álvaro Gutiérrez, que necesita un hombre de área, de choque para cuando los rivales se cierran en defensa, el técnico busca un “referente” que marque el camino a los más jóvenes, que resuelva problemas, y por eso pensó en Sebastián Taborda. La partida, por decisión política y deportiva, de Andrés Scotti y Alexander Medina, que podían cumplir esa función, dejó al plantel sin futbolistas experimentados.

Excepto Gustavo Munúa, que ahora es el capitán, e Iván Alonso o Jorge Bava, que tienen años de carrera, no existen esos futbolistas que se hacen sentir diariamente o que inciden en propios y extraños cuando los partidos vienen complicados, por ejemplo, los clásicos.

El recuerdo del último enfrentamiento contra Peñarol marcó a fuego al plantel. Nacional perdió 5-0 y pudieron ser más, sin que los futbolistas tricolores tuvieran la capacidad futbolística ni anímica para cambiar la situación.

Uno de los puntos que más se le critició al plantel en el último semestre fue que “desaparecieron” los jugadores  más grandes y los que se pusieron el cuadro al hombro fueron los más chicos (Gastón Pereiro, Juan Cruz Mascia y Carlos De Pena), cuando eran los que tenían menos responsabilidades. Nacional terminó tercero en el Clausura, siete puntos abajo del campeón Wanderers.

Alejandro Lembo, que ahora es el gerente deportivo del club, fue uno de los últimos líderes del plantel tricolor. Tenía la “estirpe” del jugador de Nacional, eso que se busca ahora. Llegó en 2000 desde Bella Vista, siendo muy joven, pero se transformó rápidamente en un futbolista respetado, por la calidad futbolística, por la personalidad y porque como capitán levantó varias copas.

Otro: Sebastián Abreu. Los hinchas protestan porque Nacional le paga una parte del sueldo y el Loco juega en Argentina. Pero el presidente Eduardo Ache explicó que fue el minuano el que pidió seguir en Rosario Central.

Hay situaciones, momentos, que los hinchas recuerdan tanto o más que un caño o un gol espectacular. Aquella descortesía de Carlos Camejo, de no saludar a Pablo Bengoechea cuando ambos eran capitanes y participaban del sorteo inicial en los clásicos, lo puso en el Olimpo de la tribuna. Pero Camejo no era de esos futbolistas que tenía capacidad para solucionar otros inconvenientes que se planteaban afuera del campo. Si lo podía hacer Marco Vanzini, otro futbolistas ganador y líder dentro del grupo.

Nacional logró cortar en 1998 el sexenio de Peñarol en buena medida a base de temperamento. Desde el técnico Hugo De León (referente en la cancha en la década de 1980), pasando por Camejo que llegó al club desde Villa Española o Vanzini, que se inició en Danubio pero arribó a Nacional después de un pasaje por Banfield de Argentina.

Richard Morales, delantero de fuerte temperamento, que se hacía sentir, especialmente en los clásicos, tuvo la grifa del futbolista que ahora necesita el entrenador. Ese carácter también le jugó una mala pasada cuando le tiró la camiseta a la hinchada de Peñarol. Óscar Morales fue otro jugador ganador con la camiseta alba, aunque tal vez no influía tanto anímicamente.

Recoba, por ejemplo, es un referente futbolístico, pero Gutiérrez busca algo más.

 


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