Nacional amargó La Bombonera: 1 a 0 a Boca

Con un gran dispositivo táctico basado en la entrega y el amor propio de cada uno de sus hombres para ganar con 10 jugadores, el tricolor hizo historia en la sede boquense

Se mueve La Bombonera, se mueve. Tiembla. Pero no asusta. Nacional consiguió un triunfo histórico, monumental, le ganó 1-0 a Boca Juniors en su cancha y jugando 20 minutos con 10 hombres. Dejando el corazón en la cancha, el alma en cada pelota, para sobreponerse a una semana difícil en la que se quedó sin técnico. Aprovechando la única situación de gol que tuvo en el primer tiempo. Córner, y cabezazo de Scotti, para llegar a la cima del grupo 1 de la Copa Bridgestone Libertadores y dar un paso enorme hacia la clasificación a octavos de final.

Pero más allá de todo lo que deportivamente significa la victoria, está lo otro, lo que rodeó a este partido. Porque un cambio de técnico en medio del camino significa que las cosas no están bien. Nacional no ha ganado en el Clausura, pero es protagonista de la Copa Bridgestone Libertadores.

La directiva buscó una revolución con el cambio de timón y la consiguió.

Blanco tomó el mando, cambió el equipo, le puso su impronta y anoche debutó venciendo a Boca ni más ni menos.
Con orden y sacrificio, Nacional ganó el partido. La entrega para defender fue sobresaliente, Boca tuvo la pelota pero el gol lo hizo Nacional. Un tiro de esquina muy bien ejecutado por Albín y un golpe de cabeza formidable de Scotti para vencer la resistencia de Orión.

Desde que el técnico armó el equipo el lunes en Los Céspedes se presumía el desarrollo del juego. Nacional sería un equipo solidario, de líneas cerradas, de dientes apretados, jugado claramente a la velocidad de Gonzalo Bueno.
Nacional fue un equipo copero. Como los de antes, porque no le dio vergüenza hacer tiempo. Se tiró un par de veces Santiago Romero, Damonte hizo su juego, y también el Hueso Romero colaboró para que pasaran los minutos y Boca sintiera la ansiedad de la tribuna que lentamente va perdiendo la paciencia. Y contó además con una actuación estupenda de Jorge Bava en todo el partido.

El comienzo del encuentro fue tremendo. El Hueso Romero le pegó a Erviti cerca del área y un tiro libre ahí es un juego de niños para Román. Colocó la pelota abajo del arco pero Ribaír no alcanzó a empujarla.

Después le costó encontrar  los  caminos. Controlado Riquelme, molesto por la marca pegajosa y dura de los volantes de Nacional, no apareció quien lo sustituyera en la generación de juego y Boca quedó aislado. Clemente intentó llegar por izquierda, Martínez remató de afuera pero cada golpe ofensivo fue tapado por Bava. El golero le tapó un cabezazo increíble a Pérez, un disparo de Erbes y un mano a mano a Clemente. Se convirtió, una vez más, en figura del equipo.

El segundo tiempo fue aún más sufrido para Nacional. Sin juego pero con el empuje de su gente el local fue en procura del empate y el partido se jugó en cancha del equipo uruguayo.

Boca fue los 45 minutos hacia el arco defendido por Bava, detrás del que sufrían los 4.500 hinchas tricolores que ocuparon el anillo superior de La Bombonera.

Pero apareció la pierna de Lembo, la velocidad de Cortés, la intensidad del Hueso Romero y también la suerte, que nunca puede faltar, como cuando Erbes se metió al área y el tiro rebotó en el cuerpo de Romero para desviarse de su destino de red.

A los 73 minutos fue expulsado Lembo (dos partidos y dos rojas en la Copa Libertadores) y pasó Romero a la zaga. Hubo que desdoble esfuerzos, derrochar energía y sufrir.

Nacional aguantó a pie firme, Boca se nubló, no encontró como entrarle y de esa forma el bolso consiguió una hazañosa victoria para cerrar con felicidad una semana que se inició con demasiados problemas.

En el complemento, cuando transcurrían 51 minutos, Boca Juniors dispuso de una de las mejores ocasiones, cuando Riquelme tuvo un tiro libre que desvió el propio jugador de Boca, Pérez, cuando el remate llevaba destino de gol.

Dominado, controlado, sin disponer de más ocasiones en el arco defendido por Bava, a los 69 minutos, el técnico de Boca mandó a la cancha a Lautaro Acosta y reordenó el equipo, al que le dio más peso ofensivo. Sin embargo, nada cambió, incluso cuando Nacional quedó con 10 futbolistas por expulsión de Alejandro Lembo, por protestar en un tiro libre de Riquelme.

Con actitud y un despliegue físico que merece los mayores elogios, los 10 futbolistas de Nacional defendieron hasta el final el triunfo y se apuntaron en La Bombonera una victoria histórica, porque el del jueves de noche en Buenos Aires fue el primer enfrentamiento entre estos equipos en la Libertadores.


Fuente: Juan José Díaz, enviado a Buenos Aires

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