Munúa volvió a la idea madre

Después de probar y probar en el Apertura, el verano hizo que Munúa vuelva al 4-2-3-1
En casi tres semanas de trabajo de verano, con varios refuerzos acoplándose al equipo y cuatro amistosos disputados, el entrenador de Nacional Gustavo Munúa tiene una certeza: el sistema que mejor le calza al equipo es el 4-2-3-1.

Lo dicen los rendimientos del equipo en esta pretemporada. Sobre todo lo que Nacional exhibió en los dos clásicos.

En el primero optó por un modelo cauteloso, tal como lo hizo en el pasado Apertura: 4-4-2. El equipo fue dominado, no tuvo posesión de pelota ni fue agresivo en la presión. Empató y el rival mereció llevarse el triunfo, que alcanzó por la vía de los penales.

Para el segundo choque ante Peñarol cambió. Optó por un 4-2-3-1 y el equipo fue otro. Determinado para recuperar en terreno rival, dinámico, con mucha mejor circulación de pelota y vocación ofensiva. ¿Resultado? Ganó 3-1 y generó un tembladeral institucional en filas mirasoles.

El sábado, contra Palmeiras, Munúa apeló a la misma fórmula y si bien no salió del empate 0-0 (ganó por penales), el equipo volvió a emitir buenas señales, sobre todo con la pelota y la postura ofensiva.

En el Apertura, Munúa arrancó con este sistema de 4-2-3-1 con una figura desequilibrante, Carlos De Pena, que al emigrar llenó de dudas al entrenador.

Su vacío no pudo ser suplido por el argentino Alejandro Barbaro, porque su cadencia en el manejo del balón era muy distinta a la explosión de De Pena y a su aceleración en los últimos metros de la cancha.

Oscilaciones en el rendimiento del equipo y la necesidad de dar vuelta resultados, llevaron al entrenador a realizar cambios durante algunos partidos de trámite adverso (River Plate, Wanderers o Plaza Colonia, por ejemplo) o incluso desde su mismo inicio (Cerro) en donde optó por un sistema intencionadamente desbalanceado con un volante tapón, dos externos y tres puntas.

Rodrigo Amaral, que fue de más a menos, fue clave en esos cambios como volante o un delantero que se retrasaba para lastimar con su potencia.

Pero parece que Amaral ya no es opción para Munúa: en el verano jugó apenas unos minutos ante Banfield y los tricolores contrataron varios jugadores ofensivos para pelearle el puesto.

El problema que tendrá Munúa es determinar dentro de su esquema el equipo titular. Sobre todo pensando en ofensiva.

Leandro Barcia jugó buenos partidos por derecha. Christian Tabó no lució como alternativa.

Nacho González jugó un buen segundo clásico como organizador y es evidente que Munúa quiere que Kevin Ramírez sea su nuevo De Pena.

Para 9 de área hay cuatro candidatos: Iván Alonso, Sebastián Fernández, Nicolás López y Juan Cruz Mascia.

Munúa tiene trabajo. Pero con idea clara. La del sistema.



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