Mucha fiesta, poco fútbol

El público salteño vibró desde temprano con la presentación de Nacional, que demostró en cancha que aún está lejos de lo que pretende Gustavo Díaz

Dos horas antes del comienzo del partido la tribuna principal del estadio Ernesto Dickinson de Salto estaba repleta. Cerca de 4.500 personas concurrieron a observar el partido amistoso entre Nacional y la selección local que terminó 0-0. Los habitantes de esta ciudad termal demostraron la ansiedad que tenían de ver un equipo como Nacional tan cerca y los integrantes del plantel tricolor expusieron en el campo de juego lo lejos que están de expresar sobre el césped la idea que intenta inculcarles el entrenador Gustavo Díaz.

A favor de los tricolores cuenta que el del sábado fue el primer encuentro exigente después de dos semanas de pretemporada. Falta coordinación, fineza física y futbolística, y entender mejor lo que pretende el técnico.

Se jugaron dos tiempos de 40 minutos. En el primero actuaron los titulares (ver ficha). El sistema utilizado fue el 4-2-3-1. La soledad del “Cacique” Alexander Medina en el área rival resultó patente. Contó con una sola ocasión de gol, sucedió a los 17 minutos después de recibir un centro de Matías Cabrera; Medina controló el balón y en el momento de ejecutar lo trabó un defensor.

La posición de Cabrera también fue distinta desde el comienzo del juego. Se ubicó por izquierda, mientras que por derecha lo hizo Vicente Sánchez; en el medio, el “Chino” Álvaro Recoba. Fue éste el que contó con la segunda oportunidad de gol, un remate desde el borde del área grande que detuvo bien el golero. La tercera y última de la primera parte ocurrió de un tiro de esquina: Adrián Romero cabeceó solo y el balón se fue arriba.

Se notó en Nacional la intención de tocar, de rotación, de buscar espacios para dar opciones de pase al compañero, de profundizar por las bandas, especialmente por intermedio de Christian Núñez, ya que Darwin Torres subió menos. También cambiaron de posiciones Cabrera y Sánchez.  Salto –una selección que también se está armando y cuyo entrenador Gabriel Paique (un periodista devenido en técnico), los dirigió por primera vez– hizo un correcto juego de control sobre los desnivelantes de Nacional.

Para el segundo tiempo cambió todo el equipo, pero no el sistema. Delante de Leonardo Burián jugaron Pablo Álvarez, Alejandro Lembo, Rafael García, Maximiliano Moreira; Matías Vecino, Santiago Romero; Gonzalo Bueno, Renato César, Jonathan Ramírez, y arriba Sebastián Taborda.

El panorama no varió demasiado. Un partido trabado, quizá con alguna patada más que el anterior y que provocó un par de tarjetas amarillas. Tres remates de larga distancia (Vecino, César y Taborda) dejó el balance ofensivo de Nacional. Se notó la misma intención de juego del primer tiempo, con las mismas carencias.

El tiempo de trabajo es escaso para el entrenador. Este tipo de partidos le sirve para sacar conclusiones más profundas que en una práctica de entresemana. Nacional debutará oficialmente el 31 de julio, dentro de nueve días frente a Deportes Iquique por la Copa Sudamericana, y el panorama visto ayer no fue alentador.

Lo bueno estuvo en las tribunas. Una multitud concurrió al estadio siguiendo el tono de lo que fue la semana del plantel en Salto, cuyas prácticas fueron vistas por cientos de personas cada día. Alentaron más a los jugadores de Nacional que a los locales. Vibraron con alguna pisada del Chino Recoba y también con una patada de Alejandro Lembo. Para ellos fue una tarde inolvidable de fiesta y color; para el Chavo Díaz, en cambio, tiene que haber sido de preocupación.


Populares de la sección

Comentarios