“Moría de ganas de jugar en Peñarol”

Kevin Mendez fue presentado en Roma y será cedido a Perugia; Desde Italia atendió a El Observador donde habló de su partida, sus cuentas pendientes y la baja de la sub 20

Apenas 27 minutos del miércoles 22 de enero de 2014. Ese puñado de vueltas al reloj es lo que el hincha de Peñarol pudo disfrutar a Kevin Mendez jugando en el primer equipo.

Ni el contexto ni la situación ayudaban, ya que Jorge Goncalvez lo mandó a la cancha en lugar del peruano Paolo Hurtado a los 63 minutos del partido que Peñarol perdió ante Olimpia de Paraguay en el marco de la Copa Antel.

Tenía 17 años y un par de gambetas y diagonales despertaron los aplausos desde la tribuna.
El pibe que llegaba con credenciales de crack en la selección sub 17 hacía su estreno, sin saber que esa sería su última presentación.

Ayer firmó contrato en Roma de Italia donde será cedido a Perugia para debutar formalmente en la Primera División –ya que en Peñarol se quedó con las ganas- y adquirir rodaje europeo.

Desde Roma atendió en exclusiva a El Observador para hablar de su salida de Peñarol, la expectativa de jugar en el Calcio y su salida de la selección juvenil sub 20.

Con la voz cansada del otro lado de la línea, en un día que incluyó presentaciones formales, sesiones de fotos y exámenes médicos, Mendez soltó: “Enterarme que venía para Italia fue un momento complicado. Viví situaciones encontradas. Mi familia me hizo de Peñarol desde chico y siempre tenía la expectativa de llegar a Primera. Por diferentes circunstancias no se dio. En Peñarol es complicado tener minutos porque es un club gigante y decidí aceptar las propuestas de afuera ya que me sentía preparado para dar el salto a Europa”, cuenta con la madurez y el aplomo de un veterano pese a los 18 años que marca el pasaporte.

Una vez que terminó su participación con la sub 17 celeste, el celular del volante no paró de sonar.

Roma, Inter, Fiorentina y Barcelona lo tentaron, pero la comodidad de Los Aromos y la inmadurez propia de la adolescencia lo frenaban a dar el salto.

“No se dio porque yo no estaba preparado para afrontar el mundo europeo y faltaba concretar el pasaporte comunitario. Fueron diferentes circunstancias que me llevaron a quedarme, además de estar esperando siempre la oportunidad. Jugar en Peñarol es mi materia pendiente. No tuve la posibilidad. Siempre dijeron que el tren pasa una vez sola en la vida. Yo tuve que tomarlo y venirme a Italia. Tengo un sabor raro, no es que estoy triste por venirme, nada que ver, estoy muy feliz de estar donde estoy. Muy pocos uruguayos tienen la posibilidad de jugar en Roma que es uno de los mejores equipos de Europa, pero me quedó la materia pendiente”, agrega.

"Jugar en Peñarol es mi materia pendiente. No tuve la posibilidad. Siempre dijeron que el tren pasa una vez sola en la vida. Yo tuve que tomarlo y venirme a Italia"

En el aurinegro fue dirigido por Adolfo Barán, que lo cobijó ni bien llegó de Flores, Gerardo Minarrieta, Álvaro Regueira y Paolo Montero, aunque destaca de forma especial a Jorge Goncalvez, quien le cumplió el sueño de jugar en la primera de Peñarol.

“Era muy joven y los únicos problemas que tuve en Peñarol es que extrañaba a mi familia. Siempre traté de ser profesional y de cuidarme al máximo porque sabía dónde estaba. Cuando me subieron al primer equipo me juntaba mucho con Darío (Rodríguez) que tiene el mismo representante que yo. Incluso fue de los primeros que me mandó un mensaje cuando se confirmó el pase y me puso muy contento por lo que significa él como persona”, añade.

La noticia de su partida a Italia lo encontró en Flores, rodeado de sus afectos, donde despidió el 2014 de la mejor manera, aunque la despedida en el Aeropuerto estuvo repleto de lágrimas: “La despedida fue muy emotiva. Mi madre lloraba porque le pega mucho no tener a su hijo. Yo me vine con mi viejo y ella se quedó en Uruguay con mi hermano. Si todo sale bien se van a venir en algún momento. Con mi novia pasa lo mismo, el tema es que ella tiene que estudiar. Esa la prioridad”.

Apenas pisó Roma se dio cuenta donde estaba, ya que varios periodistas lo estaban esperando como la nueva promesa romana.

Una vez en las instalaciones, Alessandro Florenzi le presentó a sus nuevos compañeros: “Fue impactante poder hablar con Francesco Totti. Me sorprendió lo grande que es dentro del club y en Italia. Tener 38 años y mantenerse a ese nivel es una muestra. Tiene una oficina dentro del club para él solo”.

La selección sub 20 es un capítulo aparte: “Del grupo me baje yo y me hago responsable de haberme perdido el Sudamericano. Hay un grupo excelente y le pongo todas las fichas. Yo me mandé una macana que fue desmotivarme por no jugar en Peñarol y descansarme. Eso me costó caro. Aunque también hay una realidad y es que doy un año de ventaja”.

Mendez ya forma parte de la legión oriental que juega fuera de fronteras. Hoy a la tarde será presentado en Perugia y se pondrá a la orden del entrenador, mientras en su cabeza sueña con brillar en Europa y, algún día, quitarse la espina en el club de sus amores.


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