Messi encontró la llave

Tabárez planificó un cerrojo para controlar al futbolista de Argentina y lo consiguió en el primer tiempo, hasta que Lugano salió lesionado y el crack de Barcelona halló la forma de abrir los caminos del triunfo

Tal como estaba previsto y como se pudo observar en el ensayo de 20 minutos que realizó Uruguay el miércoles por la tarde a puertas cerradas en el Complejo de la AUF, la selección presentó un esquema 4-4-1-1 y controló a Messi en el primer tiempo, pero en el segundo el mejor jugador del mundo encontró la llave para abrir el cerrojo.

Walter Gargano (sustituto del lesionado Diego Pérez) jugó en el mediocampo por derecha, mientras que Egidio Arévalo Ríos lo hizo por izquierda. Por afuera actuó Álvaro González, quien colaboró permanentemente con Maximiliano Pereira porque Argentina utilizó mucho esa banda derecha con el delantero de Real Madrid Angel Di María.

Edinson Cavani hizo similar tarea por izquierda. El crack argentino Lionel Messi tuvo como primera referencia de marca a Egidio, mientras que Álvaro González en ocasiones se metió en la línea de fondo cuando Maxi se cerraba entrando en la línea de zagueros. Con esos movimientos Uruguay quedaba con cinco atrás.

El equipo de Sabella insistió mucho por izquierda con Di María. Messi siempre arrancó por el medio. Si bien sus apariciones resultaron esporádicas (la primera vez juntó a Gargano, Arévalo y al Tata), resultaron sumamente peligrosas, ya sea habilitando a sus compañeros o terminando él, como el disparo a los 27 minutos que se fue alto y rebotó en el soporte de la red.

En la mayor parte del primer tiempo Cavani bajó hasta el lateral izquierdo para tratar de contener la subida de Zabaleta. Y en contrapartida, Cáceres se largó a la ofensiva por la banda izquierda, aprovechando su velocidad. Igualmente entró acelerado y resultó amonestado por una falta que le cometió a Agüero.

La atención de la última zona celeste fue gravitante en esa primera parte para dejar en posición adelantada en varias ocasiones a Agûero. También resultó vital el desempeño del golero Fernando Muslera. Cuando Uruguay más sufrió, apareció el 1 para arrojarse al piso o desviar los remates.

En ofensiva el desempeño celeste (el viernes de blanco) resultó escaso. Estaban muy aislados Forlán y Suárez, quienes además retrocedían unos metros para ayudar en la recuperación de la pelota.

Después de un intento de Suárez que entró por izquierda y le metió un caño a Zabaleta, Uruguay generó un par de tiros de esquina seguidos. Ocurrió alrededor de los 30 minutos de juego, cuando los de Tabárez pudieron escapar del asedio locatario y llevar el partido más cerca del arco de Romero

El técnico tuvo que hacer un cambio obligado por la lesión de Lugano. Puso al zaguero de Nacional Andrés Scotti. Entró con tanta mala suerte, que un minutos después de estar en el campo, Messi abrió la cuenta ingresando a gran velocidad por el sector donde debía marcar Scotti.

De inmediato cambió la figura de Uruguay. Entró el Cebolla Rodríguez en lugar del Tata González. Se ubicó sobre la banda izquierda y pasó Cavani a la derecha, más cerca del área de Argentina.

La idea fue mala, pero el equipo ya estaba desaliñado. Una gran jugada del avance argentino terminó en el segundo gol, obra de Agúero después de la sociedad que armaron Messi y Di María.

El mediocampo celeste ya no controlaba a nadie. Se desarmó el dibujo táctico, se terminó la concentración para marcar, el ánimo para dejar hasta la última gota de sudar en la marca.

El tercer gol fue una prueba de ellos. Messi de tiro libre. Por abajo, aprovechando que los integrantes de la barrera saltaron. Un tema que habían hablado, pero en ese momento lo olvidaron. Craso error.

Uruguay sufrió un nuevo traspié y terminó goleado.


Fuente: Jorge Señorans, enviado a Mendoza

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