Mediocampista y mozo de hotel

“Vente para aquí enseguida”. Hace ya cinco años y medio, eso fue lo que le dijo un antiguo amigo del barrio a Carlos Eduardo Peppe. Hoy defiende a la selección del país

“Vente para aquí enseguida”. Hace ya cinco años y medio, eso fue lo que le dijo un antiguo amigo del barrio a Carlos Eduardo Peppe. El hombre tenía contacto con los dirigentes de Unió Esportiva Sant Juliá, uno de los ocho equipos de la Primera División del fútbol andorrano, y les acercó un video con las mejores jugadas del mediocampista que en Uruguay jugó en Defensor Sporting y en Cerrito.

“Edu”, como se lo conocía en Uruguay, tomó la decisión de emigrar a Europa en 2006, tras quedar libre en el club auriverde. Su madre vivía en Zaragoza por aquél entonces, y la idea primaria era encontrar algo en España. Al no poder acceder a la ciudadanía española, esa opción se esfumó.

Sin embargo, su destino no estaba lejos. A tan solo tres horas de automóvil se encuentra Andorra, un pequeño principado en los pirineos, entre el noreste de España y el suroeste de Francia. Con 468 kmde extensión, es más pequeño que el departamento de Montevideo.

El mismo día que llegó, fue a entrenar. Al poco tiempo, los dirigentes del club le comunicaron que querían contar con sus servicios. Como el fútbol en Andorra es semiprofesional, Peppe trabaja también como mozo en un hotel cinco estrellas de Sant Julià de Loria, una ciudad de aproximadamente 9000 habitantes y la más meridional de las siete parroquias del principado. Fue el primer trabajo que tuvo al llegar y lo conserva: allí le respetan un horario y días libres para poder entrenar.

El sueldo que él gana en su club no es malo, pero trabaja en el hotel para ahorrar. "La nómina que yo cobro en el club, entrenando tres veces por semana y jugando los domingos, comparándola con Uruguay, es superior a lo que cobraría alguien jugando en la B", relata.

Los ocho equipos de la primera división de Andorra juegan y entrenan en dos estadios. Si bien Peppe asegura que ha habido mejorías, los jugadores locales tienen una importante carencia. “Son gente que, si bien juega al fútbol, no ha vivido el fútbol desde siempre. Falta eso de vivir el fútbol de otra manera", explica.

El campeonato de Primera División es “corto”: dos rondas todos contra todos primero; después, otras dos rondas entre los primeros cuatro por el título y entre los últimos cuatro por mantener la categoría. El último desciende directamente, mientras que el penúltimo juega una promoción con el segundo de la Segunda División.

El idioma oficial es el catalán. Asimismo, se habla mucho francés, español y portugués, ya que hay una "importante comunidad portuguesa", destaca Peppe. El uruguayo entiende catalán y lo habla "medianamente bien", por lo que la comunicación con sus compañeros y sus entrenadores no es un problema. "Te bromean un poco con el acento argentino-uruguayo, que se confunde un poco", dice. En el fondo, su mujer Marilene se ríe.

A ella la conoció un par de años después de llegar a Andorra y se casaron, lo que le permitió conseguir la ciudadanía y defender a la selección de Andorra.

El año pasado llegaron a ser, en total, cinco uruguayos los que jugaban allí. Además de él, estaban Sebastián Varela (ex Defensor, Cerrito y Peñarol), Carlos Yaque (integró una selección sub 17 dirigida por Víctor Púa), Sebastián Gómez y Valentín Hispano.

Hoy, solamente quedan en el equipo Peppe, Varela y Gómez. El Sant Julià es, junto a Lusitans, puntero del campeonato con 22 unidades. La última fecha, disputada el domingo 2 de diciembre, derrotaron 1-0 al Burger King Inter Club Escalades y el gol lo anotó Varela.

Jugar contra los mejores

El campeón de Liga disputa la fase previa de Champions League. El campeón de la Copa de Andorra y el segundo de Liga juegan la fase previa de Europa League.

"Es un premio grande para lo que es la liga. Te enfrenta con equipos importantes. El año pasado, a uno de los equipos le tocó el Twente de Holanda. A nosotros nos ha tocado el Levski de Sofía (Bulgaria) en una eliminatoria”, cuenta Peppe.

Por su parte, en la selección también enfrenta a rivales poderosos. Una vez, tuvo como rival ni más ni menos que a Xavi Hernández, la estrella de Barcelona. Su debut en la selección de Andorra fue contra Irlanda, de local. Ese día, enfrentó a jugadores de la talla de Shay Given y Robbie Keane.

 
Una cultura bien distinta

El deporte nacional en Andorra es el esquí. “El fútbol está en un tercer orden: después del esquí vienen el básquet y el fútbol sala”, explica el mediocampista.

En cuanto a la convivencia, asegura que allí no hay “un trato de barrio” con los vecinos. “Se vive mucho en edificios, no hay muchas casas”. Peppe explica que, si bien hay mucha gente muy buena, otros “a veces te tratan un poco raro, como que sos un invasor”.

De todos modos, destaca la seguridad en la calle y la honestidad de las personas. “Varias veces me he olvidado de cosas importantes, por ejemplo la billetera o el móvil o alguna cosa así, y siempre te aparece. Siempre te lo devuelven. No hay esa maldad de decir: ‘encontré esto y ya es mío’”, cuenta.

Un día en la vida de Peppe

El jugador se queja de que las horas del día muchas veces no le alcanzan. Se levanta a las 6:40 am y se dirige en auto al hotel, a diez minutos de su casa. Allí trabaja hasta las tres y media de la tarde. Tras pasar un rato con su mujer y merendar algo, tres veces por semana se va a entrenar. Llega a las siete y media de la tarde al entrenamiento y vuelve a su casa cerca de las 11 de la noche. “Cenar algo, mirar un poquito de tele, dormir y al otro día igual”, dice.

Lo que más extraña de Uruguay es la familia. “Pagaría lo que sea por sentarme a comer con mi padre, mis hermanos, tomar una copa de vino y charlar. Se extraña. El barrio, un poco eso. Lo demás queda en segundo plano”, dice.

De todos modos, por el momento no hay planes de volver. “De momento estamos aquí, sin planificar nada en concreto. Lo que vaya surgiendo, lo dirá el tiempo”, asegura.

Carlos Edu Peppe, la historia de un uruguayo en Andorra

Fuente: Diego Franco y Mauro Acerenza

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