"Me llevo poco fútbol"

El nuevo DT albo. El técnico halagó la entrega del equipo y le gustó Maximiliano Moreira

Rodeado por un importante operativo de seguridad que planificó Nacional en Jardines del Hipódromo, el flamante técnico Rodolfo Arruabarrena –quien asumirá sus funciones el próximo viernes en Los Céspedes para dirigir el domingo que viene ante Bella Vista por el Torneo Clausura– observó atentamente el partido contra Danubio.

A su lado, se encontraba Diego Markic, su ayudante técnico y el preparador físico Gustavo Roberti.

Cada tanto hablaba en voz baja con Markic y marcaba algún sitio de la cancha.

Detrás suyo se encontraban entre otros, el presidente tricolor Eduardo Ache y los dirigentes José Fuentes, Luis Bruno y José López Rubio.

Arruabarrena arribó el sábado de mañana a Montevideo porque quería ver este trascendente choque de Nacional en Jardines que lo mantiene totalmente vivo en las aspiraciones del campeonato.

Más allá de algún gesto, el entranador argentino observó muy tranquilo y callado el encuentro contra los de la Curva.

Cuando terminó el partido con el importante triunfo de su futuro equipo, una botella de plástico verde con líquido adentro, voló desde la tribuna en donde se encontraba la hinchada de Danubio. Pasó a un metro de donde estaba el periodista de El Observador y fue a dar en el rostro del preparador físico del grupo de Arruabarrena, Gustavo Roberti.

El mismo se tomó enseguida la cara y estuvo varios minutos de esa forma ya que se encontraba mareado.

Por eso, la salida no fue de la mejor manera. La seguridad de Nacional –que tuvo mucho trabajo con sus propios hinchas el domingo pasado en el Parque Central y que inclusive alguno de ellos terminó agredido salvajemente– se llevó al técnico de forma muy apresurada –como sucede con los presidentes de algunos países– y fue bastante complicado poder hablar con él y que explicara cómo vio a Nacional.

“El equipo por momentos me gustó. Lo importante era ganar porque el día anterior había ganado Peñarol y había que mantenerse arriba en la tabla”, explicó el argentino un poco a las corridas antes de subirse a la camioneta negra de José López Rubio.

Además, en la charla que tuvo con los dirigentes, también indicó que le gustó Maximiliano Moreira –quien debutó el sábado con un buen trabajo–, el rendimiento de los juveniles, la entrega del equipo, y la actuación de los zagueros.

“Me llevo poco fútbol y muchísima entrega”, sostuvo el argentino.

A su vez, indicó que lo mejor de Nacional el sábado fue “lo compacto que vi al grupo, más allá de lo futbolístico”.

Consultado acerca de qué fue lo peor, sonrió y justo cuando se subía a la camioneta para irse, dijo: “El botellazo que recibió mi compañero de trabajo”.

De todas maneras, destacó que vio “cosas positivas de cara al futuro”.

El argentino se retiró conforme más que nada con el resultado porque pese a que recién se está integrando, tenía muy claro que de no ganar el sábado, las posibilidades de lograr el título se hubiera complicado muchísimo. Está deseoso de empezar, pero igual esperará hasta el viernes.


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