"Me defino como un técnico egoísta"

El nuevo entrenador de Peñarol admitió que quiere que su equipo “haga todo bien”, dijo que “es el desafío más grande de mi carrera” y que este club “no es un grande, es un gigante. Lo principal es prepararse para ganar”

¿Qué significa para usted haber llegado a Peñarol en estos momentos luego de haber jugado hasta no hace mucho?
Es un honor, una satisfacción poder representar al club. La responsabilidad es mayúscula, no solo por el cargo, sino por la gente que hay atrás, los directivos y el pueblo de Peñarol. Tengo la satisfacción de estar en este lugar. Es el desafío más grande de mi carrera. Los hombres también tienen que vivir de desafíos. Estoy en una situación privilegiada en la que muchos quisieran estar, hay que estar capacitados y no se puede fallar. Me preparé para estar en este lugar y creo que estoy capacitado.

Welker dijo en su presentación que usted le señaló en su momento que su próximo desafío era ser campeón de la Libertadores y bromeó con que le estaba poniendo aún más presión.
La presión me la metí yo cuando dije eso y no voy a descansar hasta el día que lo logre.

¿Ya habló con alguno de sus excompañeros como futbolistas en Peñarol, esos que son referentes?
Sí, tuve un primer contacto con los referentes y quedamos en hablar en el entrenamiento del lunes para que vean cómo es mi forma de trabajar, tanto ellos como el resto del plantel.

Obviamente que no es algo muy usual tener que dirigir a excompañeros y amigos.
Las relaciones humanas no hay que forzarlas, tienen que ser lo más naturales posibles. En Bella Vista dirigí a amigos como Casanova, Pilipauskas y Bizera, y en Guaraní a Sergio Orteman sin ningún problema.

¿Está bueno o es más complicado?
en primer lugar me da todavía más responsabilidad porque los conozco, sé lo que sienten, lo que piensan, lo que quieren al club, y la responsabilidad de que los tengo que preparar bien para que rindan al máximo nivel para poder ganar. El entrenar a jugadores que uno conoce, me hace ser mucho más responsable, ser mucho más profesional, exprimirme al máximo porque sé la necesidad que tienen ellos de que el entrenador que está delante suyo le dé las mejores armas para poder ganar.

¿Lo sorprendió el hecho de que se haya dado todo tan rápido?
Es muy difícil de pensar que uno podía tener la oportunidad en este momento, les soy sincero. Ya en 2010 siendo futbolista todavía se me había ofrecido el cargo. En aquel momento decidí que no era el momento para hacerme cargo de la dirección técnica, pero sí siempre supe que iba a entrenar y que quería entrenar a Peñarol así que tarde o temprano iba a llegar esta posibilidad, así que ahora tenemos que demostrar la capacidad y ayudar a los jugadores a que tengan armas, argumentos para que cada vez que salgan a la cancha puedan jugar bien.

Haber llegado con tanta juventud a ser el DT del club, ¿cómo lo toma?
Creo que la palabra juventud se puede disparar para cualquier lado. Me siento joven, es verdad, pero no por ser joven uno no necesariamente puede pecar de inexperiente. La experiencia –siempre se lo he dicho a los más jóvenes–, no es que uno precisa tener 30 años para tenerla. Con 20 también se puede tener. Depende de la capacidad de uno para poder absorber lo que le están diciendo, las vivencias. Hay gente que necesita que le pasen 10 veces las cosas para poder aprender, hay gente que necesita de una y otra que no necesita de ninguna porque ve lo que pasa al lado y comprende la situación. En este caso el ser joven significa que estamos en un lugar muy grande y que nos da la posibilidad de desarrollarnos y crecer en lo profesional y poder ayudar con lo que uno desarrolla como entrenador para ayudar al club.

Ya de pique se viene la Sudamericana, la primera presión.
En Peñarol, ¿cuándo no hay presión? Siempre. Tenemos la presión de ganar cada partido de la Sudamericana, cada partido del Uruguayo, cada partido que vamos a jugar a nivel internacional amistoso o local. No estamos en un grande, estamos en un gigante y cuando uno está en un equipo de estas características, hay que prepararse para ganar siempre. Más importante que ganar es prepararse para ganar. Cuando ello sucede no es una casualidad, sino una causalidad. Por eso, el primer paso que vamos a dar es preparar el equipo.

¿Cómo se define como técnico?
(Duda) Egoísta. Quiero que mi equipo haga todo bien. En ese caso, soy egoísta. En definitiva el fútbol es un juego y la comprensión de ese juego es lo que te lleva a ganar los partidos. La diferencia entre los equipos está en la comprensión de las situaciones y en ese sentido soy muy egoísta y quiero que mi equipo sea el que mejor comprenda, el que mejor actúe en cada situación que se le presenta en la faceta defensiva, ofensiva o en las transiciones que lo haga siempre superando al rival. ¿Obsesivo? Sí, pero la verdad es que es muy difícil ponerse el mote de lo que uno es. Soy auténtico no porque sea distinto, sino porque todos somos distintos. Yo no soy distinto al resto. Todos somos distintos a los demás. Y yo siento de una manera y transmito eso. No copio a nadie ni intento tener un espejo de nadie en cuanto a lo deportivo porque sé que la mejor manera de que el futbolista crea en uno es cuando el entrenador está creyendo en lo que está predicando. Creo que ese es uno de los secretos de los entrenadores, o al menos de lo que he aprendido de la gente que he tenido a alto nivel, que están convencidos de lo que está diciendo porque lo sienten, porque hacen un ejercicio, y lo sienten y de esa manera, el futbolista comprende mucho mejor y actúa y responde mucho mejor ante la situación.

Muchos lo identifican con Julio Ribas.
Soy Diego Alonso. Aprendí de los buenos y de los malos. De todos. De Julio aprendí muchísimas cosas. Uno debe ser auténtico porque si uno copia, no sirve para nada. Por algo, las pinturas que son copias, no valen lo mismo que las originales.


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