Máximo González, casi local

El tenista argentino es querido por el público de Carrasco. Fue Campeón en 2010 y finalista el año pasado; el martes le ganó a Marko Djokovic

Es argentino, nacido en Tandil, pero es uno de los tantos que en Carrasco se siente como en casa. Y es que el público, la gente de tenis, lo trata como a un locatario más. El Carrasco Lawn Tennis lo motiva y, generalmente, le permite exhibir su mejor tenis. No es casualidad que en la edición pasada haya alcanzado la final y en 2010 se haya quedado con el título del Challenger al vencer en la final al uruguayo Pablo Cuevas.

Él mismo lo reconoce: “Me encanta venir acá. El club, la ciudad, la verdad que el trato de la gente en Montevideo es espectacular. Siempre me gustó y vengo desde hace más de 10 años por la forma en que me tratan y, además me gusta porque puedo jugar bien”, dice finalizando la frase con una sonrisa característica cuando está afuera de la cancha.

Este año necesitó un wild card, pero eso debido a que las lesiones no le han permitido jugar demasiado, lo que redundó en una caída importante en el ranking ATP. Normalmente hubiera ingresado directamente al cuadro principal. Al final de la temporada pasada estaba entre los 120 mejores del mundo y ahora se ubica 236.

De ahí que el balance 2012 no sea del todo bueno y que el objetivo para 2013 sea “jugar, estar sano y jugar”, según él mismo dijo a El Observador. De esa manera, agregó, “lo demás, el ranking, viene solo”.

Ayer no le tocó entrar a la cancha y anduvo sereno por el club. Entrenó, almorzó, pasó por fisioterapia y después se dedicó a acompañar a sus tantos amigos tenistas del circuito. Hoy ya será diferente, pues estará concentrado en su juego de segunda ronda ante el alemán Simon Greul, número 150 del mundo.

Sin proponérselo, en primera ronda dejó afuera a una de las atracciones del torneo, pues el sorteo quiso que el otro invitado especial internacional se cruzara en su debut. Así es que el martes González debió eliminar al serbio Marko Djokovic, hermano de Novak (desde el lunes próximo otra vez número uno del mundo). “Me saqué las ganas de ganarle a Djokovic”, dijo el argentino irónicamente. “Ya jugué con Federer y ahora le gané a Djokovic”, agregó dando pie a recordar que está satisfecho con lo que ha hecho en su carrera como tenista.

“Para mi criterio ya hice algunas cosas buenas en el tenis: estoy contento con lo que he hecho. Eso creo que también me saca presión y estoy más relajado a la hora de jugar. Yo entreno igual y me rompo el lomo para cada torneo, pero perder no es tan dramático como antes”, expresó con soltura.

Y es que en su carrera llegó a estar en el puesto 58 del ranking mundial, en la semana del 6 de julio de 2009, y a codearse con los mejores del circuito. Ahora, con 29 años, asegura que sigue divirtiéndose en la cancha y reconoce estar en la recta final de su carrera, aunque anuncia que tiene rollo “para tres o cuatro años más”.

Mentalmente se le nota muy motivado y físicamente se encuentra bien pese a los contratiempos que tuvo con un hombro y la cadera durante 2012.

Confesó que los años en el circuito y la experiencia le han dado madurez para resolver situaciones de mejor forma. “Cuando no tenés experiencia una derrota te cala muy hondo, pero ahora  se supera más rápido porque uno sabe que hay que pensar en lo que viene”, manifestó.

Sobre su juego, agregó que “el tenis no cambia mucho, pero se van aprendiendo pequeñas cosas que a uno lo hacen mejorar”. También subrayó que es bueno el cambio de entrenadores “porque uno se va quedando con lo mejor de ellos”. Acerca del Uruguay Open de 2012 dijo que es un torneo “muy duro” y consideró que al haber una serie de Challenger en la zona hay muchos europeos que vienen en busca de puntos, lo que es muy bueno para el certamen: “Para nosotros los jugadores no tanto porque tenemos que correr más y luchar más (risas), pero es buenísimo para el tenis de estos países”.


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