Más bomba que nunca

Con la fórmula mágica de Guillermo Almada y el profe Tulbovitz, River Plate despierta admiración en propios y extraños, y es el dueño del torneo

“Qué bomba señores, qué bomba que es River Plate...”, se escucha a través de los altoparlantes al final de cada partido en el Parque Saroldi. Eso no es más ni menos que el estribillo del himno del Club Atlético River Plate, cuya letra por estos días es la más fiel expresión de lo que sucede en la cancha y afuera con los del Prado en el Torneo Apertura. En el verde, porque lidera con puntaje perfecto y un promedio de casi cuatro goles por partido. Y en los escritorios, porque con la venta de Felipe Avenatti saldó sus deudas y quedó con algunos dólares en caja, para sobrevivir hasta la próxima transferencia.

“Estaba seguro que iba a suceder esto por lo bien que está jugando. ¿Lo viste al equipo? ¿Viste que juega de una forma diferente y tiene otra dinámica con relación a los demás?”, se apura a decir a El Observador el presidente de River Plate, Álvaro Silva, que disfruta ya no solo el fútbol sino que tiene en sus manos un club saneado.

En la tabla del Apertura lidera con 12 puntos en 12 posibles, anotó 14 goles y recibió seis. En el tema económico, con la transferencia de Felipe Avenatti a Ternana, los darseneros recibieron US$ 2.200.000 libres, que les permiten resolver asuntos pendientes  que tenían por un monto de US$ 1.700.000 y les queda un dinero para sostener el prespuesto de este año. La transferencia estuvo a cargo de empresarios que trabajan con Francisco Casal.

Los éxitos de River Plate van de la mano con la apuesta deportiva y la confianza en un proyecto.

El técnico Guillermo Almada dirige por tercera temporada consecutiva a los darseneros. Lo único que cambió en el cuerpo técnico fue el preparador físico. En marzo de este año comenzó a trabajar Marcelo Tulbovitz. Los dos fueron elegidos en la encuesta Fútbol x 100 que anualmente organiza El Observador como los mejores en sus rubros en la temporada 2012-2013. Además, los albirrojos tienen el quinto presupuesto más alto del torneo local, detrás de Nacional, Peñarol, despegados del resto, Defensor Sporting y Danubio. River tiene un presupuesto mensual de US$ 160.000.

“Es ambismal la diferencia futbolística con el resto”, subraya nuevamente Silva. “Tiene una forma de trabajar que hace que los futbolistas jueguen a otro ritmo. A los jugadores que asciende no los hace debutar de un día para el otro, los va llevando de a poco. Los juveniles comienzan a entrenar en el plantel principal seis meses antes de que puedan llegar a jugar en Primera, y luego, cuando ya están asentados, los comienza a largar”, explica el presidente.

En la intimidad de la preparación, Almada es muy estricto con sus reglas. Orden, disciplina y, durante los trabajos, mucha concentración e intensidad, como si estuvieran jugando cada día un partido. El entrenador siempre dice que hay que entrenar como se juega. Es otra de las claves de su éxito.

La filosofía de juego es simple. A los futbolistas les pide que hagan sencillo lo que resulta tan difícil. Que la pelota se mueva, que se generen espacios, que el fútbol fluya. Mucha presión cuando el rival tiene el balón. Bien simple. Así el juego comienza a lograr una naturalidad que le permite recorrer todas las canchas en el torneo local con la certeza de que va por buen camino.

El fenómeno de River Plate no surgió esta temporada. En 2012-2013 peleó hasta el final por el título del Clausura y culminó cuarto en la Anual.

El técnico Almada, que se retiró de las canchas a los 34 años y a los 35 años comenzó a trabajar como asistente técnico, construye desde 2007 un camino diferente. Al menos lo intenta en un fútbol uruguayo en el que las miradas las monopolizan los grandes y, eventualmente, Defensor Sporting y Danubio.

Almada y el profe Tulbovitz tienen contrato con el club hasta el final de la temporada, en julio del próximo año, pero con la opción de salir en cualquier momento si reciben una oferta de Nacional, Peñarol o del exterior.

“Estamos saneados, pero todos los meses hay que tener dinero para afrontar los compromisos, así que ahora hay que vender a otro jugador. Así es el fútbol. Pero siempre está surgiendo alguno. Fijate que Diego Casas (delantero de 18 años), jugó unos pocos minutos en el Apertura y ya hizo dos goles”, explicó el presidente Silva.

El sueño de River Plate se alimenta fecha a fecha con triunfos y la ilusión del hincha no tiene límites, porque de la mano de Almada, los darseneros son una bomba.


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