Marotta, un líder positivo

Se crió en Independiente de Mercedes picando la pelota, se formó como jugador en España y es armador y figura de un Larre Borges que no para de soñar

La casa de la abuela Chunga, en Mercedes, estaba en la misma cuadra de la cancha de Independiente. Ahí, con cinco años, se crió Marcos Marotta, el base de 1,77 m que el martes pasado le metió una tapa a Dwayne Curtis, pívot de Aguada de 2,03 m, puso un gol de bandeja clave y clavó tres impresionantes triples seguidos –todo en el último cuarto– con los que Larre Borges le ganó al aguatero para estirar a un cuarto partido la serie de cuartos de final de la Liga Uruguaya de Básquetbol.

"Mi padre jugó en Independiente y yo me pasé la infancia ahí adentro. El canchero, el Cabezón Vera, nos tenía que apagar la luz para que nos fuéramos", cuenta a Referí Marotta, de 28 años.

Cuando tenía 10 se mudó con su madre a otra parte de la ciudad de Mercedes y tuvo que jugar al baby fútbol, en Bristol, donde se desempeñó como golero.

"En el arco me aburría y ya sentía pasión por el básquetbol, me divertía más, me sentía más partícipe por ser un juego tan dinámico para tomar decisiones tan rápidas", cuenta. Tenía 14 años cuando debutó en la primera de Independiente con la número 6.

"Después empecé a usar la 4 por Guzmán Fonseca, el entrenador que me formó y me enseñó a respetar y amar a este deporte".

Pero antes de cumplir los 15, Marotta se fue a España. "Fui de vacaciones con mi hermano y un amigo a Mallorca a visitar a mi padre que se había ido por la crisis de Uruguay. Después de un tiempo fuimos a jugar a un club de básquetbol, el Calvia, y el entrenador me invitó a quedarme".

Así comenzó su camino en las formativas del básquetbol español. "El entrenador del club me recomendó ir al Centro de Tecnificación de las Islas Baleares (CTIB), un instituto que recluta deportistas promesas en el cual estudiaba y entrenaba en doble horario", recuerda.

En CTIB estuvo cuatro años. "Apenas llegué el entrenador me juntó con el base del equipo que era de Menorca y se llamaba Quique. Me presentó y le dijo: 'Este es el que te va a sacar el puesto'. Imaginate cómo fue mi relación con Quique los cuatro años", comenta a las risas.

"La competición fue durísima, nunca tuvimos una práctica suave, pero tampoco nunca nos fuimos a las manos. Y el entrenador logró sacar lo mejor de los dos".

Del instituto, Marotta saltó a la liga EBA, una especie de cuarta división. Ahí empezó a sumar sus primeros minutos, en Palma Playa Park, un equipo filial de Bahía San Agustín.

"Era el boom del básquetbol en España y justo se creó la liga LEB Bronce donde jugué en Juventut de Menorca, pero a mitad de temporada me rompí ligamento cruzado y menisco, y cuando me recuperé, volví a jugar en Platja de Palma, en la EBA, y a los seis meses me rompí el otro menisco, y como extrañaba mucho, volví".

Así comenzó su otro camino, el de la Liga Uruguaya. Goes lo liberó finalizada la temporada 2015-2016 y recaló en Larre Borges.

"Marotta cumple con todos los requisitos que tiene que tener un buen base. Es criterioso, es jugador-entrenador en la cancha, punta defensiva del equipo como debe ser todo base; es generoso, busca siempre al compañero que está más claro según el momento, las bolas que le quedan las pone y también mete las bolas grandes. Creo que si tuviera 10 centímetros más no estaría jugando en Uruguay", dice a Referí Juan Zaballa, asistente técnico del Larre.

El ayudante de Daniel Lovera destacó, además de sus cualidades basquetbolísticas su carácter: "Es un tipo positivo dentro y fuera de la cancha y eso es vital".

Marotta coincide: "El grupo siempre piensa en positivo y en momentos límites siempre damos lo mejor. Fue muy emocionante el triunfo del martes con Aguada, sigo emocionado y nervioso".

"En el último tiempo muerto, Lovera nos convencía de que estábamos a tres buenas defensas pero yo pensaba en al ataque porque estábamos frenados y pensé en meter triples. Los traje con el pensamiento", dice.

Marotta hizo tres –para un total de 19 puntos–, Larre puso un parcial de 19-4 en los últimos minutos y le ganó 74-69 a Aguada dejando 1-2 la serie pactada al mejor de cinco partidos.

La historia continúa hoy a la hora 19.15. "Si nos apegamos a lo que hicimos todo el año y seguimos confiados y seguros podemos volver a ganar", dice esperanzado.

Es Marcos Marotta. El líder de un equipo que no para de asombrar aún cuando parece vencido.

Las cifras

19 puntos le anotó el martes a Aguada, su segunda mejor anotación en la temporada tras los 25 que le hizo a Sayago en el Clasificatorio.

9,3 puntos promedia en la temporada, su mejor marca histórica superando el 6,8 de Bohemios en 2014-2015. En asistencias promedia 3,4.

La frase

"Estando 1-2 abajo con Olimpia hablábamos con (Andrés) Dotti y pensábamos en positivo, en todo lo que habíamos logrado en el torneo y en que podíamos dar vuelta la serie".

Sus recuerdos en la Liga

Jugó su primera Liga en 2011-2012 en Welcome, dirigido por Esteban Yaquinta: "Fue un grupo de gran calidad humana por eso llegamos tan lejos". Para la siguiente temporada recaló en Montevideo: "Ya no era sub 23 y empecé a tener un papel más activo en el equipo lo que me hizo ganar confianza". Para 2013-2014 jugó por Goes: "Quedé impresionado con su gente. Fui pensando que la hinchada iba a ser complicada pero no, el club es de barrio, humilde, y la gente siempre tira para adelante. Me ayudó a crecer mucho mentalmente". Con Bohemios (2014-2015) pasó "un año duro porque caímos en octavos contra Larre Borges, pero también me ayudó a crecer".


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