Malvín y Sporting con sed de revancha

Después de quedar eliminados en la pasada temporadas en las instancias finales, fusionados y azules de la playa inician el camino a la obtención de la liga uruguaya, al mejor de siete partidos

Cuando Malvín logró el desembarco de Nicolás Mazzarino sabía íntimamente que su destino estaba marcado. La final de la Liga lo esperaba. Pocos se animaban a pensar lo contrario luego de incorporar a uno de los jugadores más desequilibrantes de los últimos tiempos.

Defensor Sporting arma los planteles en base a determinada estructura. No suele cometer locuras sino que apuesta a una base que tiene años de conocimientos cimentada por su entrenador Gerardo Jauri.

Tal vez Malvín tardó más de la cuenta en dar la talla en la Liga. Le costó encontrar su juego, por momentos lució incómodo y Mazzarino asumió un rol menos protagónico del esperado.

De pronto Sporting no figuraba en los planes hipotéticos para llegar a la final del campeonato. Pero su poderío lo mostró en el rectángulo de juego. Allí volvió a destacar como el equipo que practicó el mejor baloncesto.

Y finalmente los dispares caminos de Malvín y Defensor Sporting se cruzan en un punto: la final. El año pasado ambos quedaron con la sangre en el ojo al quedar eliminados en instancias finales. Hoy tienen la revancha.

Los fusionados y el azul de la playa, dos clubes caracterizados por la coherencia y el trabajo a largo plazo, juega desde hoy las finales de la Liga Uruguaya de básquetbol al mejor de siete partidos.

Coherencia
Acaso es la palabra que define a ambos clubes. Sporting suma su temporada 12 con Gerardo Jauri como entrenador. Un fenómeno de fidelidad pocas veces visto.
“Hay una conjunción de cosas para permanecer años en el club. La parte directiva, que apuesta a que un profesional trabaje en el cargo, y a procesos, no de años, pero sí con la idea de estar de acuerdo en buscar estructuras, jugadores, una identidad que permanezca en el tiempo. Y después están los objetivos que pueden ser intermedios o finales y que son un aliciente porque es difícil mantenerlos sin resultados. También está la alimentación del club con sus propios jugadores”, decía Jauri a El Observador hace un año cuando se encontraba ante la misma instancia.

Por su lado, Pablo López tomó la conducción de Malvín en el año 2005 y en la segunda temporada en el club logró ganar la Liga Uruguaya. Obsesivo y ganador, una frase suya lo dice todo: “La mentalidad de Malvín es crecer desde adentro intentando mejorar cada día. El estándar lo ponemos nosotros con nosotros mismos. Si conseguimos ser el mejor equipo posible en el momento donde se define tenemos chances”.

El partido
A la hora de analizar el juego se conocen a la perfección. Los técnicos basan su juego en la defensa por lo que será una lucha estratégica para imponer su ritmo.

A juzgar por los planteles, queda la sensación de que Malvín tiene un leve favoritismo, más si se tiene en cuenta que los fusionados no podrán contar con Sebastián Vázquez, lesionado.

Esta noche, desde la hora 21.15 en el Palacio Peñarol, comienza la hora de la verdad. Los precios de las entradas son Platea Baja $ 300; primer anillo $ 250 y socios de Malvín, que oficiará de local, $ 150.


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