Malvín quedó eliminado

El playero remontó una ventaja de 17 puntos pero perdió al final ante Uniceub y se quedó sin final
Malvín luchó, jugó y dejó el alma en la cancha. Sin embargo, perdió este miércoles ante Uniceub de Brasil 77-75, en el último suspiro, y así perdió la oportunidad histórica de jugar la final de la Liga Sudamericana.

Uniceub, bajo la batuta de Guilherme Giovannoni, que a los 35 años juega cada vez mejor, sin jugadores extranjeros pero con nacionales de enorme jerarquía se llevó la clasificación a la final cuando aún falta que se dispute hoy la última jornada del grupo semifinal en el Palacio Peñarol.

Guilherme lideró al campeón de este torneo en 2010 y 2013 en un excelente primer tiempo para los visitantes.

Simplificó lo difícil, atacó con movimientos indescifrables en cada uno de sus posteos, defendió con la actitud que demandaba el partido y le puso muñeca quirúrgica a cada uno de sus intentos de media y larga distancia.

Tal vez la mejor definición de lo que jugó Guilherme sea transmitir los silencios del Palacio Peñarol cada vez que el hincha de Malvín ambientaba la reacción de su equipo y montaba una escenografía de presión para el ataque rival.

Tal como aconteció el martes ante Quilmes, Malvín arrancó aletargado. Le costó arrancar 10 puntos abajo (16-6). El ajuste del entrenador Pablo López con un pedido de tiempo dio sus réditos.

El equipo modificó su actitud defensiva y comenzó a rotar el plantel, mucho menos de lo que lo hizo en el debut ante Quilmes.

Se topó con el problema de que Federico Bavosi estuvo errático en ofensiva y que su sustituto, Fernando Martínez, erró en la lectura del juego. Nicolás Mazzarino fue fruto de una celosa marca y Kennedy Winston fue el que tomó las mejores resoluciones en ofensiva.

Pero fluyó poco el juego playero a lo largo del primer tiempo. Solo ráfagas. Y mientras, en defensa, ni Winston ni Mathías Calfani podían con Guilherme.

Sin embargo, la figura de Calfani fue creciendo con el correr del partido, sobre todo en el tercer cuarto.

Ahí Uniceub llegó a sacar una máxima de 17 puntos en el arranque. Fue el momento en el que Malvín apretó los dientes. En que el hincha empujó sabiendo que era reacción o despedida.

La defensa creció hasta el límite de las posibilidades y una victoria de 24-16 en el parcial lo hizo arrancar el último cinco puntos abajo (59-64). Hasta Guilherme se quedó en blanco.

El cierre del partido fue una batalla.

Winston fue infernal. Malvín llegó a pasar (70-68). Pero no lo supo cerrar (Mazzarino falló un pase clave tras acertar un triplazo), llevarlo a alargue (se podía dar una falta y Roland quedó solo para hundirla y romper la igualdad) ni ganarlo (Winston falló el tiro del final). Así de cerca estuvo de hacer historia. Por eso su gente, igual aplaudió a rabiar.


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