Malvín está que arde

Imponente en defensa y letal en ataque, el playero volvió a demoler a Trouville (77-54) y dejó 2 a 1 la serie final

Implacable e imponente. Determinado y convencido. Duro para defender, letal para atacar. Con esas básicas, Malvín volvió a aplastar a Trouville por 77 a 54 y puso 2 a 1 la serie final de la Liga Uruguaya de Básquetbol, pactada al mejor de siete partidos.

El playero arrancó a todo tren. Con un aire demoledor, como si en la segunda final –donde goleó 79-56– se hubiese despertado una bestia.

Mathías Calfani se hizo un festín de tapones y fue incontenible cada vez que atacó el aro. Mazzarino calentó el perímetro y Kennedy Winston cruzó la cancha con demoledora actitud atlética.

Malvín fue defensivamente imponente. Sabedor de que el negocio de Trouville es cargar la zona pintada con Kevin Young y Néstor Colmenares, el equipo de Pablo López estuvo muy atento a los movimientos de armado del Pepo Vidal para después pelear con dureza abajo del aro.

Con Terence Dials, con Calfani y con Reque Newsome, que otra vez volvió a entrar muy bien, con tapas y goles importantes.

Marcado con dientes apretados, el primer tiempo fue un suplicio para Trouville y en la cancha solo se escuchaba una hinchada, la del playero.

Errático desde el perímetro
–muy flojo Izuibejeres– y forzado a ofensivas sucias donde Young –el factor de desequilibrio del rojo– fue celosamente marcado, Trouville fue un cúmulo de acciones ofensivas forzadas.

Pero diga que sobre el final de ese primer tiempo, Malvín se relajó, perdió un par de pelotas en ataque y un parcial de 6-0 le permitió a los de Álvaro Tito maquillar el trámite acercándose a ocho en el marcador: 26-34.

La hinchada del Rojo se levantó. El equipo se ponía en partido.

Es más, el arranque del segundo tiempo puso un manto de incertidumbre en el encuentro. Calfani y Dials se cargaron de faltas –tres– y fueron al banco. Young mostró su voracidad con una hundida. Bascou y Vidal acertaron desde el perímetro.

Pero tan solo fue una aproximación. Una insinuada reacción que se terminó cuando Malvín apretó las sólidas clavijas de un engranaje mucho más poderoso al de su rival: jugadores de mayor jerarquía individual, banco más profundo y mayor volumen de juego colectivo.

Calfani cerró una noche soñada con 16 puntos, siete rebotes y ¡cinco tapones!, aunque el goleador fue Winston con 17. Magro Trouville por donde se lo mire: el goleador fue Young con 12.

Malvín dobló a su rival en triples (ocho a cuatro) con un porcentaje de acierto de 53,3%, se repartió 21 asistencias contra 11 del rojo y hasta supo maniatar el fuerte de Trouville, el rebote: 39 a 36.

Malvín está que arde y la serie quedó 2 a 1. Tiene de sobra con qué defender su título.


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