Maglione, camino a la reelección

El próximo 26 de julio, Julio César Maglione irá por su segundo mandato en la Federación Internacional de Natación; un hecho inédito para un uruguayo

Roma, 24 de julio de 2009. Julio César Maglione recibe el apoyo de la mayoría los representantes de las federaciones afiliadas a la Federación Internacional de Natación (FINA) y, en un acontecimiento histórico e inédito para un dirigente uruguayo, se transforma en el presidente de la FINA en reemplazo del argelino Mustapha Larfaoui.

El próximo día 26, esta vez en Barcelona, el mismo Maglione irá por la reelección en un acontecimiento que marcará su carrera que se inició en la década de 1950 como nadador y que siguió como presidente de la Federación Uruguaya de Natación, de la Confederación Sudamericana y miembro de la FINA desde 1988. Además es miembro del Comité Olímpico Internacional desde 1996, es presidente del Comité Olímpico Uruguayo desde 1987, fue presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol y de la Comisión Nacional de Educación Física, como dirigente deportivo.

En 11 días, en el marco del 15° Mundial de Natación que se desarrollará en Barcelona, 204 federaciones elegirán a los 23 miembros del Buró de la FINA, incluidos los cinco del ejecutivo. Actualmente son tres los integrantes de ese cuerpo. Por iniciativa de Maglione, pasará a estar integrado por un representante de cada continente.

Su primer mandato
El dirigente uruguayo desembarcó en la FINA en 2009 en medio de la polémica por el famoso dopaje tecnológico, que puso en jaque a la natación porque los atletas bajaban marcas ayudados por la indumentaria que utilizaban. Aquellos cuerpos que siempre corrían desnudos, apenas cubiertos por una malla, establecían nuevos tiempos enfundados en trajes que no permitían ver casi piel. El que más poder económico tenía, mejores marcas lograba. Desde entonces, establecieron reglas para las mallas de baño: deben ser de textil, con una permeabilidad especial y tener una flotabilidad específica. Actualmente todos los nadadores compiten en igualdad de condiciones.

La natación pasó de ser clase B a A para el Comité Olímpico Internacional y la FINA recibe mejores ingresos del COI, igual que el atletismo y la gimnasia.

Estableció una sola reelección, para que los dirigentes no se perpetuen en un cargo, por eso Maglione no podrá continuar como presidente más allá de 2017. Los atletas tendrá un representante en el buró de la FINA. Creó la Convención Mundial de la FINA, la primera en Punta del Este 2010 y la segunda en Moscú 2012, una instancia en la que los dirigentes se reúnen para proponer ideas para mejorar la natación. Promovió congresos e investigaciones médicas sobre lesiones en el medio acuático y también sobre la temperatura del agua. Actualmente una universidad de Estados Unidos y otra de Canadá estudia cuál es la temperatura ideal para las competencias de aguas abiertas. Impulsa el programa “Natación para todos”, para contribuir a reducir el número de 380 mil personas ahogadas al año en el mundo.

Volcó los beneficios económicos en los atletas: cada país va con un mínimo de tres nadadores, entrenador y delegado al mundial con todos los gastos pagos, y desde Barcelona 2013 serán premiados desde el primero al sexto, lo que permite que más países y más deportistas reciban premios. También el próximo Mundial inaugurará una nueva disciplina high diving (se tiran desde una plataforma a 30 metros de altura).

En Barcelona, donde cientos de nadadores se tirarán al agua en busca de ser los mejores del planeta, un uruguayo se robará las miradas y los aplausos.


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