Luis rompió el maleficio

En su séptimo partido con la camiseta de Barcelona y luego de 493 minutos de sequía, Suárez anotó su primer gol blaugrana ante Apoel de Chipre

Luis Suárez dijo que no estaba ansioso. Que sabía cuál era su rol. Que necesitaba adaptarse a Barcelona y no el equipo a su juego. Sin embargo, verlo en acción sin anotar goles resultaba raro. La racha se terminó ayer. El delantero uruguayo rompió por fin la sequía.

Fue en Nicosia, capital de Chipre, ante el local Apoel. Y fue con un golazo. Recibió en el vértice del área, giró con un taco sutil que pasó entre las piernas de un defensor y definió notablemente de derecha, cruzada al segundo palo, para establecer el 1-0.

Iban 27 minutos de juego. Desde su debut ante Real Madrid, en partido por la Liga Española, pasaron 493 minutos para que Suárez anotara su primer gol.

Demasiado tiempo teniendo en cuenta su reciente pasado en Liverpool: 31 goles y máximo goleador de la Premier League pese a perderse varios de los primeros partidos del certamen por una suspensión, aquella que generó su mordida a Branislav Ivanovic de Chelsea.

Pero todo tiene su razón de ser. Barcelona y Liverpool practican dos estilos de juego totalmente distintos.

Liverpool tenía un ataque directo, vertical y explosivo con Suárez como eje de la ofensiva y dos aviones por los costados con los cuales sabía rotar e intercambiar permanentemente roles: Raheem Sterling y Daniel Sturridge.

Barcelona practica un juego de posesión más posicional con un ataque que está acostumbrado a jugar ante equipos que se amontonan atrás por lo cual maneja cada ofensiva con mucha paciencia en búsqueda del momento exacto para cambiar el ritmo y abrir espacios.

Y en Barcelona manda el argentino Lionel Messi. Es él quién decide cuándo y por dónde.

Suárez, que suele arrancar como puntero derecho en el 4-3-3 de Luis Enrique para cambiar durante el decurso del partido o los segundos tiempos en el centro del ataque, va entrando en sintonía.

Primero con asistencias (lleva seis en siete partidos) y ahora con su primer gol. El primero de unos cuantos, como él sueña.

Suárez jugó recién su séptimo partido en un equipo que ha hecho culto del juego ofensivo y que todos los rivales los tienen estudiados bien al detalle.

Después de la derrota ante Real Madrid (1-3), estuvo medio tiempo en el 4-2 ante Españyol por la Supercopa de Cataluña, en la caída ante Celta (0-1), ganó por primera vez en la Champions ante Ajax (2-0), fue clave en la levantada ante Almería (2-1) con los dos pases de gol y metió otra asistencia para el 5-1 a Sevilla. Ayer llegó el primer gol. Se vienen muchos más.

 


Fuente: El Observador

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