Lugano: entre el fantasma, el día extra y la corbata

Diego Lugano, que extendió su estadía en Montevideo tras la clasificación, estuvo ayer en Ute, se llevó una corbata, dijo que el martes disfrutó con sus hijos y que no le gustó el comercial que revivió el fantasma de Maracaná

La noche del miércoles fue larga, por eso el capitán Diego Lugano aprovechó ayer para descansar hasta el mediodía. Entre el partido ante Jordania que terminó casi a la hora 23, la salida del Estadio Centenario después de medianoche y el sobrio festejo tras la clasificación al Mundial –una cena en el Complejo de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) que compartieron los integrantes del plantel–, y la posibilidad de postergar un día su regreso a Inglaterra, el jueves fue exclusivo para él. Como hacía tiempo no le sucedía en Montevideo, porque su vida transcurre en el exterior. Por esa razón lo disfrutó a su manera, a pleno con su familia y con todos aquellos que hasta mayo no volverá a ver.

“Tengo que aprovechar, porque ahora el tirón es largo”, le dijo Lugano a El Observador, luego de arribar al piso 12 del Palacio de la Luz, donde ayer extendió el vínculo con UTE a través del cual el ente utiliza la imagen del capitán y los beneficios que eso genera son volcados para terminar de construir la piscina en Canelones, que se levanta con otros aportes personales del propio Lugano, del Ministerio de Turismo y Deporte, de la Intendencia de Canelones y de UTE.

Poco más de 25 personas esperaban a Lugano, que entró por una puerta lateral para evitar la aglomeración de curiosos. Se prestó para todas las fotos que le pidieron. Firmó una bandera con el logo de UTE y se llevó un montón de saludos.

Gonzalo Casaravilla, el presidente del ente, fue el anfitrión de una ceremonia muy sencilla y en la que el tema no fue otro que el fútbol, la clasificación, el fantasma y la extensión que Lugano tiene con UTE hasta 2015. El vínculo vigente vencía en 2014, tras el Mundial.

Apenas uno de los anfitriones le preguntó por el comercial que Puma presentó el miércoles tras la clasificación de Uruguay, en el que se revive el fantasma de Maracaná, su rostro no pudo disimular la incomodidad que le generó la situación, y expresó a El Observador: “No nos gusta el tema del fantasma porque no es lo que pensamos en la selección”, y sin que nadie le preguntara empezó a esgrimir sus razones. “Hoy me llamaron de muchos diarios y de radios de Brasil durante todo el día. Algunos enojados por lo que se había lanzado. Y ahora me están buscando de ESPN”, dijo el capitán, mientras miraba a los cuatro costados. “Me dijeron que el periodista estaba en la puerta”, agregó. Finalmente no ingresó ningún comunicador de esa cadena internacional al dudécimo piso del Palacio de la Luz.

“Lo importante siempre es ir con perfil bajo a todos lados y esto creo que no nos ayuda a bajar el perfil”, agregó luego.

El original comercial que recorre el mundo fue recibido en muchos lugares del planeta y en Uruguay con humor, y otros como revancha por lo que sucedió en el Mundial de 1950 y que aviva en Brasil el espíritu en contra de los uruguayos, algo que el capitán considera que no es lo más adecuado.

Es parte del perfil que cultivó Lugano, que suele evitar las estridencias, salvo cuando busca alguna reacción, como las declaraciones tras el partido que Uruguay perdió en Chile este año, o cuando previo a los partidos de Eliminatorias de esta temporada reclamó a través de El Observador por el mal estado del campo de juego del Estadio Centenario.

Luego, el capitán ingresó en la intimidad de lo que vivió el miércoles de noche en el Centenario. “Fue una noche muy especial. Fue soñada, porque por primera vez pude ingresar con mis tres hijos en un partido de las Eliminatorias. Mi hijo mayor me pedía desde hacía años que lo trajera a un partido de estos, pero debido a que coincidían en época de estudios, no venían porque siempre se quedaban en donde estaba (Brasil, Turquía, Francia,  España, Inglaterra)”, puntualizó.

El cierre de su visita a UTE estuvo a la altura de las mejores anécdotas. Cuando se despedía de cada uno de los anfitriones, el gerente comercial del ente, Luis Margenat, se desprendió el nudo de la corbata celeste que lucía y se la obsequió al capitán ante la sorpresa de todos. No era un souvernir, de hecho era una de las corbatas que utilizaba con frecuencia el funcionario de UTE. Y allá se fue Lugano con el inédito recuerdo en la mano y el reconocimiento de todos. Hoy se va a Inglaterra y en mayo espera volver a inaugurar la piscina de Canelones.


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