Los Teros construyen

Lideran el Sudamericano, pero además suman juego pensando en la Eliminatoria

En un año de clasificación al Mundial, cada pasito recuerda ese objetivo. Los Teros vienen de perder el primer repechaje ante Estados Unidos, y jugarán el segundo en agosto ante Corea del Sur o Hong Kong. Pero en el medio siguen dando pasos: por estos días es el Sudamericano, en junio será la Nations Cup de Rumania y en julio dos amistosos ante clubes canadienses. Todos pasos que tienen como punto de referencia, como lo dijo el propio DT Pablo Lemoine a El Observador, esa serie ante EEUU, donde Los Teros jugaron el mejor rugby que se haya visto en años en Uruguay.

En ese sentido hay que seguir avanzando hacia agosto. Porque cualquier paso que no sea hacia adelante, significa retroceder. El Sudamericano, entonces, es vital en esa construcción del equipo: significa ponerse el desafío de seguir jugando a ese nivel, aunque los rivales que estén enfrente sean inferiores.

Los celestes ya cumplieron las dos primeras fechas de la primera fase del Sudamericano, en la que no participa Argentina, que se integra para la segunda. Se impusieron ante Paraguay y Brasil, con buen margen en las dos, y lideran el torneo una fecha antes del final, cuando enfrenten a Chile por asegurar el segundo escalón continental, una semana antes de jugar la finalísima con Argentina el 17 de mayo en la ciudad de Salto.

Crecimiento
Pero además, el equipo ha tenido una interesante evolución de una semana a la otra: si ante Paraguay se vio un equipo apático, dominado por momentos y que sufrió por subestimar al rival, ante Brasil se dio un paso hacia adelante.

El rival venía crecido por la primera victoria en la historia ante Chile. Los Teros, entonces, tenían el desafío de  mostrar su favoritismo ante un rival inferior, pero con el potencial de darle una sorpresa, algo que no ocurría con Paraguay. Por eso, desde lo mental, era un ensayo perfecto para el repechaje con Corea o Hong Kong: el mismo desafío de jugar como favorito, algo que siempre le cuesta a los celestes.

Y Uruguay lo hizo. Apeló al viejo libreto de los forwards, allí donde se siente más cómodo. No fue un espectáculo, ni mucho menos, y de hecho falló cuando apeló al juego abierto, además de sufrir cuando bajó la disciplina y empezó a cometer penales. Pero demostró madurez para interpretar un escenario complejo y encontrar las herramientas que más se acomodaban para enfrentarlo. Se fue con una victoria 34-9, pero sobre todo con la conciencia de que el equipo tiene los argumentos necesarias para hacer frente el gran desafío de clasificar al Mundial. l


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