Los secretos de la viola

Juan Tejera no arenga con palabras altisonantes ni habla del mundial de 1950, dice que cambió su estilo de conducción de mano dura y que no mira cédulas ni pergaminos al armar el equipo
Juan no habla del 30 ni del 50. No arenga con palabras mágicas ni elevando el tono de voz. Su charla técnica no va más allá de lo necesario.
Dice mostrar más los dientes y no tanto el gesto serio. Consecuencia de los nuevos tiempos. Los jóvenes cambiaron y debió adaptarse.

No mira cédula ni pergaminos de los jugadores del plantel a la hora de armar la oncena.
Los secretos mejor guardados del éxito de la viola pasan por el trabajo, según se anima a revelar su entrenador Juan Tejera.

"Yo no podría decir cuáles son los secretos o el estilo de conducción que tengo. Simplemente me manejo con el trabajo y haciendo las cosas seriamente", comenzó diciendo el conductor de la viola a Referí.

Juan asume que cambió. Dice que antes era más tosco en el trato con los jugadores. Pero que la experiencia le fue marcando un cambio de postura. "Antes no mostraba tanto los dientes (para sonreir). Ahora sonrío, hacemos chistes, bromas, pero a la hora del trabajo ellos (los jugadores) saben que se hace con seriedad y exigencia. Tenemos momentos de cháchara y momentos de seriedad.

El entrenador de los violetas, fiel a su estilo humilde, acotó: "Pero ojo, yo no tengo secretos. No descubrí la pólvora ni soy lo máximo. Soy frontal, exijo, pruebo a los jugadores para hacer la función y la mayor motivación para un jugador es cuando se trabaja, y cuando el trabajo lo convence de que ese es el camino. La mejor motivación no son las letras, las palabras, ni la historia", revela para anticiparse a otro aspecto de su estilo de conducción: la motivación.

Juan asume que los tiempos cambiaron y, por ende, no apela a los viejos y conocidos recursos para motivar a sus dirigidos.

"No mucha charla. Ni hablar del 50 (Mundial), ni del 30 (Mundnial), eso no. Era otro fútbol, otra historia, era diferente. El tema pasa por el trabajo", comentó a Referí.

"¿Qué me hizo cambiar? Me hizo cambiar el hecho de madurar, crecer, estar en otros equipos. Antes era mano dura y fui cambiando, creciendo, madurando y conociendo a los jóvenes, que hoy en día son diferentes", asumió.

Un aspecto a tener en cuenta en la conducción de cualquier entrenador es el trato con los referentes.
Juan convive con un peso pesado del club, con el último gran ídolo, como Nicolás Olivera, sentado en el banco de suplentes. ¿Cómo se maneja una situación de esas características?

"Siempre dije, desde que llegué, que para jugar conmigo no se necesita la cédula: tenga 30 o 19 yo manejo el rendimento. Si vamos a seguir en esta copa (Sudamericana) no es lo mismo un jguador de 20 años que uno de 30 y pico. Es lógico que no tengan el mismo ritmo. La física y la técnica no está en tela de juicio; simplemente el ritmo del partido, la dinámica, ya les cuesta un poco más. Y yo soy muy aplicado a la parte táctica".

La historia de los penales
El pasado jueves los violetas vivieron una instancia donde los equipos uruguayos suelen sufrir, como la definición por penales, y la superaron.

El hecho más comentado y significativo fue que el último remate fue asignado a un joven de 19 años que jugaba su primer partido en Primera.

¿Cómo se decidió la designación de los ejecutantes? ¿Qué se dijo de cara a la definición?
Juan Tejera reveló a Referí cómo fueron los hechos.

"Luego que terminó el partido dejé que los jugadores saludaran a la gente. Tomaron agua, respiraron, volvieron a las pulsaciones normales, bajaron un poco, y después nos juntamos a hablar".

Claro que antes de hablar hay un instante donde el técnico hace un paneo con la vista. Mira, semblantea, ve gestos y caras. Pregunta. Todo eso lo fue llevando a la confección de la lista de ejecutantes. "Al jugador lo miro, cuando le hablo le miro, y por la manera de responder me doy cuenta".

El DT reunió a su grupo para la última charla previa a la definición. Era cara o cruz. Gloria o nada.
"Muchachos, ya cumplieron, ahora vayan sin presión a rematar los penales. Nos puede ir bien o mal, pero sin presiones", le dijo el técnico a sus dirigidos antes de dar la lista.

"Sabía que arrancaba Scotti porque da seguridad. Para mí son fundamentales el primero y el tercero, por eso seguía Felipe (Rodríguez), y el tercero Lozano por la clase de ejecutantes. El Huevo y Felipe son atrevidos y con personalidad".

Tejera se mete en el relato de cómo manejó la interna. Reveló que hay cosas que no se trabajan, que son propias de los jugadores como el hecho de ser atrevidos, de tener personalidad.

"Hablé con Cardacio, me dijo que estaba bien, le pregunté al botija Castro y me dijo que estaba cansado. Es normal, por el desgaste que se produce en el partido".

Tejera pensó un instante. Le restaba el último ejecutante de la lista de cinco. En eso se acercó Andrés Fleurquin, que le disparó un secreto al oído. "Juan, no sé qué pensás vos, pero Maxi Gómez me dijo que se tiene fe".

Fue entonces que se inició la ronda de penales. La viola tenía el antecedente de Martín Campaña en Bolivia donde resultó vital en la definición por penales.

"A Martín no le hablé, sabemos que está bien, es un tipo que no se cae por nada y su autoestima está volando luego de la citación a la selección. El ganó una clasificación por penales contra los bolivianos. Martín sabía y sentía que el grupo le tenía confianza".

La definición no permitió más margen de error. Se llegó a ese instante donde quedaba un penal para cada lado.

Y fue Maxi Gómez, el chico al que Juan no le había hablado antes de la definición. "Nada, lo nombré: 'El último lo tira Gómez'. Nada más. Y allá fue...". Clasificó Defensor.

Los pilares del trabajo de Tejera
No más mano dura: El técnico de Defensor Sporting asumió que con el paso del tiempo se produjo un cambio en su estilo. Reveló que antes manejaba los grupos con mano dura. Hoy sonríe más.

Aplicado: Tejera dijo ser muy aplicado desde el punto de vista táctico y bajo esas reglas maneja la conformación de la oncena. En la semana se realizan pruebas y los que están mejor y cumplen la función son los que juegan.

Motivación: A la hora de motivar a sus jugadores el entrenador de los violetas reveló que no es de apelar a grandes charlas. “La mejor motivación no son las letras, las palabras, la historia. La mejor motivación es el trabajo”.

6 de octubre. Es el día marcado para la intervención quirúrgica de Guillermo De los Santos, que se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla derecha.
Físico: “En 50 días llevamos jugados 13 partidos de exigencia. Eso marca que las cosas están bien, que físicamente los jugadores están fuertes”, comentó el entrenador de los violetas.

Convencimiento: Juan Tejera entiende que la mayor motivación para un jugador es “cuando se trabaja, y cuando el trabajo lo convence de que vamos por buen camino. Ahí se sienten cómodos y se meten en la cosa”.

Escuchar: Tejera se caracterizó por escuchar a los referentes. Sin ir más lejos, reveló que fue fundamental el mensaje que le trasladó Andrés Fleurquin de que Gómez se tenía fe para rematar el último penal contra Lanús.

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