Los secretos del campeón

Hebraica Macabi tuvo una justa mixtura, un proyecto serio en juveniles y un DT que conoce las piezas de memoria
Hebraica Macabi logró un título decorativo para sus vitrinas, con el pedido de perdón anticipado ante cualquier fastidio macabeo, es que la mecánica de trabajo del equipo de la calle Camacuá durante los últimos años lo tenía como un campeón sin corona.

Con una estructura de juveniles pionera, haciendo del básquetbol un proyecto más federal y revolucionando las bases de juveniles desde el scouting en busca de nuevos talentos, Hebraica llegó a esta realidad.

Hasta para buscar pilares de grupo, Hebraica tuvo el tino de ir a buscar esos referentes que ponen el ejemplo antes de la palabra.

Hicks y García Morales jugaron riéndose de la cédula con un secreto compartido. Entrenar como si fuera el último día, cuidar cada detalle y pregonar desde la actitud el comportamiento de un plantel joven pero maduro a la hora de plantearse objetivos.

Pero no todo fue color de rosas. A mitad de camino el argentino Fabio Demti dejó de ser el entrenador, el presente de otros equipos estaba por encima de la expresión colectiva macabea y hubo varios que pensaron que la inversión se iba por el excusado.

Pero Leonardo Zylberstein se hizo cargo del patio de su casa, ya que conoce a Hebraica de memoria y en apenas 88 días le cambió la mentalidad a un equipo, elevó los puntos fuertes, le dio confianza a los juveniles y esos cambios se vieron en la serie final.

"Uno no elige los momentos, mi designación se dio de esta manera y uno esas oportunidades las tiene que aprovechar al máximo", dice Zylberstein, quien quedó detrás de Javier Espíndola y Víctor Hugo Berardi como los técnicos más jóvenes en lograr un título.

Zylberstein, recibido desde los 23 años y como asistente técnico de Edgardo Kogan en Hebraica, comenzó un ciclo en el club de sus amores que se extendió también con Miguel Volcan, Héctor Da Pra y Marcelo Signorelli con quien comparte ahora la selección.

"Lo elegí por su conocimiento del juego, su pasión por estar y el trabajo acumulado en formativas", agrega Signorelli a Referí.

"Con Marcelo trabajamos con mucha libertad, con mucha química, yo estoy en las formativas desde 2006", asiente el campeón.

A la hora de hablar de la transición, el DT la asume como algo natural: "El año pasado quedamos afuera en semifinales, contratamos a Leandro García Morales y como perdimos a Jorge Trindade sumamos a un hombre fuerte como Jimmy Boston. La llegada de Fabio Demti le dio un molde al equipo pero no pudo seguir. Yo tenía una gran relación con él, tenía mucha libertad para trabajar y la transición fue fácil".

En apenas 88 días, tuvo que tomar decisiones drásticas que lo marcaron como entrenador en jefe ante el grupo: "Uno tenía que tomar decisiones partido a partido y eso no se hacía fácil. La llegada de Rashaun Freeman y el convencimiento de quedarnos con él, la rotura de Sebastián Izaguirre, la confianza a Agustín Zuvich, a Jimmy Boston, la necesidad de que Hicks jugara de cuatro por momentos, fueron decisiones pesadas".

La casona de juveniles

Hebraica construyó su éxito desde las bases, con el impulso de Gustavo Ribas y de dirigentes que leyeron por donde era el camino.

Así fue que luego de un reclutamiento llegaron piezas como Luciano Parodi, Salvador Zanotta y los hermanos Octavio y Facundo Medina.

"A Luciano y a Salvador los conozco desde los 12 o 13 años, conozco su carácter, pero me sorprendió el nivel que tuvieron para poder llevar al equipo y controlaron todas las situaciones del juego. Entendieron con su juventud todo el rol del equipo con su corta edad. No me quiero olvidar de Agustín Zuvich que dio una mano bárbara y los Medina también respondieron", dice Zylberstein, orgulloso de sus pupilos.

Para que eso sea posible, Hebraica armó una residencia donde vivían chicos de todo el país.
"Logramos el objetivo jugando con varios sub 23, a Leo lo conocemos de hace mucho tiempo y eso tiene otro gusto. Yo me vine de Paysandú y a los 13 años me instalé", cuenta Parodi, MVP de las finales, que tenía un hándicap especial, ya que su madre administraba la casona.

"Es verdad que tenía la ventaja de que mi familia estaba acá, aunque extrañaba al resto de la familia y a los amigos", asume el base.

"Yo llegué en 2010 y los primeros dos años viajaba todos los fines de semana. Venía solo a jugar, después me instalé y ahora vivo con mi hermano", dice Octavio Medina, quien además de compartir la vivienda con Facundo comparte equipo de Liga y de Metro, ya que jugarán en Tabaré.

"Para mí el secreto siempre estuvo en la química de grupo, que siempre fue muy buena. A los únicos que teníamos que integrar eran Leandro y Jimmy. Boston tiene 39 años y parece de 18, se acopló enseguida a los más jóvenes y Leandro es muy serio, muy profesional, pero cuando le abrís el vestuario es bárbaro. Hablábamos mucho de NBA y nos colgábamos mirando Game of Thrones".

La casa se disolvió por temas económicos, pero el scouting es constante. "Hoy en día se busca tener contactos en el interior para hacer un seguimiento de los chicos que tienen talento para jugar al básquetbol. Hay un trabajo atrás que es muy importante. Hay que empezar a creer en ellos", cierra el arquitecto del título.

Hebraica ya es campeón desde las bases.

Cifras

21 Años. Son los que tiene Luciano Parodi, MVP de la finales. 20 puntos, 6 asistencias y 5 rebotes llevaron su firma en el último juego.

88 Días. Fue lo que duró el ciclo de Leonardo Zylberzstein junto a Alejandro Muro como dupla técnica, tras la salida de Fabio Demti.

39 Años. Son los que tienen los dos jugadores de mayor edad: Michael Hicks y Jimmy Boston. Fueron claves para sostener un plantel joven.

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