Los secretos del campeón

Mientras las selecciones sudamericanas se refugiaron en sus concentraciones, prohibieron tomarse fotos con empleados de los hoteles y no salieron de su rutina; los alemanes vivieron la Copa sin estrés y hasta fueron a divertirse a la playa

Aquella frase de “se juega como se vive” siempre tiene aplicación. Cada pueblo tiene su forma de sentir el fútbol. Cada país lo vive a su manera. Y generalmente suele ser el fiel reflejo de su sociedad. Los uruguayos son aguerridos, los brasileños juegan con felicidad, los africanos son descontracturados, los asiáticos esquemáticos y los campeones del mundo súper dotados físicamente.

Pero hay otros aspectos, que no se vieron, y que diferenciaron a los alemanes del resto de las selecciones que jugaron el Mundial: el ambiente.

La selección de Alemania tomó todo con naturalidad. Si hasta se dieron el lujo de bajar a la playa.

 

Las diferencias

 

Antes del choque contra Brasil en semifinales, Schweinsteiger y Podolski se filmaron junto a funcionarios de la concentración. Quienes trabajaban en la concentración de los brasileños tenían prohibido pedir fotos a los jugadores y mucho menos autógrafos. Lo mismo ocurría en la concentración celeste en Sete Lagoas.

Cuando las cosas se tienen claras no hay misterios. Por ejemplo cuando los alemanes pasaron por Bahía, fueron filmados vistiendo la camiseta del club local saltando y cantando al son de los gritos de BAEA.

Pero no fue todo: en Porto Alegre, Schweinsteiger y Podolski ganaron Shirts Sorority de Zé Roberto de Gremio y se sacaron fotos. En Río, se sacaron fotos con la camiseta de Flamengo. ¡Se imaginan si pasaba en Uruguay! Se armaba terrible escándalo.

En los ratos libres los campeones del mundo lucieron descontracturados.

Después de golear 4-0 a Portugal los jugadores tuvieron libre y se fueron de paseo por las playas brasileñas.

Algunos aficionados los reconocieron y les pidieron autógrafos, a lo que los alemanes accedieron sin problemas. Cero drama.

El más animado fue Bastian Schweinsteiger, que incluso fue captado intentando bailar samba, danza icónica del país amazónico.

Otra vez fueron a visitar a los indios Pataxós de la comunidad de corona roja que los acogió en Santa Cruz Cabrália. Los jugadores bailaron con ellos y les invitó a acompañar a un día de entrevistas grupales en Bahía. Cuando se retiraban, la Federación Alemana donó 10 mil euros para que puedan comprar una ambulancia para el pueblo.

Hay selecciones que ni siquiera salieron de la concentración. Jamás tuvieron un paseo y se limitaron a ir del hotel a la cancha y de la cancha al hotel.

Mientras algunas selecciones prohibieron la utilización de las redes sociales, los alemanes fueron los reyes.

No sólo para expresar su afecto por clubes brasileños, Podolski y Schweinsteiger utilizaron sus perfiles de Twitter e Instagram para informar sus pasos. Podolski se brindó el lujo hasta de tuitear en portugués diciendo que ya se había levantado viendo telenovelas.


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