Los secretos de Barcelona

El holandés Cruyff exportó la filosofía de Michels para revolucionar a un club que pasó a tener una mentalidad ganadora y es el mejor de la historia

En aquellos años se quejaban de que hacía tiempo, que no ganábamos una Liga. Elegí a cuatro o cinco vascos, de esos que se entregan a luchar sin miedo, entre ellos metí a Txiki Beguiristain, el más listo. Luego añadí un danés, Michael Laudrup. Los daneses son el pueblo que más rápido aprende idiomas del mundo; además, este vestía bien, era elegante, un señor. Al lado le pusimos a Stoichkov, más atrevido, más descarado…”.

El padre de la criatura comenzaba a armar la maquinaria de un equipo que marcaría la historia.

Johan Cruyff empezaba a imponer su estilo holandés a un Barcelona en crisis.

Pero su idea encontró los primeros cuestionamientos: Guardiola era el problema.

“El problema, me decían, era su físico. No estaba bien desarrollado. Más a mi favor, les contesté; cuanto más competitivamente tenga que jugar, más rápido crecerá”. Y Guardiola fueron las piernas ejecutoras del cerebro de Cruyff en el campo.

Johan Cruyff, considerado el padre de la criatura, contó en su libro los secretos del armado del Barcelona más ganador de la historia. Un equipo con aroma holandés. Un equipo que transformó su mentalidad.

¿Cómo lo hizo? Diseñando un equipo distinto en base a una filosofía tan audaz como literalmente fantástica. “Un equipo es un equilibrio entre las virtudes y los defectos de quienes lo componen”.

La filosofía fue exportada por Michels y Cruyff a Barcelona. Y Cruyff lo ratificó: “Treinta y pico de años después, este Fútbol Total vale para este Barça, en el que podemos ver al 10 jugando de falso 9, al lateral derecho jugando ya no de extremo sino incluso de 9, y al mejor de tu equipo defendiendo cual lateral izquierdo. ¿Fútbol total versión siglo XXI? A mí, me vale”.

El resto fue continuidad. Johan estuvo desde 1988 a 1996. Luego el club tomó otros rumbos, con entrenadores de otras escuelas. Pero finalmente volvió a la vieja escuela: la holandesa. Primero fue Rijkaard y luego el muchacho que fue formado para este momento: Guardiola.

Pep, con la mentalidad ganadora que le inculcaron, transformó al club en una verdadera máquinita de jugar al fútbol.

Y ahí radicó uno de los puntos del secreto mejor escondido por el club catalán. El cambio de mentalidad. Cruyff transformó un club perderdor en uno ganador, con el detalle de empezar a creer en la cantera, en el jugador propio, que siente la camiseta del club. Barcelona cuando compra apunta muy bien. Y no va por muchos, sino que son escasos.

Acaso la definición más perfecta del club la brindó Sergio Markarian: “Barcelona es una forma de vivir”.


Populares de la sección

Acerca del autor

Comentarios