Los secretos de Almada

El DT del equipo sensación del Clausura revela pautas de su tarea como la alimentación, el respeto por los horarios y detalles que van desde la prohibición de entrenar con caravana y sin remera

Hay tres cosas que son innegociables: el cuidado personal, la buena alimentación y el respeto por los horarios. En el resto no hay problemas. Por la edad, a muchos hay que enseñarles a ser profesionales y se debe permitir alguna equivocación, pero una. No está permitido entrenar de caravana, sin remera, y asistir a los partidos de chancletas”, explica Guillermo Almada, el entrenador de River Plate.

Con las normas de conducta y convivencia claras el trabajo se puso en marcha.

¿Objetivos? Nada desmedidos. La directiva pidió simplemente evitar el descenso y promocionar jugadores. Pero River superó las expectativas.

El equipo del Prado sorprende de la mano de Almada, un entrenador acostumbrado a trabajar en equipos plagados de sufrimiento, que pelean el peso desde atrás, y que se tuvo que adaptar a las circunstancias para forjar una carrera que lo encuentra en la cresta de la ola.

El hombre es conocido por su dilatada trayectoria como futbolista. Pero lo que pocos saben es que a los 23 años, cuando aún rendía cuentas en la cancha, ya pensaba como entrenador.

“El bichito me picó mucho antes que al resto. Generalmente te convertís en técnico luego de terminar la carrera. Pero yo con 23 años ya lo tenía decidido porque es algo que llevo en la sangre. Entonces empecé a observar a mis entrenadores, sacaba las cosas buenas y las malas. Me fijaba hasta en la parte sanitaria, en la alimentación porque eran cosas que me parecían importantes para ir guardándolas”, comenzó diciendo Almada a El Observador.

Claro que había una materia que, al margen de que se cursa, jamás se puede llegar a entender sin experimentarla: el manejo de un grupo. Estar al frente de 30 personas, todas con diferentes formas de pensar y con el mismo interés por jugar, no es sencillo.

“Claro que no es fácil, pero me tocó ser capitán en muchos equipos y llevar la voz cantante, tener reuniones internas, hablar por los premios, entonces tenía un acostumbramiento. Pero es distinto. Como técnico tenés 30 jugadores que te analizan, que te miran cómo te parás, cómo te expresás y todos quieren jugar. El técnico piensa por los 30. Una cosa que me gusta es ser frontal con el jugador. Es la manera de conducirme. La disciplina me gusta, sobre todo para comprender a lo que jugamos. Es decir, si tengo que pedir cosas como ser agresivos en la presión, tengo que ser claro a la hora de pedirlo. Después está la disciplina en la convivencia que es con respeto. Yo tuteo a los jugadores sin ser irrespetuoso. Alguno me trata de usted pero le digo que me tutee porque no pasa por ahí el respeto”.

Y enseguida entra en detalles: “Presto especial atención en el cuidado personal, en la buena alimentación, en respetar los horarios, ser frontal. Acá en River, por tener mucha gente joven, a muchos hay que enseñarles a ser profesionales y se debe permitir alguna equivocación. Por eso es bueno tener algunos jugadores con experiencia”.

Almada reveló algunos de los detalles que habla con sus dirigidos: “Los ayudamos en muchos cosas, en la vestimenta, en el calzado y no solo en el aspecto futbolístico, sino en otras cosas. A la hora de ir a los partidos hay que ir presentables. Acá en River, por ejemplo, no permito ir de chancletas cuando hace calor. Hay que brindar una imagen. Con eso no se ganan partidos pero es la línea de conducción. Tampoco permito entrenar de caravanas y sin remera porque esas cosas no pasan en los partidos”.

A la hora de hablar de aspecto futbolísticos, Almada dice proponer lo que siente.

“A los futbolistas yo les digo que el fútbol es un juego y que se debe aportar desde los distintos lugares. Si hay que defender, se defiende. Y luego tener buen pie a la hora de jugar. Tomar responsabilidades con el balón. Hacemos muchos trabajos de posesión del balón y en tener agresividad en velocidad. En los entrenamientos hay que dar armas porque si no después no sale en los partidos. Los trabajos trato de que sean dinámicos y cortos”.

El entrenador de River Plate tiene la particularidad de haber trabajado siempre en equipos con dificultades económicas.

“Eso resta y no suma, y además desgasta porque la mentalización no es proporcional al trabajo. Indirectamente pensás en tu casa por no llegar a fin de mes. No te alimentás adecuadamente. Y todo eso distrae. Pero los problemas económicos no fueron solo con los jugadores, sino también de infraestructura y materiales como pasó en Tacuarembó”. Cuando el periodista le recuerda que en Tacuarembó dijo que tenían 20 balones, acotó: “En River nos pasó algo parecido, pero uno se las arregla, entonces un trabajo que estaba pensado para hacer individual es colectivo. Por ejemplo, hoy es importante tener una sala de musculación de primer nivel y es difícil tenerla por los problemas económicos. Eso no pasa en Peñarol, Nacional, Danubio o Defensor. ¿Cómo estamos con los pagos? Nos deben un mes y medio”.

Pero al margen de las dificultades, Almada es agradecido al club: “No tengo más que palabras de agradecimiento a River, a su gente por el feeling que tenemos. Llevo dos años y medio, y sufrimos una sangría importante de jugadores, pero me quedé. Capaz que soy un tonto, pero me quedé porque creo en el trabajo. Debimos acelerar procesos de jugadores pero acá estamos, como convidados de piedra, con la única exigencia que nos marcó la directiva: promocionar jugadores y que el club se quede en Primera”.


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