Los riesgos de los paquetes

La operación que facilitó la llegada de Malvino a los albos y la vulnerabilidad de los clubes para negociar

Juan José Díaz
Twitter/diazjuanjose

Matías Malvino se incorporó ayer a los entrenamientos de Nacional en Los Céspedes. El zaguero de 23 años llegó a préstamo por un año sin cargo para el club, pero formó parte de una operación que incluyó a Diego Polenta y Sebastián Gorga.

Los tres futbolistas son representados por Pablo Bentancur, quien negoció las condiciones de la transacción con el presidente Eduardo Ache y el gerente general del club Martín de Castro.

Polenta fue valuado en US$ 2 millones y Gorga en US$ 1 millón. Nacional se quedó con el 50% de Polenta y cedió a Bentancur el 100% de Gorga con la condición de que si éste es transferido por más de US$ 1 millón, los tricolores cobrarán la plusvalía del 30% de esa cantidad extra. Además, Nacional recibió a Malvino con una opción de compra definitiva.

"No es un buen negocio para el club, porque nos desprendemos de un jugador joven, con proyección, que no explotó aún y que está en la selección", admitió un dirigente albo a Referí.

En contrapartida, "recibimos un jugador como Polenta, que también es joven, que en Uruguay se sobra, pero ya tuvo su pasaje por Europa y es difícil que vuelva allá", agregó el directivo. También reveló que el contrato de Gorga con Nacional termina a fin de año.

Paralelamente se informó desde Italia que Gorga ya fue transferido por Bentancur a Genoa, aunque permanecerá hasta diciembre en Nacional. Lo que no se supo aún es la cifra de esa operación.

Polenta llegó a Nacional en agosto del año pasado. A préstamo y sin cargo desde Genoa. Pero en la negociación Bentancur incluyó al zaguero hondureño José David Velásquez con un sueldo de US$ 15.000 y que durante un año ni siquiera fue suplente.

Este tipo de negociaciones "combinadas" se instalaron en el fútbol uruguayo en la década de 1990, producto de la incapacidad económica de los clubes para negociar con los representantes de futbolistas, que cada vez adquieren mayor poder.

"Son las condiciones que uno recibe y no tenemos libertad de negociación" confesó a Referí un dirigente tricolor.

En 1996 llegó Álvaro Recoba a Nacional. Un crack en ciernes que había debutado dos años antes en Danubio. Pero junto a él también arribaron Jorge Puglia (Fénix), Néstor Correa (Liverpool) y Ricardo Bitancort (Danubio). Todos representados por Francisco Casal.

José Pedro Damiani (ver nota aparte) llamó "paquete" a aquella operación múltiple. Desde ese momento, los paquetes abundaron, especialmente en ambos clubes grandes.

En 2008 Juan Pedro Damiani (entonces coordinador institución aurinegro) llegó a un acuerdo con Casal para la incorporación de Rúben Olivera. Pero junto a él firmaron Fabián Estoyanoff, Carlos Bueno, Marcel Román y Zinho. A Bueno se lo había llevado Casal dos años antes de Peñarol en medio de un conflicto con Damiani padre.

"Los clubes uruguayos son vulnerables en las negociaciones" dijo el tricolor José Fuentes el miércoles en Observador TV. Y por eso tienen que ceder.

Ceferino le puso el moño

Recoba, Correa, Puglia, Bitancort

En 1996 Francisco Casal se reunió con dirigentes de Peñarol en Punta del Este para acordar la llegada de Álvaro Recoba y Jorge Puglia, goleador de Fénix en la B. Es más: Puglia concedió una entrevista al diario Últimas Noticias y accedió a tomarse fotos con la camiseta aurinegra. Sin embargo, el presidente mirasol, José Pedro Damiani, no aceptó el negocio propuesto por Casal y desechó "ponerle el moño al paquete". Los jugadores, más Néstor Correa y Ricardo Bitancort, terminaron en Nacional, entonces presidido por Ceferino Rodríguez.

Jorge Puglia



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