Los Novick, una familia de fútbol

Marcel y Hernán, el marcador y el habilidoso, el calvo y el pelilargo, tienen una historia propia; además, una hermana actriz y un hermano graduado en Harvard

Dos futbolistas, una actriz y un economista graduado en Harvard. Esa es la diversidad de la familia Novick, los nietos de Héctor, exbasquetbolista y expresidente de Montevideo, e hijos de Edgardo, el actual presidente de los rojos del Mercado y que fue candidato en Peñarol en 2008.

Por esa razón, todos los domingos de noche la cita obligada de la familia es en la casa de los Novick. Asado de por medio repasan lo que sucedió en la semana y particularmente el sábado y domingo de fútbol, donde tanto tienen para compartir y contar, desde lo pasional hasta lo profesional.

Marcel, el volante de marca de Peñarol, y Hernán, el volante de creación de Fénix, se cruzaron el 26 de agosto en el Estadio Centenario en la primera fecha del Apertura que está en juego. En ese partido Hernán fue titular y Marcel ingresó a los 42 minutos, tras la lesión de Antonio Pacheco. Lo curioso del caso fue que a los 81 minutos, el técnico albivioleta dispuso de la salida de Novick. Entonces el de Peñarol se acercó a su hermano y lo empujó para sacarlo más rápido de la cancha, mientras le lanzaba epítetos irreproducibles que aludían a su madre. Marcel continúa con el relato: “Lo apuré para que saliera porque iba caminando despacio, y le dije algunas cosas que son del fútbol y que quedan en la cancha, pero nunca pensé que iban a mostrar un primer plano. ¡La cuestión fue de noche... mi madre se hizo la enojada por el insulto que se vio por la televisión!”. “Es que ya no se puede decir nada en la cancha”, justifica Hernán a su hermano. “El tema dio para la broma en la cena”, subrayó Marcel.

Los Novick jugaron por primera vez juntos en junio de 2006 en El Tanque Sisley. Marcel ya era un hombre y Hernán todavía un jovencito de 17 años. “Jugamos un semestre bárbaro con El Tanque en Segunda y perdimos las finales por el ascenso ante Villa Española, lo que significó un golpe para aquel equipo por todo lo que había hecho. Increíblemente al campeonato siguiente pasamos a Villa Española para jugar en Primera división”.

El frente a frente de Marcel y Hernán tiene tres antecedentes y la historia favorece al menor, que ganó dos partidos (uno Fénix a Rampla y el otro Fénix a Peñarol) y empataron un Fénix-Rampla.

De todas formas, antes de llegar a estos días que disfrutan el fútbol, pasaron instancias adversas. Marcel tenía 23 años cuando después de recorrer todas las canchas como lateral derecho y muy lejos de sentirse satisfecho con lo que hacía, había decidido dejar el fútbol. “No me sentía cómodo”, confesó. Su padre y su hermano, que por ese entonces tenía apenas 13 años lo convencieron. “Me dijeron que cambiara de posición y, perdido por perdido, fui al club del barrio (El Tanque Sisley) y me presenté en la práctica. El técnico era Miguel Mesa, me preguntó de qué jugaba y le dije: ‘De volante’. Después dirigió Miguel Puppo, que cuando llegó se acordaba de mi como lateral en Fénix, pero ya estaba en una nueva posición”.

Hernán solo siente admiración por su hermano. “Marcel me ayudó mucho porque desde muy chico me orientó. Era el que me guiaba, me apoyaba, era mi referente. Te corregía los errores”, dice Hernán, y Marcel comenta: “No es para tanto. Como lo tenía cerca lo ayudaba y lo que trataba era de que no cometiera los errores que cometí yo”.

La segunda experiencia en Villa Española fue enriquecedora, pero muy difícil. “Hicimos una pretemporada bárbara, estábamos como nunca y cuando se aprontaba todo para la primera fecha nos enteramos que el club no pagaba y que no se presentaba”, dice Marcel, y agrega: “Pero yo tuve suerte, porque a las dos semanas estaba jugando en Rampla. Hernán estaba lesionado y se quedó un semestre sin equipo”.

El mayor de los Novick, es Bernardo. “Es el estudioso de la familia y el que se llevó todo el conocimiento”, dice Marcel. Bernardo, tiene 30 años, es economista, realizó un máster en Harvard y actualmente está trabajando en República Dominicana. Entre Marcel y Hernán está Victoria, de 25 años, que es actriz. “Realizó varias obras y ya actuó en Movicente”, dice el menor de los Novick.

La primera camiseta que vistió Marcel en Peñarol se la regaló a su padre, Edgardo, fanático de los aurinegros. “Nos apoya en todo lo que hacemos”, dice el volante de Peñarol, en tanto el de Fénix agrega: “Lo que siempre me acuerdo de mi padre es que en todos los partidos estaba atrás del alambrado, y que después de los partidos me decía que tenía que mejorar, pero siempre me lo decía en privado”.

“Estoy muy feliz por el sueño que está cumpliendo Marcel, porque realmente lo está disfrutando”, dice el menor de los Novick. “Es normal”, explica, el de Peñarol, y agrega: “Cualquier hincha quisiera estar adentro de la cancha y a mi se me está cumpliendo no solo la posibilidad de jugar, sino de ser campeón”.

El que queda en el medio es el padre. “Se le complica para ir, porque nos quiere ver a los dos y muchas veces jugamos a la misma hora”. El domingo asistirá al primer tiempo de Fénix y al partido de Peñarol, que se puede consagrar campeón del Apertura.

Tan particular son los Novick, que Marcel tiene una Mehari del año 1972, que utiliza para ir a Los Aromos y como vehículo para el verano. “Todo empezó cuando un amigo y su familia dieron la vuelta al mundo en una Mehari. Me acerqué a ellos, le tomé cariño a ese modelo y estaba pensando en comprar una, hasta que hace poco me dijeron que había una que era la ideal, porque estaba en excelente estado”, dice el de Peñarol. Eso sucedió hace tres meses, desde entonces es el chiche por lo novedoso en el mundo del fútbol que está plagado de cero kilómetros.


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