Los males de Peñarol

¿Cómo se explica que el club que contrató a los mejores jugadores del medio tenga cinco de 15 puntos disputados y apenas dos goles convertidos?

Otra vez Peñarol en el ojo de la tormenta. La paz del campeonato ganado duró un suspiro. La ilusión por los jugadores contratados se va desdibujando. Y la gente no encuentra razones para la crisis futbolística de un equipo que sufrió una renovación y se armó con los mejores jugadores del medio.

¿Cómo se explica que luego de incorporar a los máximos goleadores del pasado campeonato el equipo apenas tenga dos goles a favor?

Luego de tamaña inversión, con gestiones que llevaron meses e ingenio, como la llegada de Gastón Rodríguez, los dirigentes se deben estar preguntando ¿qué pasa?

Queda la sensación de que no existe una sola razón sino que son varios los elementos que pueden influir para este momento del equipo de Da Silva.

En fútbol todo es materia opinable pero la expresión del equipo en cancha permite llegar a determinadas conclusiones de cuales son algunos de los males que padece Peñarol.

Sin identidad

Hernán Novick
Hernán Novick
Hernán Novick

Después de ver a Peñarol se puede concluir que es un equipo sin identidad. Hay un detalle que no pasa desapercibido: pocas veces se repite la misma oncena. Ya sea por lesiones o por decisiones técnicas los cambios son constantes. A modo de ejemplo: Novick parecía ser la manija del equipo y lo sacaron. Pero lo más preocupante es que el equipo recibe un gol y se desdibuja por completo.

Sin referentes

Carlos Valdez ante Universidad de Chile

Es un tema que declaró el propio Da Silva. Peñarol no tiene líderes. Queda la sensación de que no hay un jugador que pueda sacar de los pelos al equipo con una jugada magistral o con rebeldía. Valdez es un líder silencioso. El resto son todos nuevos o los jugadores del club son demasiado jóvenes para asumir el liderazgo de una camiseta tan pesada.

La presión

Peñarol 2016
Peñarol volvió a perder
Peñarol volvió a perder

El aliento y empuje que brinda la hinchada de Peñarol es innegable. Pero conforme pasan los minutos, si el equipo no encuentra el gol, la gente traslada su impaciencia a la cancha. Y el equipo de Da Silva se transforma en un saco de nervios. No es sencillo abstraerse del ambiente que se generó en el partido contra Juventud. Ni hablemos de lo que viene.

Sin gol

Junior Arias
Junior Arias
Junior Arias

Paradoja del destino: Peñarol contrató a todos los goleadores del campeonato y es el equipo que menos goles convirtió. Parece mentira pero es la realidad. Apenas dos goles. Junior Arias tiene el arco cerrado. Gastón Rodríguez está en periodo de adaptación a sus nuevos compañeros. Ávalos y Urruti desaparecieron. Por lo pronto quedan los goles del fustigado colombiano Murillo.

El técnico, de la renuncia a la continuidad

Jorge Da Silva
Jorge Da Silva<br>
Jorge Da Silva

Queda la sensación de que Da Silva no le encuentra la vuelta al equipo. No caben dudas de que probó con todos los métodos pero no hay caso. El equipo suma cinco de 15 puntos posibles. Para colmo de males, el domingo le reveló al consejero Ricardo Rachetti: "le voy a comunicar a Juan Pedro (Damiani) que lo mejor para mi es que deje el cargo". Y a los pocos minutos modificó su postura. ¿Qué pasará por su cabeza? ¿Cómo se encuentra para salir de este momento? El domingo se llamó a silencio.

Golpe de timón

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El entrenador deberá cargar con la pesada mochila de saber que hay dirigentes que piensan que lo más adecuado es "pegar un golpe de timón". Es decir, que Da Silva se vaya. Trascendió incluso el gusto del presidente Damiani por contratar a Guillermo Almada. Bajo estas condiciones y con la presión de tener que ganar saldrá a la cancha el Polilla el próximo fin de semana. Se podrá decir que eso forma parte de la vida profesional de los entrenadores, pero no deja de ser un elemento que pesa.


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