Los males de Peñarol

El aurinegro carece de gol, confianza, líderes y fútbol; ante Juventud se puede venir otro dibujo táctico

Un gol en la hora y hecho con la oreja para ganar un partido, seguramente acallará varias bocas críticas a este equipo de Peñarol. Eso ha sido así siempre.

Pero estos jugadores, al menos por ahora, no contagian con su juego –que es escasísimo– a nadie y se transforma todo un un círculo vicioso.

Porque la falta de confianza que tienen los lleva a perder orden. Ese desorden se transforma en nervios, los que a su vez se transmiten directamente a la tribuna que obliga y que empieza a impacientarse y a gritar en contra de esos 11 que están en la cancha. Se ve ansiedad por todos lados, como ya se escribió hace un par de fechas atrás.

A este Peñarol versión Polilla Da Silva le sobra trabajo semanal, pero le falta demostrar eso a la hora de enfrentar a un rival. Se necesita un cambio radical y a ello va a apostar el DT para el encuentro del domingo ante Juventud en el Centenario.

¿Por qué? Porque a este equipo le falta personalidad. El propio DT lo dijo.

Todos saben también que le falta gol. No solo con Da Silva, sino que habría que viajar muchos años hacia atrás para encontrar un conjunto de Peñarol que en cuatro partidos solamente haya convertido dos goles. Lo bueno es que solo le anotaron uno, pero así y todo, perdió siete puntos de 12 jugados. Demasiado para un grande.

¿Cómo se puede mejorar todo eso? Jugando mejor al fútbol. No hay una fórmula mágica. Y a este Peñarol le falta a su vez juego colectivo, tiene ausencia de líderes futbolísticos –ya no solo de vestuario– y eso se siente con tantos jugadores jóvenes, muchos de ellos recién llegados y que aún no saben lo que es jugar en un club de esta magnitud en el que todo se magnifica y que ganar es más que una obligación. Es lo único.

Posible cambio táctico

El tradicional 4-2-2-2 con el que juega siempre el Peñarol de Da Silva, puede sufrir alguna modificación a partir del próximo fin de semana.

Si bien aún falta mucho, es factible que el entrenador carbonero no solo realice cambios de nombres, sino también, una variante en el dibujo táctico.

Por ejemplo y sobre todo, no jugar con los dos volantes externos, algo que no le ha dado resultado, más allá de que él dice que a Novick le da libertad.

Es que Da Silva está convencido que ese puede ser uno de los caminos, además, –como indicó– "de esto se sale con carácter y con mucha personalidad. Tendremos que buscar, poner gente en cancha que nos dé más carácter, que nos dé otra cosa, por ahí no intentar ser un fútbol tan ofensivo, pero sí un equipo más duro, empezar a ganar y a partir de ahí, con confianza, ir apostando a lo que queremos".

Esto no es algo nuevo en el Polilla. En marzo pasado, en ocasión de empatar en el Campus de Maldonado ante Sud América por la quinta fecha –una más que ahora– había dicho algo similar: "Me preocupa que anímicamente no se caigan (los jugadores). Es un plantel en el que no hay muchos líderes y a veces de estos momentos tenés que salir con gente de mucha personalidad. A partir de ahora vamos a buscar un equipo diferente. Hasta ahora la propuesta fue poner gente de buen pie y que maneje bien la pelota, pero creo que nos han faltado otras cosas que también son muy importantes en el fútbol. Capaz que no jugando tanto, pero sí que sea una equipo mucho más duro dentro de la cancha". Casi un déjà vu.

Claro que a ese temperamento, a esa personalidad, habrá que acompañarla con fútbol, ni más ni menos. Con resultados que lo ayuden a sumar de a tres. Si no, Peñarol va a seguir deambulando en un torneo al cual le quedan 11 fechas y en las que no podrá dejar muchas más unidades por el camino. El crédito en ese rubro está casi agotado. Llegó la hora para que los males queden atrás y el equipo se despierte.

SIN GOL

Dos en cuatro partidos
Un dolor de cabeza

A diferencia de todos los últimos campeonatos, en este, Peñarol empezó mal en el arco de enfrente. Solo convirtió dos tantos en cuatro encuentros disputados.

CONFIANZA

Siguen sin encontrarla
Así es imposible

Ese es otro de los problemas que presenta este plantel de Peñarol: la falta de confianza. Cuando llegue un nuevo triunfo, posiblemente se termine con este verdadero trauma.

FÚTBOL

No aparece en los partidos
Ausencia difícil

Si un equipo no juega medianamente bien, difícilmente pueda llegar a conseguir resultados positivos. Peñarol no encuentra su fútbol y obviamente, los rivales se aprovechan.

NERVIOS

Emparentado con confianza
Las cosas no salen

Cuando a un plantel no le van saliendo las cosas, cuando se ve que el gol no llega y cuando la hinchada se pone ansiosa, todo eso juega en contra. Este Peñarol es un manojo de nervios.

ESTILO

No tiene personalidad
Una falta sentida

Este equipo de Peñarol trabaja durante la semana, pero eso no se ve reflejado en la cancha. Hace falta personalidad y un estilo de juego más claro para conseguir resultados.

LÍDERES

Se buscan jugadores así
No los hay

A diferencia de otros planteles –se puede tener en cuenta perfectamente el anterior–, este con el que cuenta Da Silva no tiene líderes ya que hay muchos jugadores jóvenes que no saben aún lo que es Peñarol.


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