Los Juegos del temor

Londres parece una ciudad sitiada y amurallada con misiles, aviones caza, buques de guerra y cámaras por todos lados destinadas a un tema que genera terror: la seguridad

Londres parece sitiada. Aviones caza, buques de combate, misiles, 18.200 militares movilizados y cámaras en todos los rincones forman parte de una ciudad que se prepara más para una guerra que para recibir una fiesta deportiva. El hecho es que la seguridad en los Juegos Olímpicos genera una extraña psicosis.

Sin ir más lejos, los propios uruguayos la padecen. A modo de ejemplo, para salir del hotel donde se aloja la selección uruguaya hay que pedir permiso.

Ni hablemos de los periodistas. Estar sin la acreditación colgada al cuello puede terminar en un dolor de cabeza y en una investigación al más alto nivel.

Londres parece amurallada. Es que el amargo trago del ataque terrorista del 7 de julio de 2005 provocó que todo se encuentre bajo sospecha y cualquier movimiento fuera de lo común se puede pagar carísimo.

La sede de los Juegos montó el blindaje más grande de su historia para estar protegida. Las quejas de los vecinos por la colocación de artillería antimisiles fue apenas una voz en medio del mar.

Acá no se salva nadie. Todo aquel que pase por una puerta deberá tener claro que tendrá que tener la debida paciencia para someterse a controles. Es que al margen de los circuitos cerrados de TV, hay sistemas biométricos de identificación en las entradas de las instalaciones  que incluyen el escaneo del iris o de la mano.

En las últimas horas el gobierno británico anunció el aumento de la cantidad de militares destinados a la seguridad. Por poco creíble que resulte, la fiesta deportiva movilizará miles de efectivos.

El plan de seguridad para los Juegos fue planificado con un presupuesto de 1.264 millones de euros. El tema incluyó diferencias con la empresa G4S, que en enero  comenzó a formar a miles de jóvenes para trabajar en los recintos olímpicos, pero no firmó contrato laboral ni les aseguró un puesto en los Juegos.

El tema es que a poco del inicio de la competencia, los responsables de 4GS advirtieron que muchas de las personas con las que contaban para vigilar los estadios habían encontrado otro trabajo y los dejaron en banda.

Ante esto, el Ejército británico desplegó el 12 de julio a 3.500 soldados adicionales para completar las 42.000 personas que requiere el dispositivo de seguridad diseñado para los Juegos del terror.

Toda la información sobre los Juegos Olímpicos está en el Especial Londres 2012 de El Observador.


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