Los ídolos de Danubio no vuelven a casa

Varios jugadores salidos de su cantera no quieren volver al club luego de cumplir su ciclo en el exterior

Los fanáticos de Danubio son especiales y hay dos características que los distinguen del resto: su paladar fino y su capacidad para celar a sus referentes. Su equipo, denominado la universidad del fútbol, experimenta una peligrosa tendencia, desde 2000 a la fecha, que preocupa a hinchas y allegados del club: sus ídolos no vuelven.

En las últimas temporadas, Danubio buscó repatriar a varias de sus figuras recientes, pero muchos de ellos se dejaron seducir por la atención que concitan los equipos grandes y optaron por el bolsillo antes que el corazón.

Otros fueron directamente marginados por el club que, una vez manifestado su deseo de regresar, les cerró las puertas.

Rubén Sosa (se fue de Danubio en 1985 y recién volvió a Uruguay en 1997 para jugar en Nacional) y Marcelo Zalayeta (dejó el club en 1996 para jugar en Peñarol en 1997 y retornó al aurinegro luego de 14 años en Europa) iniciaron el descalabro.

Pero enumerar uno por uno a todos los jugadores de Danubio que no retornaron al club, sería una tarea tan tortuosa como insignificante, aunque hay casos que rompen los ojos.

En el nuevo siglo el éxodo sin retorno lo comenzaron Fabián Carini y Horacio Peralta.

El guardameta fue negociado a Juventus en agosto de 2000 por Francisco Casal y, sin continuidad, siguió su carrera en equipos menores de Italia, España, Bélgica y Brasil. Regresó a Uruguay en 2011 en condición de libre y cuando Danubio se ilusionó con su vuelta, el arquero firmó con su equipo del corazón, Peñarol.

La historia de Peralta es distinta. Surgido de la cantera, no tuvo muchos minutos en primera División y fue cedido a Cerro para no volver. En Nacional encontró su lugar y emigró a Italia, España, Suiza, Brasil, Portugal, Argentina, México y Colombia.

Un año más tarde, y luego de firmar 53 goles en 62 partidos, Javier Chevantón cerró su ciclo para seguir su carrera en las mejores ligas de Europa. En el último semestre jugó dos partidos en el Queens Park Rangers de Inglaterra y decidió volver a Uruguay.

Pese a coquetear con los grandes, su retorno a Danubio tras la partida de Quiñones parecía cantado, pero un cortocircuito con la directiva lo dejó fuera de carrera.

Al ser presentado en Liverpool fue entrevistado por el programa “Hombres de Fútbol” de Radio Imparcial, donde fue muy crítico con la comisión de contrataciones de la franja y afirmó: “La gente de Danubio tiene que dudar de esta dirigencia. Dijeron que no arreglaba por plata y es falso. Me llamó un dirigente que no me acuerdo ni el nombre y no me dejó hablar. Estoy muy caliente”.

Otra joya era Ruben Olivera, quien fue transferido a Juventus en 2003. Regresó a Uruguay en dos oportunidades, siempre para jugar en Peñarol. Al cabo de los dos ciclos volvió a emigrar a Italia.

La historia de jugadores que pasaron de Danubio a Peñarol se agrandó con Omar Pouso, que llegó al mirasol en enero de 2005 por Gerardo Rabajda y Jorge Chijane. Luego de un paso por Inglaterra volvió a los carboneros.

Guillermo Rodríguez dejó Danubio en 2004 para jugar en México, Francia y Argentina y selló su llegada a Peñarol en 2009.

Adrián Gunino fue otro. Se fue cedido a Boca Juniors en 2009 y arregló con el mirasol en 2011.

El último danubiano que viajó al exterior y desembarcó en Peñarol fue Marcelo Silva, quien firmó en 2012 luego de jugar en Almería.

Sin embargo, el último puñal al corazón del hincha estaba reservado para Ignacio González, que luego de entrenar con Danubio, firmó con Nacional en 2013.

También hubo jugadores que, si bien jugaron en un grande, volvieron a Danubio para redimirse. Rúben Da Silva, Diego Perrone, Bruno Silva, Juan Manuel Olivera, Juan Manuel Salgueiro, Jorge Anchén, Javier Delgado, Carlos Grossmüller, Álvaro Recoba, Marcelo Sosa, Damián Malrechauffe, Richard Núñez y Jadson Viera, entre otros, confirman la regla.

El caso de Pablo Lima es singular, ya que volvió a Danubio luego de seis temporadas en el exterior y se fue siendo campeón a Peñarol, luego de no arreglar su contrato.

En Europa hay muchos jugadores de Danubio de gran proyección, como José María Giménez, Gary Kagelmacher, Diego Polenta, Gianni Rodríguez, Walter Gargano, Christian Stuani y Edinson Cavani.

Estará en ellos, llegado el momento de regresar a Uruguay, romper esta tendencia.


Fuente: Danilo Costas, Twitter.com/DCostas8

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