Los equipos saldrán juntos a la cancha

La AUF, preocupada por la violencia, toma medidas y los equipos saldrán juntos como primer lavado de cara; pero el Clausura arranca sin cambios profundos

La infame puñalada que recibió Héctor Da Cunha a escasas cuadras del Centenario cambia las normas. Se instala la tolerencia cero. Las hinchas no pueden ingresar bombos y banderas. Se termina el vino en caja con el que paseaban los hinchas antes de ingresar al Centenario.

Escasas semanas después se volvió a abrir el grifo y las tribunas cabeceras volvieron a ser tierra de nadie.

La locura de la batalla campal en Jardines entre hinchas de Danubio y Nacional genera otra movida. El transporte se plantó.

Los trabajadores, muchos de los cuales no quieren asistir más a trabajar los días de partido, boicotean el clásico.

Hugo Bosca, integrante de la dirección de Unott, reveló a El Observador que “se planteó dar servicio dos horas antes y dos horas después de los partidos”.

La agresión del golero Jorge Bava a un efectivo policial en pleno campo de juego del Centenario y la posterior noticia de que un hincha fue baleado en Br. Artigas y Millán, volvió a mover el avispero.

El fútbol de verano quedó paralizado. Los neutrales presididos por Sebastián Bauzá llamaron a la reflexión por 10 días.

Las gremiales se reunieron e intercambiaron ideas para tomar medidas en torno a la seguridad en los espectáculos.

Pero pasado el tiempo de reflexión y analizadas las medidas bien vale preguntarse: ¿bajo que medidas de seguridad regresará el fútbol oficial?

La AUF empezó por el envoltorio. Aspira a predicar con el ejemplo. Entonces apeló a los referentes de los planteles de los grandes, Álvaro Recoba y Antonio Pacheco, que en poco tiempo apareceran comandando una campaña contra la violencia.

La segunda medida, a sugerencia de la gremial de árbitros, pasa por el ingreso de los dos equipos juntos al campo de juego. Se pretende que los futbolistas lleven niños de la mano, como ocurre en Europa.

Dentro del ámbito de reflexión se pidió a los dirigentes que midan sus declaraciones y a los jueces que cuiden sus actitudes.

Tampoco los periodistas quedan al margen de esta historia de la seguridad: deberán tener responsabilidad a la hora de informar de hechos de violencia y en lo posible no leer mensajes de texto agresivos en los programas.

Este es el llamado envoltorio. ¿Pero las medidas de peso? Es evidente que en 10 días no se puede pretender modificar mucho.

Surgieron varias propuestas. Pero el punto de partida es la gente que concurre a los partidos.

“Llegamos a la etapa donde la infraestructura no se puede mejorar más, hay que avanzar en medidas que vayan al foco del problema que es la gente. En las canchas no hay incidentes. Entonces el tema pasa por identificar, tener un registro de personas que generan incidentes y esa es una respuesta del ámbito policial. Hablo desde mi experiencia personal”, comentó el miembro de la Comisión de Seguridad de la AUF, Ignacio Alonso a El Observador.

¿Qué se hace para identificar a los hinchas?

A las oficinas de la calle Guayabo llegaron innumerables propuestas. Pero la principal pasa por un ingreso a las canchas mediante identificación de las personas.

¿Es viable? “Es costoso pero es viable, pero tal vez el gran tema es la infraestructura. Sería hacernos trampas si montamos un sistema de identificación y en las tribunas populares se producen avalanchas en todos los partidos. ¿Entonces para qué sirve? Para América y Olímpica”, dijo el neutral Miguel Sejas a El Observador.

Y agregó: “Se tiene que generar más de un control para que la persona llegue al molinete de ingreso como último acceso. Eso implicaría enrejar todo el Estadio y eso es costoso. Pero no podemos instalar un sistema costoso que no sirva para Ámsterdam y Colombes, donde entran en avalancha y sin pagar entrada porque a los cinco minutos los molinetes vuelan”.

Se tiene previsto la creación de un fiscal deportivo (ver cuadro aparte) y el regreso del Tribunal de Faltas. Pero son aspectos legislativos y llevan su tiempo.

Es un tema muy complejo. Para que tengan idea, el dirigente Ignacio Alonso reveló que: “No es sencillo porque en las barras hay metida hasta gente del narcotráfico. Hay barritas de narcos dentro de las propias barras operando y ese ya pasa a ser un tema social. El fútbol importa violencia que se genera en la sociedad. ¿Qué medida podés tomar si se arma un lío en un ómnibus? Para eso no hay soluciones. Ese es otro gran punto. Los trabajadores del transporte seguirán condenados a su suerte.

La violencia preocupa. La AUF empieza por el envoltorio para cambiar la imagen. El Clausura, por lo pronto, se inicia a la buena de Dios: con las mismas medidas.

Barrios: tema de la sociedad
La violencia entre las hinchadas de los equipos grandes no se remite simplemente al entorno del Estadio Centenario sino que va más allá. De un tiempo a esta parte en los barrios hay focos. Una prueba fue la bandera que robaron hace un tiempo hinchas de Peñarol a otros de Nacional en el barrio Brazo Oriental. En Piedras Blancas también se han registrado incidentes.

Redes sociale: tema incontrolable
De un tiempo a esta parte se agregó un elemento más que estaba fuera de concurso en esta historia: las redes sociales. Esto permite a los hinchas, amparados en el anónimato ejerce todo tipo de comentarios que generan violencia. También se dieron casos de parciales que se citaron para pelear mediante esta vía.

Transporte: grandes perjudicados
Viajar en ómnibus a un clásico e incluso algunos fines de semana de partidos importantes se convirtió en una verdadera odisea. Los transportistas sufren todo tipo de violencia arriba del vehículo. Primero empiezan con los canticos, de ahí se da paso a las agresiones contra el vehículo y finalmente se terminan metiendo con el pasaje.

Ingreso a la cancha: avalanchas
El Personal de Recaudación de la AUF sufre todo tipo de agresiones en las puertas de las canchas. En los partidos de los grandes son comunes las avalanchas de las hinchadas intentando ingresar sin entradas. El Personal pidió que, cuando se producen incidentes, midan las consecuencias de tirar gases lacrimógenos porque la gente se desespera por salir y puede ocurrir una desgracia.

Las barras: lucha interna
Muchas veces en las barras de aliento de los grandes se produjeron luchas internas por el dominio de la barra. Es que tener el mando determina poder. En esta historia hay entradas y algunos hasta terminan percibiendo salario para ejercer de líderes y controlar que no se produzcan incidentes en los partidos.

Los dirigentes: agobiados
Los dirigentes de las instituciones muchas veces son apretados por las barras de aliento que les reclaman entradas o ayudas para trasladarse a diferentes lugares donde juega el equipo. Muchas veces se ven desbordados ante la situación. En los últimos años todos los equipos trabajaron, en menor o mayor medida, en el tema e incorporaron la seguridad privada.

En cifras
12%
Los clubes destinan entre 8 y 12% de su presupuesto operativo a la seguridad de los partidos.
80
Son los que efectivos policiales que trabajan en un partido con alguna complicación o antecedente.
110
Son los policías que van a un clásico de la Villa entre Rampla y Cerro.
$1.000
Es el dinero promedio que percibe un efectivo policial por partido, según reveló el integrante de la Comisión de Seguridad de la AUF, Ignacio Alonso, a El Observador.

Policía: el costo de seguridad oscila entre 45 y 55% de un partido
La organización de un partido no es un tema secillo para los clubes de Primera división. Un encuentro entre Rampla y Cerro determina que trabajen cerca de 110 efectivos. Cada Policía gana un promedio de $ 1.000 por partido. No todos tienen el mismo costo. Esto implica $ 110 mil de seguridad.

Jueces: entre $ 40 y $ 50 mil.
Los clubes deben destinar entre $ 40 y $ 50 mil por partido para abonar sus salarios, que se incrementaron al ser cuatro jueces por partido. Los árbitros también requieren de custodia policial para su ingreso y salida de los campos de juego.

Personal de recaudación: entre $ 25 y 30 mil
Los integrantes del Personal de Recaudación es otra de las partes importantes en los partidos. Acá se debe tomar en cuenta no solo a boleteros y porteros sino también la custodia en el traslado de valores (el dinero de las recaudaciones). El personal también requiere de efectivos policiales en las puertas de ingreso.

Derecho de admisión
“Si esperamos que los clubes apliquen el derecho de admisión vamos a fracasar”, reveló a El Observador el integrante de la Comisión de Seguridad de la AUF, Ignacio Alonso.

Y acotó: “Por ejemplo, hace poco nos llegó material de algunas personas de un partido entre Racing y Fénix que fueron marcadas por la Policía. Ahora hay que llegar al nombre de esas personas. Pero no debe ser el dirigente el que identifique. No se puede llegar a eso. Si a mi me piden que me pare en la puerta para decir quienes entran y quienes no, no lo hago. Yo no soy policía. Nadie tiene porque arriesgar a que mañana te caigan en la puerta de tu casa”.


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