Los enormes contrastes de los grandes

Mientras Nacional consolida procesos de promoción de juveniles con triunfos clásicos y un patrón de juego bien definido, Peñarol es un cúmulo de incertidumbres

El fútbol da vueltas como una calesita. En abril del año pasado, Nacional era un polvorín y Peñarol tenía el orgullo inflado tras ganar 5-0 un histórico clásico. Menos de un año después, la realidad está dada vuelta. El aurinegro no encuentra el rumbo y los tricolores están en racha: tienen gran ventaja para conquistar el Uruguayo, ganan los clásicos y pisarán ruedo internacional para disputar la Copa Libertadores.

El contraste de la realidad de los grandes es enorme. El Observador analizó ocho ítems en los cuales, Nacional le ha sacado ventaja en estos meses a su clásico rival.

Los tricolores enderezaron el rumbo con la llegada de Álvaro Gutiérrez como entrenador.

El DT, que tenía un currículum en el que solo figuraban Atenas y Rampla Juniors entre los mayores. Y pasó de la Tercera a la Primera de Nacional.

Los números hablan por sí solos: con el Guti al mando, el equipo ganó 20 partidos y perdió uno, ante El Tanque Sisley.

Conquistó el Torneo Apertura con récord de puntos para la institución. Le sacó 17 puntos de ventaja a Peñarol en la Tabla Anual y a falta de la disputa del Clausura selló su presencia en la definición con la gran ventaja que representa ganar la Anual.

Además, disputó tres clásicos y los ganó todos.

El primero en forma épica, de atrás y cinco minutos pasada la hora.

Los dos del verano que ganó el lunes 12 y el pasado domingo también valen: en el primero alineó a un equipo alternativo con muchos juveniles y en el segundo goleó y si bien sufrió sobresaltos que hicieron de Gustavo Munúa a una de las figuras del partido, terminó goleando 3-0.

En el ciclo de Gutiérrez la consolidación, promoción y las oportunidades brindadas a los juveniles de la cantera se amplían.

Peñarol, en cambio, no logra abrirle espacio a su cantera que si bien en los últimos años ha crecido mucho –y eso es palpable en los jugadores que aporta a las selecciones juveniles y en los que el club exporta– en el primer equipo parecen no tener lugar.

Sebastián Cristóforo y Jonathan Rodríguez parecen ser las excepciones a esa regla.

El caso de Nahitan Nandez es el opuesto. El pibe la rompe en la sub 20 y en el pasado semestre, Jorge Fossati casi que no lo utilizó dándole más posibilidades en su puesto a jugadores que poco aportaron, como Sergio Orteman o Marcel Novick.

Carlos De Pena, Gastón Pereiro, Alfonso Espino, José Aja, Gonzalo Ramos, Pablo Valim y Leandro Otormin, y otros que se fueron al exterior y volvieron como Diego Arismendi, Santiago Romero o Gonzalo Bueno, son el recambio natural para otros valores de lo que Nacional llama “cantera inagotable”: Sebastián Coates, Facundo Píriz, Nicolás Lodeiro, Luis Suárez, Renato César, Santiago García, Bruno Fornaroli o Martín Cauteruccio.

Consolidación parecer ser la palabra clave para diferenciar la realidad de uno y otro de los grandes.

El proceso de juveniles de Nacional está bien consolidado. Al de Peñarol le falta una etapa clave: la oportunidad que se le da a sus jugadores.

Pero también está consolidado Nacional como plantel y como equipo.

Porque Gutiérrez le sacó provecho a todo el plantel en un Apertura donde los albos sufrieron muchas lesiones.

Sobre la base de todo lo bueno que mostró Nacional en el pasado semestre –un equipo sólido, sin brillo ni gran vuelo futbolístico, pero muy contundente en ofensiva– el Guti apostó fuerte en el arranque de 2015: sumó savia nueva y pretende dotar al equipo de un ritmo que lo haga ser competitivo en la arena internacional (el 5 de febrero debuta contra Palestino en la Copa Libertadores).

Peñarol, en cambio, apostó por Pablo Bengoechea, un técnico de la casa sin pergaminos (tal como Nacional hizo con Gutiérrez) y se encontró con duras piedras en el arranque del camino: dos clásicos perdidos, uno por goleada.

En la cancha, el Profe probó y obtuvo a cambio rendimientos colectivos e individuales muy bajos. El equipo necesita forjar una identidad de juego con lo que tiene. Y eso lleva tiempo. Por eso, Nacional le lleva muchas ventajas.


Fuente: El Observador

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