Los cuatro fantásticos

Marcelo Zalayeta, Jonathan Rodríguez, Antonio Pacheco y Luis Aguiar son los dueños de la pelota

Peñarol atraviesa por su mejor momento futbolístico de los últimos tiempos. Encuentra en la cancha el trabajo que impone el técnico Jorge Fossati durante las prácticas de la semana en Los Aromos y lo aplica sin miramientos y con una gran disciplina táctica.

Pero, por sobre todas las cosas, tiene a cuatro futbolistas quienes son determinantes de mitad de cancha hacia arriba. Porque cada vez que se juntan y demuestran lo que saben con la pelota en los pies, complican al más pintado.

Se les puede llamar los cuatro fantásticos, los que dibujan en la cancha en un fútbol uruguayo que no está muy habituado a eso. Como se escribió –y se sigue escribiendo– desde estas páginas del gran nivel futbolístico que demuestran semana a semana Wanderers y Danubio –por algo están donde están en las tablas–, hay que decir que Peñarol últimamente se ha sumado a lo que ahora es un trío.

Esos cuatro jugadores son Luis Aguiar, Antonio Pacheco, Marcelo Zalayeta y Jonathan Rodríguez. Una mezcla perfecta entre experiencia, madurez y juventud.

La experiencia la aportan Zalayeta y Pacheco, ya dando la vuelta al codo de sus respectivas carreras. La madurez es propiedad de Aguiar quien con 28 años, atraviesa uno de sus mejores momentos. En tanto, es obvio que la juventud la pone el botija Jonathan Rodríguez, imparable para sus marcadores y goleador del equipo en el Uruguayo con 12 tantos.

La conexión infernal
Si se toman en cuenta solo los últimos dos encuentros de los mirasoles, la relevancia que han tenido los cuatro ha sido decisiva.

En el clásico, Jonathan habilitó a Zalayeta para el primer gol que inició la goleada histórica por 5-0. El pase del segundo gol surgió tras un córner de Pacheco cuando finalizaba el primer tiempo. El propio Tony le dio la asistencia al Japo Rodríguez para el tercero, en tanto que Luis Aguiar anotó el cuarto y el quinto para sellar ese triunfo. ¿Sabe quién dio el pase para el cuarto? Marcelo Zalayeta.

Jardines del Hipódromo fue testigo el pasado sábado de una notable producción de fútbol de Peñarol, sobre todo, en el primer tiempo.

Jonathan Rodríguez fue la figura excluyente. Juega a otra velocidad, algo que no existe en el fútbol de cabotaje. Tiene una marcha más que el resto de los futbolistas uruguayos. Es como un automóvil de alta gama. Como ocurrió con el paraguayo Ismael Benegas en el primer tanto del clásico, no lo paran ni con las manos.

El delantero hizo los dos primeros goles en la goleada por 4-0 ante Juventud. En el que inició el triunfo, el pase fue de Zalayeta; en el segundo, de Aguiar. En ese tanto, la tocaron justamente los cuatro, sin que pudiera siquiera rozarla algún rival.

A su vez, para los últimos dos tantos en los minutos de adición a cargo de Carlos Núñez, las jugadas tuvieron a Zalayeta y Pacheco como armadores y a este último como asistidor.

Así, de esa manera, todo cierra. Los cuatro son los dueños de la pelota. Los que manejan los hilos de un equipo que de a poco se va reencontrando con un fútbol que parecía haber quedado en la bitácora del Polilla Da Silva.

A todos ellos, los apoyó notablemente en la marca Sebastián Píriz, bancando todo. Porque si bien Aguiar es volante mixto, tiene escaso aporte a la hora de quitar balones.

Peñarol tiene que afrontar dos finales –ante Liverpool que se juega la vida en el descenso, y Cerro Largo– y debe ganarlas para gritar campeón. De mucho depende el aporte de los cuatro fantásticos.


Populares de la sección

Comentarios