“Lo que le pasó a Jonathan Rodríguez me hizo acordar cosas de mi juventud"

El delantero, que jugará por primera vez en la B con Cerrito, cuenta su verdad sobre sus indisciplinas, la pelea con Carrasco y su visión de la vida

¿Por qué aceptó jugar en la B?
Me quedaban seis meses de contrato en Cerro pero le dije a los dirigentes que si consideraban que no me necesitaban me iba. Como en primera no me salió nada Cerrito me pidió una mano y tomé la opción de la B.

Usted se había alejado del fútbol. ¿Qué lo llevó a volver?
En el año 2012 dejé de jugar luego que me fui de Nacional. Cuando uno deja piensa que lo puede llevar pero no es sencillo. Me hicieron ver que era muy joven para dejar de jugar y regresé.

¿La madurez lo lleva a vivir el fútbol de otra manera?
Tengo ganas de disfrutar pero la responsabilidad siempre la tengo, y más en mi caso que no me gusta perder a nada. Y sí, hoy el fútbol lo veo más por ese lado, no meterme en problemas extra fútbol que a lo largo de mi carrera me jugaron en contra.

¿A qué atribuye los problemas, a su personalidad?
Cuando empecé en primera había otros códigos de jugadores, compañeros y planteles. Y hoy no existe eso, los códigos quedaron de lado y uno es frontal, formado al lado de jugadores grandes como Paolo (Montero), Pablo García, O’Neill, Gustavo Méndez, el Chengue (Morales), OJ (Morales), que venían con otra escuela. Hoy no existe y uno tenía problemas por discutir, por pelear por lo justo.

¿Se hizo la fama?
Lo que pasa que en Uruguay es así. Seguramente sí, es una fama que me hicieron sin conocer las cosas. En Nacional, que es de lo que más hablaron los periodistas sin saber la interna, vivimos dos años donde nos quedaron debiendo 10 meses de sueldo y yo quería cobrar porque me parecía lo más justo. Por eso tomaba decisiones o tenía problemas cuando era joven.

Hay una historia de que usted se quedó durmiendo mientras el plantel entrenaba.
La anécdota de quedarme dormido, de la cual se habló toda la vida, fue la dormida antes del viaje a la Copa Teresa Herrera. Pero ojo, yo estaba en la concentración, no estaba en mi casa.

¿Qué fue lo que pasó?
Llamaron a los cuartos y me tiré un segundo más y me quedé dormido. Generalmente el que nos pasaba a llamar a las habitaciones era Walter Ferreira. No me desperté y cuando bajé a la cancha era tarde y por eso Daniel (Carreño) no me llevó a la Copa Teresa Herrera. Pero fue algo dentro de la concentración. No fue en mi casa.

¿Qué pasó con Juan Ramón Carrasco?
Con Juan nunca nos peleamos, discutimos sí porque él hacía cosas que al plantel no le gustaban.

¿Qué cosas?
No ir a entrenar o llegar a cualquier hora a la práctica, citaba a una hora y llegaba a la hora que quería. El episodio que me molestó fue el de Cachorro Burián.

¿Qué pasó?
Burián pidió para irse porque su señora estaba para tener familia y no lo dejaron, y yo lo tomé de mala manera. Unos días después fue Juan el que llegó tarde y dijo que fue porque tuvo que acompañar a la mujer al médico. ¿Entonces? Él sí y nosotros no. No aguanté y dije que no era correcto que un jugador no pudiera ver el nacimiento de un hijo y nosotros teníamos que esperarlo a él porque llegaba tarde. Y así infinidad de cosas.

¿Habló delante del grupo?
No, fue una discusión con él. Yo era titular y luego de esa charla no me citó más. Mi salida del equipo no fue por rendimiento sino por este tema personal.

Hay otro episodio recordado: una pelea con Anderson. (Peralta defendió a Jonathan Charquero y se agarró a trompadas con Anderson).
Fue en una práctica. Yo estaba separando y terminé en un problema en el que no me tenía que meter. Termine en un problema con Anderson por meterme en el medio a separar.

Lo dijo: “Lo que le pasó a Jonathan Rodríguez me hizo acordar cosas de mi juventud. Da Silveira dijo que no tenía cultura de familia. Algunos creen que pueden ser padres de los jugadores”.

“En Nacional fui el jugador que cobró menos. A Recoba le hicieron el mismo contrato que a mi, a rendimiento. Es una falta de respeto”.

¿Al margen de pretender disfrutar, usted es consciente que sigue siendo Horacio Peralta y que le van a exigir?
A veces uno no ve la dimensión, me creo uno más en los planteles. A veces quisiera no ser Peralta para poder hacer lo quiera en la calle, cosa que siendo conocido es difícil porque te miran con lupa.

¿Fue pesado cargar la fama?
Como todo, tenemos que ser responsables de lo que hacemos, saber que dependemos del cuerpo. Pero en sí somos personas normales y eso es lo que la gente de pronto no ve.

¿Usted se cuidaba?
Con mi físico, por mis condiciones técnicas, me daba para descuidarme un poco. No era lo mejor, y hoy lo puedo decir con años y se lo digo a los compañeros jóvenes, a un hijo que le gusta el fútbol, que lo mejor es ser un profesional. A veces de joven no lo veía así. Yo sabía que con mis condiciones técnicas superaba lo otro.

¿En que se descuidaba? Salía de noche?
Mi tema son los gustos personales, la cacería, la pesca. No era de salir de noche. Yo siempre dije lo mismo: ‘La vida es una sola y cada uno la vive como mejor la disfruta. Soy fanático de la pesca y de pronto no descansaba lo correcto o dormía menos horas.

¿Llegó a algún partido en esas condiciones?
A los partidos no porque estaba concentrado. Uno sabe cuando hay que hacer las cosas.

¿Miró alguna vez para atrás y reparó en que lo vendieron a Inter por US$ 10 millones?
Sinceramente no miro para atrás, dos por tres la gente te dice, pero no me detengo a pensar  ‘mirá lo que hice en mi vida, donde viví’. Soy agradecido al fútbol.

Pero está tranquilo por la forma en que lo vivió.
Estoy muy contento con mi vida. Más allá de los problemas o los disturbios ando por la calle, soy conocido, y no se habla mal de mí.

Podría afirmar ‘Soy como soy y no le rindo cuentas a nadie’.
Yo vivo mi vida, no la de los demás, entiendo que tiene que ser así. Puede gustar o no.

¿Cómo resumiría su carrera? ¿“Soy como soy y no me arrepiento de nada?
Seguramente de algunas cosas me arrepiento pero creo que uno intenta ser feliz con lo que tiene y vivir la vida lo mejor que pueda. A veces con errores o con virtudes pero cada cual tiene su vida y yo intento vivir la mía, no miro para el costado.


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