Lo desataron el Chino y Alonso

Nacional venció 1-0 a Tacuarembó, y cerró el torneo con 42 puntos, sobre 45 posibles

Nacional apeló a la simpleza de sus mejores jugadores (Recoba y Alonso) para desanudar un partido complicado y ganarle 1-0 a Tacuarembó por la última fecha del Apertura, torneo que ganó con facilidad.

Saralegui planteó un partido tratando de maniatar a Nacional. Ahogarlo en la mitad de la cancha, cubrir las bandas para que no desnivelaran Giménez y De Pena, y mantener alejado de sus compañaros a Recoba. Dejó arriba solo a Ramiro Bruschi, para que peleara con los defensores. Un planteamiento quizá egoísta con el espectáculo, pero acorde al momento del conjunto de Tacuarembó, que cambió de técnico a mitad de camino y terminó último.

Así, la pelota fue de Nacional, pero durante el primer tiempo no siempre supo que hacer con ella. Se vio atosigado, sin espacios para jugar, y por momentos entró en el juego de Tacuarembó. Fueron escasas las veces que el Chino tuvo el balón (de pelota quieta fue lo más peligroso), lo intentó De Pena juntándose con Espino por la banda izquierda, no pudo Giménez por derecha y Alonso quedó huérfano. Muchas veces, el apuro llevó a que García o Aja reventaran la pelota desde lejos, generalmente ganada por un defensa rojo.

Alonso pifió en una oportunidad, De Pena remató cerca del palo y Giménez lo hizo por encima del travesaño, en las ocasiones más claras de la primera parte  para el campeón.

Tacuarembó, pese a la solitaria presencia de Bruschi, también tuvo alguna ocasión. García empezó flojo en la marca y el pequeño delantero se las ingenió para crearle problemas. Incluso hubo una jugada, en la que dudaron Munúa y Aja, Bruschi trató de llevarse el balón y cayó estrepitosamente. Todo el estadio pidió penal, pero Rojas dejó seguir.

El complemento cambió. Nacional se fue más arriba. El trajinar del partido hizo que Tacuarembó no resistiera y el bloque defensivo empezó a fallar. Ya no eran aquellas dos murallas de cuatro hombres que marcaban a rabiar.

Y apareció la magia del Chino con mayor asiduidad. Un tiro libre que atajó Deniz, otro remate que rebotó en el travesaño y un pase fantástico para dejar solo a Iván Alonso. El goleador, con una tranquilidad pasmosa, le cambió el rumbó a la pelota y venció al buen golero tacuaremboense.

Saralegui mandó a la cancha a Aldo Díaz, el héroe local. El desarrollo perdió aquello cuadrado del primer tiempo y si bien no mejoró en calidad, sí lo hizo en emociones.
Creció el local enl a cancha, influenciado por el apoyo de las tribunas. Jugar en el Goyenola volvió a ser para los visitantes lo que fue en épocas pretéritas, cuando se decía que los grandes sentían lo mismo que cuando jugaban en el exterior por la Copa Libertadores.

Los hinchas de Nacional, que completaron una de las cabeceras no se quedaron atrás y cuando el equipo más sufría el asedio dentro del campo de juego, respondieron con una impresionante parafernalia de luces y bengalas.

Se picó también por momentos entre los futbolistas, que dejaron todo en cada pelota. Gutiérrez puso a Pereiro, a Seba Fernández y a Taborda para refrescar el ataque. Generó otras chances, pero muy enredadas. Y sufrió al final lo que no sufrió para ganar el título. Tacuarembó se le fue arriba, pero no pudo vencer a Munúa.


Fuente: Juan José Díaz, enviado a Tacuarembó

Populares de la sección

Comentarios