Lo cambió el cambio

El ingreso de Cristhian Stuani por el lesionado Forlán, le dio mayor fuerza al equipo y al ataque

Cuando a los 6 minutos Luis Advíncula se tiró muy mal de atrás contra Diego Forlán, todos pensaron en que lo había lesionado. Es que Forlán no es de los jugadores que hace pamento ni se queda bajoneado por cualquier cosa.

Y efectivamente fue eso lo que ocurrió. El número 10 de Uruguay pudo aguantar hasta los 25 minutos con un fuerte esguince en el cuello del pie, en la zona cercana al tobillo derecho.

Pero como reza el dicho, “no hay mal que por bien no venga”.

Hasta ese momento, Uruguay no controlaba la pelota, Perú era una tromba que se acercaba al arco de Fernando Muslera con mucho peligro.

Tanto fue así que el arquero salvó dos goles casi hechos de Claudio Pizarro –el primero, en clara posición adelantada que Loustau y el primer línea Hernán Maidana no vieron– cuando los celestes prácticamente ni habían llegado al arco peruano.

Pero el cambio del Maestro Tabárez fue decisivo. Pasó de su tradicional 4-3-3 con el tridente ofensivo, a darle cabida en el equipo a Cristhian Stuani y jugar con un 4-4-2.

De esa forma, el técnico uruguayo se la jugó completamente en un partido trascendente.

¿Por qué? Porque entre otras cosas –y no es un tema menor– el encuentro del viernes fue el debut oficial del exdelantero de Danubio en las Eliminatorias.

Y Stuani no desentonó. Todo lo contratio. Se recostó como un volante más por derecha y con la variante táctica, los celestes recuperaron la pelota y el terreno perdido.

Eso le dio mayor libertad a Luis Suárez quien de a poco comenzó a ser imbancable para casi toda la defensa rival, ya que no se quedó en una posición fija en ofensiva, sino que rotó por todo el frente de ataque.

“Stuani jugó toda la pasada temporada en Espanyol de Barcelona como volante por derecha, dirigido por el Vasco Aguirre. Y demostró que es un jugador inteligente, que maneja muy bien la pelota y lo demostró en la jugada del segundo gol que asistió a Suárez”, explicó el Maestro Tabárez luego del resonante triunfo ante los incaicos.

A su vez, Stuani no solo se dedicó a subir, sino que dio una gran mano en la marca ayudando a Egidio Arévalo Ríos y entre los dos, formaron un gran tándem por su zona. Tampoco desentonó por allí Maximiliano Pereira, por lo que Uruguay de a poco se fue solidificando.

La frutilla en la torta para el debutante en Eliminatorias fue la jugada para el segundo (golazo) celeste a cargo de Luis Suárez.

Entonces la variante táctica del Maestro Tabárez dio sus frutos. Luego mantuvo la figura con el ingreso de Álvaro González por Gargano para que la selección nacional contara con mayor oxígeno.

Esta vez, el cambio del Maestro cambió el partido. Y Uruguay todo lo festejó.


Fuente: Pablo Benítez, enviado a Lima, Perú

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