Llega y no perdona

El equipo de Bengoechea le dio la pelota a River Plate, que atacó más sobre el arco de Migliore, pero tuvo cinco chances claras y dos terminaron en la red

En el fútbol hay tantos manuales para obtener victorias como seres humanos vean el partido en vivo o por la televisión.

Defensas con tres hombres, con cuatro, con cinco, volantes internos o externos, enganche o punteros, centrodelantero o falso nueve, jugar al ataque o a no perder. Los debates son eternos.

Lo cierto es que el Peñarol versión Bengoechea está lejos de brillar, pero gana y es el equipo a vencer en el Torneo Clausura, casi sin modificaciones en un plantel que dio lástima en el Apertura.

La mano del DT se nota.

Peñarol sale a buscar los resultados desde el inicio y no se le caen los anillos si tiene que pisar el freno y replegar líneas para defender.

Este Peñarol líder es utilitario, busca un fútbol simple y efectivo y le saca jugo a cada pelota, repentización automatizada producto del trabajo diario en Los Aromos.

Sin Urretaviscaya y otra vez con el tridente Pacheco-Zalayeta-Leyes en ataque, Bengoechea volvió a parar un 4-3-1-2 con Píriz como único volante tapón y Aguiar-Rodríguez a sus costados.

Para Bengoechea la función del volante central es clave en el andamiaje del equipo.

Píriz es la referencia y primera opción en los ataques aéreos (lleva dos goles de cabeza en los últimos dos partidos), pero es el único que se queda cuando Peñarol tiene la oportunidad de correr la cancha y aprovechar un ataque rápido, ya que Rodríguez y Aguiar son los encargados de hacer el soporte ofensivo a los tres atacantes.

Pero la principal virtud de Bengoechea fue poner dos hombres de buen pie al lado de Píriz, ya que la efectividad en los pases del ex Danubio era su principal déficit.

Hoy Píriz (al margen de su presente goleador), se dedica a cortar y pasar, funciones que hace bien.

Otro cambio positivo fue el ingreso de Emiliano Albín por Andrés Rodales, ya que le da a Peñarol mayor profundidad por la banda derecha y genera ocasiones en ataque, como el cabezazo que tuvo a los cinco minutos.

Peñarol defiende en bloque, intenta ser compacto en la línea media y no perdona en ataque.
Con la mitad del torneo por delante y con la mira en Danubio, Bengoechea debe pensar a quién saca para poner a Urretaviscaya en este equipo, líder gasolero del Torneo Clausura.


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