¡Llamen al Chapulín!

La gente estalló y lanzó una lluvia de proyectiles, el técnico fue insultado y perdió a Bueno, Píriz y Taborda para el clásico; solo lo puede salvar Recoba

Hierve el Parque Central. La locura se apodera de la gente. Vuelan decenas de botellas, encendedores, petacas, todo con la cabeza del arquero de River Plate, Damián Frascarelli como blanco.

La irregularidad gobierna la tarde del Parque. Tres botijas alcanzapelotas parados delante de los carteles de la estática. Entran y salen del campo sacando proyectiles. Y el juez Fernando Falce acepta absolutamente todo.

Siete minutos después de la hora reglamentaria termina el partido. Y ahora el blanco de los hinchas de Nacional es su técnico, Gustavo Díaz.

Algunos plateístas se arriman  al túnel y lo insultan, Díaz para a la seguridad que intenta sacarlo y responde con gestos.

Se terminó la paz. Nacional se metió en la boca del lobo de cara al clásico del próximo domingo.

El panorama es desolador: la gente enardecida y entonando cantos amenazantes. El entrenador en el ojo de la tormenta, cuestionado e insultado. Y tres bajas, dos de ellas vitales como las de Facundo Píriz y Gonzalo Bueno, a las que se sumó la de Sebastián Taborda.

Bajo estás perspectivas Nacional tendrá que recurrir al Chapulín Colorado porque está claro que solo con el Chavo no le alcanza.

Y el Chapulín será Álvaro Recoba. Otra vez tendrá que lucir la ropa de salvador, como le ocurrió a lo largo de su carrera.

Ahora la pregunta es si solo con el Chino alcanza para revertir este panorama en el que está sumergido Nacional.

Porque el tema es que Recoba se quedó sin uno de sus mejores aliados a la hora de hacer explotar su juego. Esto es como en la NBA. Está el que asiste y el que la mete. Entonces si falta el que la mete, el que asiste no luce tanto y queda opacado.

Y esto le pasará a Recoba con la ausencia de Gonzalo Bueno. Es su compinche y el jugador que mejor interpreta sus asistencias.

¿Quién entra por Bueno? Las alternativas parecen ser dos: Jonathan Ramírez o Vicente Sánchez. El primero con escasas oportunidades, el segundo con poco fútbol por salir hace poco de una lesión. Para colmo, Adrián Luna no funciona, entonces Nacional está metido en un problema en la ofensiva.

Se confirmó que incluso pierde hasta la alternativa de área: Sebastián Taborda se bajó por desgarro.

Otra baja importante es la de Facundo Píriz en la zona media. El argentino Israel Damonte, que ingresó en su lugar, demostró no estar en buenas condiciones.

Al terminar el partido lo  admitió. “Yo quiero jugar y más esa clase de partidos pero estuve bien en algunas y mal en otras”, expresó Damonte.

Cuando el campeonato parecía encaminado, Nacional se metió solito en un lío.

De cara al clásico del domingo, el ambiente es una olla a presión donde todo se mira con ojos de cuestionamiento.

El técnico Díaz deberá rearmar la oncena con las bajas señaladas y con los regresos de Alejandro Lembo en la defensa y Álvaro Recoba para la construcción de juego. No es un simple refuerzo se trata del motor futbolístico de un equipo que, sin el Chino, es uno más del campeonato pese a que se cansaron de negarlo.

“Asumo la responsabilidad del bajo rendimiento, no fuimos efectivos y los resultados están a la vista”, concluyó el técnico Díaz para brindar una idea de la compleja semana que lo espera. Tendrá que recurrir al Chapulín.


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