Liverpool, con alma y con cabecita

Con 10 futbolistas y un exquisito Sebastián Rodríguez, Liverpool le ganó a River para seguir con vida

Liverpool levanta cabeza. Hace unas fechas atrás, en Belvedere los hinchas repetían desahuaciados: "Estamos en la B". Ayer festejaron con puños apretados hasta enronquecer las gargantas un triunfo 1 a 0 ante River Plate jugando 35 minutos con un hombre de menos.

Hace unas semanas todo hacía indicar que el pajarito que le había soplado a Mario Saralegui que se salvaban del descenso era un mentiroso. Ahora todo es convicción y esperanza.

Liverpool apretó los dientes para ganar. En el primer tiempo le peleó con sus armas al ofensivo juego que plantean los equipos de Juan Ramón Carrasco.

¿Cómo? Plantándose en campo enemigo y manejando la pelota con un doble 5 que combinó la fuerza y el despliegue de Gonzalo Freitas con la capacidad de pase y el talento de Sebastián "Cabecita" Rodríguez.

Pero en el primer tiempo, al equipo le faltó profundidad en ataque.

Federico Martínez y Gustavo Aprile no pudieron llegar al fondo por las bandas, Nicolás De la Cruz no encontró espacio para filtrar pases por el centro y a Junior Arias no le llegó ningún pase-gol.

River, jugado a estacionar tres delanteros fijos sin responsabilidad defensiva alguna, fue prolijo con la pelota pero inofensivo, más allá de un par de apariciones de Michael Santos.

Esas insinuaciones de peligro del 10, llevaron a Saralegui a mover piezas segundos antes de que terminara el primer tiempo. Facundo Mallo, quien perdió un par de pelotas en las salidas y que le dejó libertad de movimientos a Santos, se fue sustituido por Damián Macaluso.

Liverpool tapó así las pocas grietas que se le abrían atrás, pero en el segundo tiempo, Aprile se hizo expulsar rápidamente al levantar una pierna un poco más alto que su rival, Giovanni González, cuando ya cargaba con una amarilla a cuestas.

Saralegui, más producto de la necesidad que de la filosofía de juego, no renunció a la ofensiva.

El 4-2-3-1 se reconvirtió en un 4-3-2 con De la Cruz y Arias como delanteros.

River intentó cambiar con cambios en vez de hacerlo desde la actitud. El fútbol veloz, las triangulaciones ofensivas y las ocasiones de gol brillaron por su ausencia.

Darío Flores, a los 65', generó la única chance clara para su equipo tras una jugada de pelota quieta. Nada más. Los ingresos de Fernando Gorriarán y Sebastián Ribas no le cambiaron la cara a un equipo cuya motivación de sumar para clasificar a una copa internacional pesó mucho menos que la de Liverpol para zafar del descenso.

El equipo de JR terminó cometiendo 25 faltas en un partido muy trabado donde Esteban Ostojich tuvo que pitar 45 infracciones.

Faltaban 12 minutos cuando el negriazul llegó al tanto del triunfo. Diego Ferreira –otro que entró bien– pasó a la valla de contención darsenera –Ángel Rodríguez– y entre Junior Arias y Rodríguez armaron un jugadón que terminó en asistencia de este último y golazo del 9.

El equipo de Saralegui aguantó los minutos finales con alma valiente en defensa y consumió tiempo con la pelota bajo la suela de un Cabecita Rodríguez que puso un caño a lo Riquelme y generó faltas que mantuvieron la pelota lejos de su arco. Esos méritos, bien futboleros, dejaron al equipo cerca de salvarse.


Populares de la sección

Acerca del autor