Líos en la Copa Centenario, la herencia de Eugenio

La Copa Centenario, vendida a EEUU por la vieja guardia de Conmebol hoy tras las rejas, sufre varios problemas
Eugenio los metió a todos en el baile. Selecciones históricas como las de Uruguay, Argentina y Brasil. Jugadores estrellas como Messi, Suárez, Di María y Cavani. Y entrenadores de renombre internacional. Todos están metidos en el baile. Sufren el legado de Eugenio Figueredo. Son rehenes de lujo que pagan las consecuencias del dinero que se embolsaron a cambio de vender el torneo más importante de la Conmebol.

El bajo precio de la necesidad o la ambición de llenar sus cuentas bancarias llevó a vender, ni más ni menos que la Copa América Centenario, a una organización que se llevó el torneo más antiguo del mundo a una tierra desconocida.

Puede ser discutible que Estados Unidos u otro país de la Concacaf organice el campeonato. Estados Unidos, el organizador, lucha por meterle el fútbol en la cabeza a ciudadanos que están más metidos en los championes que se pone LeBron James para ganarle la final a los Warriors, que en los goles de Suárez y Messi.

Cuando se realizó el contrato de la Copa América Centenario, el eterno Nicolás Leoz ya había renunciado a la Conmebol y ocupaba la presidencia del organismo el uruguayo Eugenio Figueredo.

Fue así como José Hawilla (Traffic), Alejandro Burzaco (TyC) y Hugo y Mariano Jinkis (Full Play) unieron sus compañías para formar una entidad en Uruguay cuyo nombre fue DATISA. Esta nueva empresa realizó un contrato de US$ 317,5 millones con la Conmebol para obtener los derechos exclusivos de la Copa América 2015, 2019, 2023 y de la Copa América Centenario 2016. Una investigación reveló que a cambio se pagaron sobornos.

Con el paso del tiempo se supo que Figueredo, Julio Grondona (AFA) y Ricardo Teixeira (CBF) tenían "que cobrar cinco pagos de US$ 3 millones, y los presidentes de las otras siete federaciones sudamericanas, cinco pagos de US$ 1,5 millones por vez para cada uno", informó el diario ABC.

Se asegura que las federaciones recibirán una buena suma de dinero por participar. Pero nunca quedó claro el monto. Además, los gastos son importantes.

Pocas fueron las voces que se elevaron en aquel entonces contra la copa centenaria de la Conmebol. Acaso algún entrenador como Oscar Tabárez habló antes de que los hechos sucedieran.

"Yo no me animaría ni siquiera a llamarla Copa América. No tenemos tiempos como para hacer una preparación, para ir a jugar al calor o algo por el estilo", disparó el entrenador celeste.

Y agregó: "Juegan seis equipos centroamericanos, o de Norteamérica, eso ya lo hace distinto. Se puede dar, a mi no me gusta, pero el equipo que llegue a la final se recorre Estados Unidos. Además no tiene nada que ver a la hora de competir, pero las dos confederaciones son las más castigadas por los actos de corrupción que fueron descubiertos". Clarito.

Y por estas horas la realidad golpea a los rehenes de lujo del contrato que selló Eugenio.

El viaje de Uruguay de Phoenix a Filadelfia fue una odisea. El plantel tenía previsto salir a la hora 17.30 y el avión recién partió a las 22. Llegaron de madrugada.

Pero no es lo único. Los errores de la organización llaman la atención. Hablan de gente improvisada que no está en el asunto. Porque ni en el pueblo más remoto de Sudamérica que albergó la Copa América se equivocan a la hora de poner el himno de un país.

Ya pifiaron dos veces. Primero con Uruguay, al que le pusieron el himno de Chile, y horas después fueron los chilenos los que padecieron el tema. Por si fuera poco: en el debut de Bolivia se puso una bandera que no era la correcta.

En la cancha no faltaron los problemas. El golero de Uruguay, Fernando Muslera, denunció que el línea Malcíades Saldívar le respondió a un reclamo agarrándose los genitales. A la señora de Carlos Sánchez le pegaron un botellazo. Y el presidente de la AUF e integrante del directorio de FIFA, Wilmar Valdez, activó una bomba al declarar que la Copa está organizada para que la gane México.

Ah, la Copa recién empezó. A este ritmo vaya uno a saber cómo puede terminar.

Los papelones de la Copa

Himno de Uruguay
Se equivocaron
En el debut de la selección uruguaya ante México, se anunció el himno nacional uruguayo pero por los altoparlantes apareció el de Chile. Los jugadores celestes se miraban incrédulos. Godín intentó cantar, Muslera miró a Palito Pereira y mientras Luis Suárez en el banco decía "no es, ese no es". Las imágenes del papelón recorrieron el mundo.

Bandera de Bolivia
Colores al revés
Por si fuera poco: en el debut de Bolivia con Panamá e pasado lunes, en el tablero del estadio Camping World de Orlando, se colocó al revés la bandera de los bolivianos. A pesar de que los colores de la bandera de Bolivia son rojo arriba, amarillo en el medio y verde abajo, el cartel mostró el verde arriba. La foto volvió a recorrer el mundo.

Himno de Chile
Otro error
La selección de Chile fue la segunda que padeció problemas con su himno nacional. Antes de su debut contra Argentina y en plena entonación del himno, los jugadores se miraron cuando el audio se cortó abruptamente. Pese a ello los jugadores siguieron cantando hasta que colocaron el himno de la copa, del artista Pitbull.

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