Líder sin brillo

A Peñarol le cuesta encontrar un patrón de juego definido, pero por ahora gana y está cómodo en la tabla; el equipo de Bengoechea fue menos agresivo pero más ordenado, aunque terminó sufriendo.

Atrás quedó el muy buen partido ante Defensor Sporting y el canto a la desesperación que se vio ante Sud América, Peñarol venció a El Tanque Sisley y sigue liderando un torneo donde su principal enemigo es la irregularidad.

¿Qué cambió en el equipo de Pablo Bengoechea? Peñarol fue menos agresivo que ante los violetas pero mostró una versión mucho más ordenada que ante Sud América.

Ni tanto, ni tan poco.

La ausencia de Jonathan Urretaviscaya, factor diferencial que tiene Peñarol, obligó a Bengoechea a rediseñar el dibujo táctico.

En ese sentido, optó por un 4-3-1-2, con Antonio Pacheco libre por delante de Luis Aguiar, Sebastián Píriz y Jorge Rodríguez, que luego, con la ventaja en el marcador, pasó a un 4-2-3-1, tras el ingreso de Hernán y Marcel Novick, que tuvo luces y sombras (ver recuardos).

El gran rival de Peñarol en este Torneo Clausura es su propia irregularidad.

Cuando los jugadores mirasoles se ponen en ventaja dan, instintivamente, un paso hacia atrás, en lugar de darlo hacia adelante.

Ese partido psicológico es el próximo gran reto del equipo de Bengoechea.

Laterales desdoblados: Con Andrés Rodales y Diogo Silvestre, Peñarol había proyectado siempre a un lateral a la vez, para no perder el equilibrio en la recuperación pese a quedar como un equipo rengo. Con Diogo y Emiliano Albín en esos puestos (ninguno de los dos siente la marca como algo natural), las proyecciones son más evidentes y beneficiosas (ver círculos).

Pacheco retrasado: Antonio Pacheco debió modificar su función dentro de la cancha con el correr de los años. Ya no puede ganar en velocidad en los últimos metros y por eso, inteligente, se ubica a la espalda de los volantes centrales para asistir con toda su calidad. El capitán lateralizó los movimientos y casi nunca corrió hacia atrás. El gol de Gabriel Leyes llegó por una soberbia asistencia suya.

Llegadas: Con El Tanque Sisley lanzado al ataque en busca del ataque, Bengoechea mandó a la cancha a los dos hermanos Novick en lugar de Antonio Pacheco y Gabriel Leyes. El dibujo táctico cambió del 4-3-1-2 al 4-2-3-1 que le permitió salir rápido en velocidad con Jorge Rodríguez y Hernán Novick como extremos. En la imagen, Hernán Novick tiene la pelota con tres hombres al lado.

Bloque defensivo: En los últimos 20 minutos, Peñarol perdió la pelota y se replegó en el campo. Bengoechea hizo tres cambios defensivos buscando cerrar el partido, pero sufrió más de la cuenta. En la imagen, ocho jugadores de Peñarol defienden en el área grande y otros dos están a menos de dos metros. El mirasol terminó el partido con Marcelo Zalayeta perdido arriba como único punta.

Hueco letal: Antonio Pacheco jugó de memoria y entregó un pase atrás donde no había nadie, pero la reacción defensiva de Peñarol fue pobre. Los laterales no bajaron y Carlos Valdez, Emilio MacEachen y Sebastián Píriz quedaron en inferioridad numérica. Matías Zunino apareció solo por el carril derecho y definió para poner el descuento en el arco custodiado por Pablo Migliore. 

Fuerza aérea: Uno de los fuertes de El Tanque Sisley es el juego por arriba y los defensores Julio Ferrón (1.85 metros) y Santiago Fosgt (1.97 y dentro del círculo) son dos armas ofensivas en las pelotas quietas. La referencia de Fosgt fue Valdez, pero perdió siempre y lo tomó MacEachen. En la foto hay 5 jugadores de Peñarol en la línea de la pelota y nadie corta la trayectoria del balón.


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