Lendl, el hombre invisible

El checo exnúmero 1 del mundo ha sido determinante con su trabajo fuera de las canchas para que Andy Murray atraviese su mejor momento tenístico

Ivan Lendl, el legendario jugador checo, nacionalizado estadounidense, lo ganó todo como profesional, y durante muchos años se mantuvo alejado de la actividad del gran circuito del tenis mundial.

Pero un día decidió volver y lo hizo para entrenar al escocés Andy Murray, quien le preguntó si quería dirigir su carrera. Lo pensó y comprendió que era la persona que necesitaba el jugador para romper su racha de “perdedor” en los grandes torneos y entrar en la historia del tenis mundial y británico.

Después de varios años de derrotas frustrantes en cuatro finales de Grand Slam, la última en el torneo emblemático para los británicos, como es Wimbledon, Murray comenzó a asimilar las enseñanzas de Lendl y los triunfos importantes ya comenzaron a llegar y además de forma consecutiva.

Pocos se esperaban que Murray después de haber perdido la final de Wimbledon ante el suizo Roger Federer pudiese llegar a los Juegos Olímpicos de Londres y conseguir arrebatarle al número 1 del mundo la medalla olímpica, no sin antes haber ganado también en semifinales al serbio Novak Djokovic.

El triunfo en Londres le permitió a Murray no solo ser un ídolo nacional en Gran Bretaña sino que además le dio toda la confianza de que había llegado el momento de romper también la inercia de las derrotas en las finales de Grand Slam.

Su primera gran oportunidad de demostrarlo le llegó antes que concluyera la temporada regular de competición de 2012 con la disputa del Abierto de Estados Unidos, último torneo de Grand Slam del año, y al que llegó como tercer cabeza de serie ante la no asistencia del español Rafael Nadal por lesión.

Murray, de 25 años, 15 días después de haberse iniciado el torneo se proclamó como nuevo campeón del Abierto de Estados Unidos al vencer en partido maratoniano de cinco sets 7-6 (12-10), 7-5, 2-6, 3-6 y 6-2 a Djokovic, que buscaba revalidar el título.

“El objetivo”, admitió Lendl, era conseguir que Murray pudiese ganar torneos de Grand Slam y el mismo había comenzado a cumplirse.

“Ha hecho dos torneos fantásticos este año con los Juegos Olímpicos y el Abierto y me siento muy feliz por él”, declaró Lendl sin perder nunca la seriedad de su rostro. “Sabíamos que el partido ante Djokovic sería una auténtica batalla y para ganarla tienes que estar preparado”.

Lendl fue un maestro en cómo saber librar ese tipo de batallas: irónicamente también jugó un partido de cuatro horas y 55 minutos, uno más que el que duró el de Murray contra Djokovic, cuando se enfrentó en 1988 al sueco Mats Vilander y lo perdió.

“Puedes perder o ganar, pero al campo se tiene que salir y estar dispuesto a darlo todo bajo cualquier circunstancia”, indicó el checo.

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Fuente: EFE

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